lunes, 26 de julio de 2010

Guillermo Garrido / Mr. Garrison

Escritor.

Nombre / Seudónimo. Guillermo Garrido - Mr Garrison
Nacionalidad. Mexicana
Lugar de residencia. Distrito Federal
Año de nacimiento. 1984
Estudios. Licenciado en Ciencias de la Comunicación- ITESM - CCM, Licenciado en Letras y Literaturas Hispánicas - UNAM. Maestría en Historia UNAM.
Idiomas. Inglés, Catalán, Italiano, Español.
Prosa o verso.
Prosa. 
Géneros. Ficción.

Áreas de interés. Pintura, literatura, lingüística, semiótica, ópera, Beethoven, tenis, beisbol, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, el teatro, el whisky, el vino, las mujeres, los sueños, la imaginación y el suplicio. 

Breve biografía. 

En esta vida no he hecho de todo, pero todo me ha hecho a mí. Le agradezco tanto. Soy un tipo normal, un poco atracado y loco, con ganas de subir a la montaña y gritar algunas frases en catalán, ese idioma tan bello que tanto me trae y me lleva. 
Me encanta emborracharme con whisky y Joan Manuel Serrat. Las carreras de caracoles, el absurdo de una rosa en un jardín Zen. Los libros de Isabel Allende a Robert Walser, de Ken Follett a Felisberto Hernández, de mi mejor amigo a mí. 



Msn. thedrowdrizztdourden@hotmail.com


Breve texto de tu autoría.

En este momento pienso en Diana porque se me da la regalada gana, el sabor del vaso de vino junto a la mesa me hace recodar los besos que nunca me dio, la vieja litografía de una bailarina de Degas rememora las conversaciones jamás pronunciadas, y la película de Tarantino situada sobre el aparador, contiene a la Diana que nunca existió. Pero la voz del tenor Juan Diego Flórez interpretando “Siboney” con un Do de pecho digno de respetarse y ser admirado, me lleva automáticamente, cual canoa, hasta la clase en donde nuestras miradas se perdieron en un viaje sin retorno. Quizá por eso tengo todavía una televisión que siempre me recuerda a Diana, basta cruzar la mirada con el calidoscopio para atraer su recuerdo a mi mente y no desaparecerlo hasta la llegada de otro Silencio, el cual sustituye al pensamiento “Diana” por otro con posibilidad de llamarse “agua”, “baño”, “libro” o “insecto”. Aunque es notable observar como Diana siempre regresa a la mente y los insectos no.

¿Qué es Diana? Nada. Una taza de té. Pero en este caso Diana es una taza interminable, pues no se vacía nunca. Diana es la eternidad del amor, y de la eternidad todo el mundo siempre se encuentra enamorado. Es el sillón destinado para descansar, la pluma con la que escribo, el whisky que bebo (el vino se ha acabado), y sus labios son como el filtro del cigarrillo que no degusto. Por eso Diana es Diana y los insectos sólo son insectos. Así nomás, como todo en la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario