domingo, 25 de julio de 2010

Verónica Pinciotti.






Escritora.




Verónica Pinciotti
 (Ciudad de México, 1986). Escritora en Whisky en las rocas. Estudió Administración de empresas en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México. Ha publicado en sendas revistas impresas y digitales de latinoamérica, y es autora del libro Más o menos así es el hombre



"Crecí en una familia acomodada donde las niñas deben ser educadas, femeninas, decentes y buenas amas de casa. O como yo lo veo: idiotas. Mi padre no soporta que yo tenga mi propia vida, mi propia forma de pensar, y mi propio culo. Para él, ser educada es saber dónde colocar el tenedor grande y dónde el chico. Ser femenina es tener la cabeza llena de unicornios y arcoíris. Ser decente significa proteger el coño hasta el matrimonio. Y ser buena ama de casa es condenarte por voluntad propia a la esclavitud de un hombre de negocios. Y yo, soy la antítesis de todo eso." Verónica Pinciotti.




Medios donde ha publicado:


Diario la Avanzada, Colima, México.
Textofilia, D.F., México.
Catedral, suplemento del periódico Síntesis. Puebla.
Revista El6A.
Editorial Whisky en las rocas, libro: Más o menos así es el hombre.
Revista Arte Buhonero, D.F., México.


Áreas de interés:
Literatura.



Apodo de la infancia: Vero.
Famoso por: Hablar de ella sin parar.
Amor platónico: Nadie merece su amor platónico.
Regalo útil: Pastillas anticonceptivas.
Sueño Frustrado: Pertenecer a la realeza.
Lo que nunca se vio: A Verónica siendo amable con alguien.
Trauma universitario: La universidad en sí.
Futuro: Esposa de un magnate.
Signo Zodical: Aries.


Msn: veronicapinciotti@hotmail.com




Muestra:






Para el final de la preparatoria yo ya tenía una reputación de zorra en toda la extensión de la palabra. Era cruel, interesada y puta. Lo de cruel me lo adjudicaron porque despreciaba a los chicos de mi edad despiadadamente. Lo disfrutaba. Eso es lo que le daba el toque de crueldad exacerbada;  que lo disfrutara. Lo de interesada lo decían porque se me veía al final de las clases pasearme en un Mercedes Benz. Con un hombre mayor de piloto. Y lo de puta porque el Mercedes cambiaba de color cada semana. Siempre me han gustado los hombres mayores. Me siento segura. Salía con ellos un par de meses y luego los botaba. Lo hacía cuando se les metía en la cabeza el papel de padre. Podía ser en un mes o dos o en una semana. Primero todo era diversión pero después querían arreglarme la vida. Y en mi vida no había nada a arreglar, pensaba yo. Me hacían el amor y luego me cagaban porque decía ¡no soporto la escuela! Comenzaban a mirarme paternalmente y el Sr. Pinciotti asomaba en aquellos ojos azules. Tenía que salir huyendo. Entonces me buscaba otro cincuentón alto, de ojos azules y con Mercedes.

 Fragmento de: El Sr. K. 

1 comentario:

  1. O sea que eres igual que las idiotas de unicornio y arcoiris. Igual de idiota, igual de inútil. La única diferencia es que eres más grosera porque tienes menos habilidad para disimular.

    Muñecas bravas como esta hay a montones. Ya son un tópico: "que soy zorra, sucia, mala, e igual de descerebrada, toma para que sepas lo orgullosa que estoy".

    Lo único que cuaquier varón decente y con algún cuidado de su propia persona debe hacer frente a esta lacra es alejarse cuanto antes de semejante mugre. La última de las prostitutas del último callejón es más honesta.

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