lunes, 23 de agosto de 2010

Muere el escritor argentino Rodolfo Fogwill



La pasada madrugada del veintiuno de Agosto fallecía el escritor, sociólogo y publicista argentinoRodolfo Fogwill. Tenía 69 años y se encontraba ingresado en un hospital aquejado de un enfisema pulmonar como consecuencia de su “afición al cigarrillo”, como publicaba el periódico argentinoPerfil, del que era columnista el propio Fogwill.
Nació en el año 1941 y se licenció en Sociología en la universidad de Buenos Aires, de la que llegó a ser profesor titular. Posteriormente, se dedicaría a la publicidad y al marketing con bastante éxito. No sería hasta la década de los ochenta cuando Rodolfo podría dedicarse en cuerpo y alma a la literatura, gracias a un importante premio recibido por su cuento Muchacha Punk. En 1983 conseguiría el espaldarazo definitivo con su novela sobre la guerra de las Malvinas, Los pichiciegos, que él mismo la consideraba como su mejor obra:


Creo que es el mejor libro que he escrito. Fue una apuesta muy grande hecha en muy poco tiempo y acerté toda la apuesta. Corrí riesgos muy grandes en términos de postular ciertas cosas que funcionaron, que la gente entendió.
A lo largo de su dilatada trayectoria no se le ha escapado nada y nos ha dejado una estupenda colección de novelas (La buena nueva, Vivir afuera, Runa,...), poesía (El efecto de realidad, Partes del todo, Últimos movimientos,...) y libros de cuentos (Mis muertos punk, Música japonesa, Restos diurnos,...). Algo que también le definió a lo largo de su vida fue su carácter polémico y provocador, del que él mismo asumía las consecuencias. Especialmente delicada era su relación con las editoriales, de las que no era muy amigo precisamente:
Me llevo mal. Con la que mejor me llevo es con una editorial española, porque está lejos y no nos tenemos que ver. Cuando empecé a publicar, mi consultora facturaba más que la editorial más grande de Argentina. Los miraba con desprecio, ahora ellos facturan más que yo, pero los sigo despreciando igual.
Genio y figura sin duda. Así lo recuerda un compañero suyo en el periódico Perfil, Guillermo Piro:
Falleció un escritor de los que escasean, alguien que sabía disfrutar del placer estético y que ponía a la belleza y a la perfección estilística por sobre todas las cosas, incluidos los compromisos políticos, los códigos de convivencia y la buena educación. A partir de hoy todo va a ser mucho, pero mucho más aburrido.
Es curioso, pero estuve a punto de adquirir su última publicación en España en este pasado mes de Marzo. Se trata de sus Cuentos completos, publicados por Alfaguara en una recopilación hecha personalmente por Fogwill, que reunió todos sus cuentos a excepción de alguno del que no quería volver a saber ni creía mereciera estar en esta antología. En ella encontraremos todos los registros en los que este hombre se movía, y sirva como ejemplo este Dos hilitos de sangre, que nos deja claro de lo que era capaz. Seguro acabaré llevándome a casa este libro. Descanse en paz.

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