jueves, 30 de diciembre de 2010

Manuel Noctis.





Nombre / Seudónimo. Manuel Noctis
Nacionalidad. Mexicana
Lugar de residencia. Morelia Michoacán.
Año de nacimiento. 1985
Estudios. Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas (UMSNH)
Idiomas. Español. Italiano.
Prosa o verso.  Tripeos & debrayes

Géneros. Choro urbano, literatura drogodebarrio, realismo sucio, poesía melodramática, de arrabal/exitencialista.

Medios donde ha publicado. 
Revistas & fanzines como Generación, Cocaína zine, Fanzine Nación Alien, El culo del mundo, Oficio, Valiant 76, 3D2, La Grieta, Hilo.

Áreas de interés.
Música, Literatura, Viajes, Alcohol, El Barrio, Cantinas, Pulquerías, Contracultura.


Breve biografía. 

Director melodramático de la revista alternativa y literaria Clarimonda –Cultura contraCultura- (www.revista-clarimonda.blogspot.com). Ha dejado testimonio de sus maldades en distintos suplementos culturales, revistas y fanzines de todo el país, además en sus libros "Dani Morgan: ente de la oscuridad" (Insta Book, 2004), "Híbrido" (La Nopalera ediciones, 2006), "What is the fucking problem?" (Tortillería Editorial, 2010) y en los inéditos "Cumbia Maconha", "Las sinfonías del dolor" y "Dos diseñadoras indie en la cocina". También se dedica a distorsionar los cuerpos y mentes con su proyecto de Dj cumbianchero “La Curva Villera”.


Enlaces a tu perfil de Facebook: http://www.facebook.com/#!/profile.php?id=100001119882430


Blog: www.revista-clarimonda.blogspot.com


e-Mail: manuelnoctis@gmail.com

Breve texto de tu autoría. 


PUNTO LASCIVO*
Manuel Noctis

Me gusta cachondearme a mi novia cuando viene a mi casa. En cuanto vemos momento oportuno comenzamos a toquetearnos de manera descomunal. Para esto ponemos una película en la sala. Ambos nos calentamos horrores mientras estamos sentados en el sillón bajo el riesgo de ser encontrados, por eso la invito constantemente para que sea ella quien me visite. Cuando se llega el momento esperamos a que mis padres salgan de visita con los abuelos o que duerman la siesta de la tarde. Pero también hay que esquivar a los hermanos intrusos que de repente se aparecen en la escena. 

Cuando vemos momento idóneo comienzo tocándole el borde de los senos que deja al descubierto su escote, de ahí a unos cuantos besos bien ardientes con lengüita de por medio. Luego introduzco mi mano bajo la blusa y comienzo a deambular por su espalda y cadera con las yemas de mis dedos. Esto para provocarle ligeros espasmos que se complementan con mimos en el cuello y nuca. Pero sucede en ocasiones muy frecuentes que el delirio sexoso termina en ese instante, cuando mi pene comienza a vigorizar y cuando muy seguramente su vagina emprende sus estragos de humedad. 

Sólo en una ocasión sucedió lo impensable, habíamos llegado a este punto lascivo y mientras nos besábamos ambos reabrimos los párpados para mirarnos, como esperando encontrar a alguien que irrumpiera en la escena, pero nadie se dio cita en la pequeña sala de mi casa. Cuestión de segundos porque de inmediato reiniciamos el cachondeo. Ella bajó el cierre de mi pantalón y su mano deambuló hasta encontrar mi falo totalmente erguido, hinchado por la presión que ejercía mi pantalón. Lo sacó a la luz pública y no se conformó con frotarlo de arriba abajo, de inmediato llevó su boca y lo succionó hasta encontrar sus amígdalas. Mientras tanto yo echaba un vistazo a mí alrededor, con mis dedos índice y medio dentro de su cueva, en posición de pistola. 

Sentí que estallaría en cualquier momento y apresuré la situación, no podía dejar pasar así el santiamén y saqué mis dedos, la desprendí casi forzadamente de mi pene, me paré y de un giro casi mortal la coloqué de a perrito en el sillón, la tomé de las caderas y se la ensarté hasta el fondo. Mi novia musitó y le tapé la boca con mi mano izquierda. A punto me salí y me dejé venir en su espalda, ella sollozó nuevamente y de su entrepierna se desprendieron unas leves gotas que alcanzaron el borde del sillón. Ni siquiera nos dimos tiempo para la contemplación amorosa por lo presuroso del acto, ya que inmediatamente fui al baño por papel para borrar la huella del crimen. Después de dejar todo en su lugar, sin rastro para el peritaje, mi novia se acomodaba sus prendas y mientras yo subía el cierre de mi pantalón se escuchó una llave que intentaba abrir la puerta de la entrada.

*Pertenece al libro inédito "Dos diseñadoras indie en la cocina"

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