viernes, 25 de febrero de 2011

Escribir sin verbos.



Por si no fuera suficientemente complicado escribir un libro sin ninguna complicación extra, hay un buen número de personas que se marcan algunas reglas, más o menos extrañas, en las que enmarcar su obra. Ya hablamos hace años de Ernest Vicent Wright, que escribió un libro sin una sola letra “e”. Hoy, otro caso similar.

Otro ejemplo importante de este tipo de trabajos, de esta literatura de autorestricciones, es la novela francesa “Le train de Nulle Part”, algo así como “el tren de ningún lugar”. Fue escrita en 2004 por el escritor francés Michel Thaler. En sus 233 páginas no hay un solo verbo. Es decir, es una novela entera, de una longitud buena, y que no necesita ningún verbo para avanzar. Bueno, quizás si lo necesita pero no se han utilizado.

Como decía, si ya es complicado escribir una novela sin ataduras, en estos casos la labor debe ser abrumadora y, más que nada, muy muy tediosa. Y supongo que leerla tampoco será fácil.

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