jueves, 24 de marzo de 2011

¿Quién quiere una beca para vivir en la habitación de J.D. Salinger?



La verdad es que desde que murió J.D. Salinger no han parado de salir noticias más o menos curiosas, como exposiciones de sus cartas o incluso la subasta de su retrete. El hecho es que su fuerte personalidad, que le mantenía totalmente apartado del mundo, ha propiciado sin quererlo todo esto. Y hoy os traigo una beca que hace que la Erasmus se sonroje directamente, ya que una pequeña universidad de Pennsylvania, la Ursinus College, ofrece una beca donde el principal aliciente es ocupar durante un año la misma habitación utilizada por el autor de El guardián entre el centeno.
Concretamente, fueron sólo seis meses los que pasó Salinger en esta universidad, allá por el año 1938, pero desde entonces no han parado de intentar sacarle algún tipo de ventaja a esa circunstancia, como ofrecerle al autor una cátedra, un doctorado honoris causa o realizar una feria literaria en su honor. Como habréis podido imaginar la respuesta de nuestro querido amigo era siempre la misma, el silencio más absoluto. Hasta que un día el profesor Jon Volkmer tuvo una feliz idea, crear una beca anual llamada J.D. Salinger, dotada en 30.000 euros más el honor de dormir en la misma cama que Salinger. Y ahí sí que encontró una respuesta…
Respuesta que llegó por supuesto por parte de los abogados de J.D. Salinger, que les enviaron más de una carta avisándoles de la conveniencia de que cambiaran el nombre. Total, que así lo hicieron, la nombraron como Premio Ursinus College de Escritura Creativa, y aunque no se mencionaba nada, todos sabían cuál seguía siendo el mayor incentivo. Como anécdota, decir que entre los estudiantes llegó a concerse como La Beca que no es de J.D. Salinger. En fin, que ahora ya pueden gritarlo a los cuatro vientos sin que el genio de Salinger aparezca por medio, al fin y al cabo, la habitación es de Ursinus y pueden darle el uso que les plazca.
Por parte de la universidad siempre han defendido que en ningún momento quisieron aprovecharse del autor, y sólo pretendían hacer más conocida una beca dirigida a jóvenes que quieren ser escritores. Mientras tanto, algunos de los afortunados estudiantes que han disfrutado de ella, aseguran que, aunque no es una habitación espaciosa ni luminosa, sí que cuenta con un morbo especial, algo que han podido comprobar al ligar más de lo habitual.
Por mi parte, no sé si estaría muy interesado en la beca, aunque hay que reconocer que tiene su punto, incluso sabiendo que pasó tan poquito tiempo en ese cuarto. Pero os propongo darle la vuelta a la tortilla, porque sí, quizás no os interese vivir en año en la habitación de Salinger, ahora bien, seguro que os gustaría hacerlo en la de otro autor. ¿En la habitación de qué escritor os gustaría vivir un añito? Yo lo tengo claro, en la de Alejandro Dumas.

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