jueves, 30 de junio de 2011

Nicolás Guillén.




BIOGRAFÍA
Nicolás Guillén nació en Camagüey, Cuba, el 10 de julio de 1902. Era hijo del periodista Nicolás Cristóbal Guillén Batista es hijo de Nicolás Guillén Urra, director del diario Las Dos Repúblicas y consejero provincial del Partido Nacional Liberal, y de Argelia Batista Arrieta. Su padre fue elegido senador por su provincia de 1909 a 1913. Nicolás estudió en el Instituto Provincial de Camagüey . Por esta época los conservadores volvieron a obtener la victoria y su padre regresó al periodismo, dirigió Libertad, periódico del partido en el que militaba. El joven Guillén asistía a la escuela secundaria y tomaba clases nocturnas de preceptiva literaria en las aulas del instituto de don Tomás Vélez, pero la convulsa situación política marcó trágicamente el destibo familiar ya que su padre murió en la guerra civil conocida como «La Chambelona», provocada por la reelección impuesta del presidente García Menocal para un nuevo periodo .El joven poeta tuvo que empezar entonces a trabajar como tipógrafo en el periódico El Nacional, pero también a escribir y publicar sus primeros versos en la revista local Camagüey Gráfico y más adelanteen la revista Orto, de Manzanillo, Oriente, y en seguida en Castalia, de La Habana, cuyas páginas acogían las producciones de la más joven promoción de poetas. Tras obtener el título de bachiller, viajó a La Habana para cursar la carrera de Derecho, pero se vio obligado a abandonar sus estudios al poco tiempo por carecer de medios económicos que le permitan mantenerse en la capital. Comenzó a colaborar con las revistas Orto y Castalia y con el periódico Las Dos Repúblicas, cuya página literaria dirige en compañía de Justo Menéndez Roque. En la tertulia iconoclasta del café Martí entró en contacto con las tendencias renovadoras del postmodernismo.En 1920 regresó a Camagüey y abandonó definitivamente sus estudios de derecho . Fundó la revista Lis, dirigió el periódico El Camagüeyano y se dedicó al periodismo y a la vida bohemia. En 1926 regresó a La Habana para trabaja rde mecanógrafo en la secretaría de la gobernación. La turbulencia de esos años propició un ambiente de protesta en toda la isla que, en el campo artístico y literario, se manifestó a través del grupo minorista formado por jóvenes intelectuales de izquierda . En1927 volvió a publicar poesía pero esta vez una poesía renovada de corte vanguardista En 1931 comenzó a colaborar con el suplemento dominical del periódico El Mundo y publicó Sóngoro cosongo, libro que marca la búsqueda de sus raíces africanas, de su ritmo y sus costumbres, de sus voces y colores que se mezclan con los frutos típicos del trópico. Su próximo libro publicado, West Indies Ltd., quiso denunciar la explotación sufrida por el archipiélago antillano a manos del imperialismo estadounidense. En 1935 logró obtener un trabajo en el Departamento de Cultura del Municipio de La Habana pero pronto perdió el cargo por su militancia izquierdista. En 1937 participó en el congreso de escritores y artistas convocado por la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de México) y posteriormente fue invitado a participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en la República Española, en España se hizo miembro del Partido Comunista Español. En 1938 regresó a Cuba y fue designado miembro del Comité Nacional de Unión Revolucionaria Comunista y elegido como candidato para alcalde de Camagüey en las elecciones de 1940. En marzo del año siguiente el dicatdor Batista le negó el visado para viajar a Nueva York y asistir al IV encuentro de la Liga de Escritores Americanos para la Defensa de la Cultura, pero en septiembre viajó a Haití, invitado por el poeta Jacques Roumain, director del Instituto de Etnología de ese país. En ese peiodo comenzó a editarse la revista Gaceta del Caribe. En 1945 inició una gira gira por varios países latinoamericanos que se prolongaría tres años y en la que recorrió el continente de norte a sur de Colombia a Uruguay. Durante este periplo aprovechó para publicar en la editorial Pleamar de Buenos Aires El son entero. Viajó de nuevo a París en 1949 y en marzo a Nueva York para asistir a la Conferencia Cultural y Científica por la Paz Mundial. Viajó ta,biemn en dos ocasiones a la URSS y en el segundo viaje llegarán, con su esposa, hasta Pekín. A su vuelta a Cuba la dictadura lo mantiene vigiliado y es detenido en dos ocasiones por el SIM (servicio de policía del estado), pero puesto nuevamente en libertad. Viajó a Brasil para París en momentos en que en Cuba era atacado el cuartel Moncada por los jóvenes de la Generación del Centenario y del Movimiento 20 de julio, encabezados por Fidel Castro. Este suceso lo condenó indirectamente a un largo destierro . El exilio lo llevó a París, Italia, a México, Guatemala y Centroamérica. Viajó a Estocolmo para participar en el Congreso de la Paz. Sigue a Varsovia y luego a Moscú, donde recibió el Premio Internacional Lenin de la Paz. También fue a India. Cuando su pasaporte caducó el consulado cubano en París se negó a renovárselo yel poeta fue detenido e interrogado por la inmigración francesa, llevado a juicio y absuelto pero se le exigió abandonar el país. Rafael Alberti acudió en su auxilio y consiguió que el gobierno argentino le otorgara el visado del país austral. En Argentina ofreció recitales y conferencias . En 1959 gana la revolución en Cuba, lo que le permitió regresar a Cuba tras casi seis años de exilio, a su llegada ofreció un recital para el ejército rebelde en La Habana presidido por el mismo comandante Che Guevara. Reanudó sus colaboraciones en diarios y revistas de la isla y de distintos medios internacionales y emprendió nuevamente su vida itinerante pero ahora como principal representante de la cultura de su país. Viaja a Budapest, Viena y Pekín. En 1960 viajó a la URSS, donde presidió la delegación cubana enviada con motivo de la celebración del primer aniversario de la revolución. Fue designado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Servicio Exterior de la República. Los años siguientes continuó la misma tónica, publicando, viajando y colaborando incansablemnete en eventos y delegaciones por todo el mundo, entre ellas asistió en Santiago de Chile a la toma de posesión de la presidencia de Salvador Allende. En 1981 recibió en Cuba la Orden José Martí y en 1983 el Premio Nacional de Literatura. Murió en La Habana el 16 de julio de 1989, tras una larga enfermedad.


BIBLIOGRAFÍA

Motivos de son (folleto), La Habana, ed. Rambla, Bouza y Cía., 1930

Sóngoro cosongo; poemas mulatos (cuaderno), La Habana, ed. Úcar García y Cía, 1931

West Indies, Ltd., La Habana, ed. Úcar García, 1934

Claudio José Domingo «Brindis de Salas», el rey de las octavas; apuntes biográficos, La Habana, ed. Municipio de La Habana, col. Cuadernos de historia habanera, 1935

Cantos para soldados y sones para turistas, pról. de Juan Marinello, México, ed. Masas, 1937

España. Poema en cuatro angustias y una esperanza, México, D. F., ed. México Nuevo, 1937.

Hombres de la España leal La Habana, 1938

Sóngoro cosongo y otros poemas; con una carta de don Miguel de Unamuno, La Habana, ed. La Verónica, 1942

Estampa de Lino D'ou (folleto), La Habana, ed. Gaceta del Caribe, 1944

El son entero; suma poética (1929-1946), Con una carta de don Miguel de Unamuno. Textos musicales de Eliseo y Emilio Grenet, Alejandro García Caturla y Silvestre Revueltas, Buenos Aires, ed. Pleamar, col. Mirto, Ilus.. de Carlos Enríquez, 1947

Elegía a Jacques Roumain en el cielo de Haití, La Habana, ed. Imprenta Ayón, col. Yagruma, ilus. de Luis Alonso, 1948

Elegía a Jesús Menéndez, La Habana, ed. Páginas, 1951

Elegía cubana (plaquette). La Habana, 1952

La paloma de vuelo Popular. Elegías, Buenos Aires, ed, Losada, col. Biblioteca contemporánea, 1958

Sus mejores poemas (antología), La Habana, ed. Biblioteca básica de cultura cubana, col. Primer festival del libro cubano, 1959

¿Puedes? (plaquette), La Habana, ed. La Tertulia, col. Centro, ilus. de Guillén, 1960

Poesías (antología), La Habana, ed. Comisión nacional cubana de la Uneseo, ilus. de Andrés, 1962

Balada (plaquette), La Habana, ed. Empresa Consolidada de Artes Gráficas, ilus. de Mariano, 1962.

Prosa de prisa (Crónicas), La Habana, ed. Universidad de Las Villas, 1962

Tengo, pról. de José Antonio Portuondo La Habana, ed. Universidad de Las Villas, 1964

Poemas de amor, La Habana, ed. Cuadernos de poesía, 1964

Antología mayor, La Habana, ed. Unión, col. Bolsilibros, 1964

El gran zoo, La Habana, ed. Unión, col. Contemporáneos, ilus. de Fayad Jamís, 1967

Antología mayor (2da. ed. aumentada), La Habana, Ed. Huracán, 1969

El diario que a diario, La Habana, ed. Unión., col. Cuadernos Girón, 1972.

La rueda dentada, La Habana, ed. Unión, col. Contemporáneos, 1972

Obras completas, La Habana, ed. Instituto del libro, col. Letras cubanas, 1972, tomo 1 (Poesía); 1973(Poesía); tomos III y IV (Prosa).


PREMIOS

Premio Internacional Lenin de la Paz.
Premio Nacional de Literatura, 1983


ENLACES

CONTICINIO.





Hora de la noche, en que todo está en silencio.




Conticinio es un sustantivo de género masculino, muy poco empleado, que proviene del latín conticinĭum, "sigilo", y precisamente define la hora de la noche en que reina el silencio...

...Esa sobrecogedora quietud nocturna que invita a disfrutar de un íntimo silencio para buscar nuestra armonía interior y nuestra comunión con el universo ;-)

Encontramos la siguiente referencia en Ómnibus de poesía mexicana, obra del ensayista y poeta mexicano Gabriel Zaid (1934):

“…Ya casi había pasado el “conticinio”, y la noche iba a su mitad, siendo ya presa del sopor los miembros fatigados de las diurnas tareas y no sólo oprimidos por el peso del trabajo corporal, sino tan bien cansados del deleite –puesto que todo objeto continuado, aún el más deleitoso, acaba por fatigar los sentidos,…”

Proyectan museo de El Principito.




Miles de visitantes podrían conocer el hogar en el que Antoine de Saint-Exupéry vivió durante su niñez, al visitar este museo, que sería el primero en Francia dedicado al autor
PARÍS, FRANCIA (30/JUN/2011).- La familia del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry espera abrir en tres años un museo dedicado al autor de El Principito en la mansión del siglo XVIII donde el aviador pasaba los veranos de su infancia.

Coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Saint-Exupéry en 1900, sus descendientes presentaron ayer el proyecto "Casa de El Principito'' en el castillo de Saint-Maurice-de-Rémens, situado en la localidad de Ain, a pocos kilómetros al norte de su Lyon natal (sureste).

Si se cumplen los plazos que se han fijado el municipio y el sobrino nieto del escritor, Olivier d'Agay, el lugar abriría sus puertas el 29 de junio de 2014, con tres áreas bien diferenciadas: un área memorial, un espacio cultural abierto y un centro de recursos equipado con vídeos y hologramas, entre otros.

El primer paso para dar vida al museo pasaba por adquirir la mansión de cinco plantas, deshabitada durante los últimos veinte años, aunque con múltiples propietarios.

La Alcaldía de Ain, que representa a poco más de 700 vecinos, contrató en 2009 un préstamo de 950 mil euros (1,3 millones de dólares) a treinta años para comprar el edificio y garantizar la continuidad de la casa y del jardín donde Saint-Exupéry (1900-1944) soñaba con convertirse en el aviador con máscara de cuero que terminó siendo.

"Intentó acoplar una especie de alas a su bicicleta para hacerla volar como un avión (...) y terminó por romperse un brazo", recuerda uno de los vecinos de Ain cuando rememora lo que ha escuchado en el pueblo de aquel niño que correteaba por sus calles hace un siglo.

La consecución del proyecto pasa ahora por recaudar 20 millones de euros (28 millones de dólares), que servirán para habilitar el inmueble. Para ello, esperan seducir a inversores privados interesados en la explotación del museo, que creen que atraerá a unos 100 mil visitantes cada año.

Sería el primer museo en Francia dedicado al autor, desaparecido en combate en el Mediterráneo durante la Segunda Guerra Mundial a bordo de un Lightning P38 que combatía en la Resistencia contra los nazis y al que muchos prefieren situar en algún punto imaginario del desierto del Sáhara, pintando corderos para un enigmático niño de cabellos amarillos.

Pero no sería el primer museo en su honor en el mundo, ya que desde 2006, en la localidad japonesa de Hakone, el público puede disfrutar de una réplica del castillo de Saint-Maurice-de-Rémens que funciona como un museo en el que "la serenidad, la poesía y la pasión de El Principito y de su autor" se traslada a los visitantes, explican los descendientes de Saint-Exupéry.

Cinco años después, su familia intenta que los muros que le vieron crecer se conviertan en el templo por excelencia del legado de un escritor que cuando le preguntaban de dónde venía respondía: "De la infancia".

'Entre dos aguas', de Plinio Apuleyo Mendoza.




El autor nos cuenta en ‘Entre dos aguas’ la historia de Martín,un periodista colombiano que marchó de su país muy joven y que desde pequeño tuvo claro que allí no estaba su lugar en el mundo. Así, ha recorrido varios países europeos y siempre tuvo claro que no iba a regresar a Colombia, pero como siempre, el destino juega sus cartas. Así, su hermano Benjamín,capitán del ejército, ha aparecido muerto la noche de fin de año, y aunque la versión oficial es de suicidio, no está nada claro.
Esta situación le hará regresar para intentar aclarar qué pasó realmente con su hermano, un capitán muy querido por todos los campesinos y que llamaba la atención por su forma de actuar, ya que intentaba no utilizar la violencia y ofrecía refugio para los que quisieran abandonar las FARC. Evidentemente, todo esto haría que tuviera más de un enemigo, de ahí que Martín decida esclarecer los hechos.
Pero no es sólo esto lo que nos ofrece ‘Entre dos aguas’, ya que de la misma manera, el periodista irá haciendo un repaso de su vida: de sus comienzos en el París bohemio, de sus amores y, en definitiva, hará balance de si ha merecido la pena. Como os decía, desde pequeño renegó de su futuro como campesino acompañando a su padre en un trozo de tierra, y escapó en cuanto pudo rumbo a París. Pero lógicamente, se llega a plantear su peculiar manera de ver el mundo, siempre de un lugar a otro y con una libertad que en muchas ocasiones no es más que soledad.
He de reconocer que me ha encantado la forma en que Plinio Apuleyo Mendoza nos sumerge en los escenarios que vamos visitando, haciendo que sintamos estar allí con los protagonistas. Así, de su manovisitaremos París, gran parte de Colombia, Roma o Portugal, y siempre con la agradable sensación de que conoce muy bien los lugares de los que nos habla. Mención especial merece su forma de presentarnos Bogotá, donde se pasa de zonas completamente dominadas por la guerrilla a otros lugares donde predomina la buena vida, con lujo y cultura por todas partes. Mundo este último, por cierto, en el que nuestro protagonista Martín también se siente incómodo.
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Así, poco a poco iremos conociendo las andanzas de Martín y sus progresos en la investigación de la muerte de su hermano, para llegar a un final que a mí personalmente me ha parecido muy acertado. Triste, pero acertado al fin y al cabo, dejándote un poso de tristeza porque quedas con la impresión de que poquito se puede hacer con la situación que allí acontece. Son muchos los personajes que van apareciendo a lo largo de la novela: amores, militares, miembros de las FARC, pero aunque aparezcan brevemente, siempre están muy bien dibujados y nos podemos hacer una idea general de lo que representa toda su vida. Me gustaría poder resaltar alguno en concreto, pero mejor me los guardo que son importantes para la trama.
Poquito puedo decir sin embargo de la parte negativa de esta novela, si bien sí que podría comentar un par de cosillas. Por un lado, peca de ser un poco repetitiva a la hora de presentarnos el personaje de Benjamín, ya que son innumerables las ocasiones en las que algún personaje le relata alguna hazaña suya, muy parecida a todas las demás. Creo que no hacía falta insistir tanto, ya que desde el principio conocemos la forma de ser del personaje. En cuanto al otro puntito negativo, en este caso se trata de su estilo a la hora de escribir, ya que al igual que José Saramago, parece que Plinio Apuleyo faltó a clase el día que explicaron los signos de puntuación, sobre todo el punto y aparte. Aunque bien es cierto que no llega a los extremos del portugués y que no se hace nada pesado, pero de entrada visualmente choca un poco.
En cuanto al propio Plinio Apuleyo Mendoza, decir que nació en Colombia en 1932, estudió Ciencias Políticas en la Universidad de la Sorbona, y ejerce como periodista y escritor. También ha sido embajador de su país en lugares como Italia o Portugal, por lo que mucho me temo que gran parte de esta novela está basada en vivencias suyas. Son multitud los premios que ha recibido por su labor periodística y actualmente colabora con diversos medios gráficos y digitales. Entre su obra literaria también podemos nombrar El sol sigue saliendo, La llama y el hielo Los retos del poder.
En definitiva, ‘Entre dos aguas’ está especialmente recomendada para todo aquél que quiera, además de pasar un buen rato con una trama emocionante, descubrir algunos lugares y realidades que muchas veces las vemos como algo muy lejano. Personalmente, he disfrutado bastante con esta novela, y he de reconocer que a medida que iba avanzando me iba convenciendo más, hasta llegar a un final que te deja un poco desesperanzado, aunque consciente de haber leído una buena historia. Así que ya sabéis, si os apetece internaros en el peligroso mundo de la guerrilla, no podéis dejar escapar ‘Entre dos aguas’.
Sentado en una ruidosa sala de espera del aeropuerto de Fiumicino, en medio de un vértigo de viajeros que se apresuran por salas y pasillos mientras los altavoces anuncian vuelos inminentes a Milán, Madrid, Londres, Nueva York o cualquier otra ciudad del mundo, él espera su vuelo a Bogotá sin poder desalojar de su ánimo un desasosiego sordo que no lo deja en paz desde aquel minuto trágico, ahora asociado a la claridad intensa y fría del primer día del año, cuando recibió la llamada de su hermana Raquel anunciándole la muerte de Benjamín.
Ediciones B
Colección: Grandes novelas
416 páginas
ISBN: 978-8958-8294-83-4
18 euros

'Los perros y los lobos', de Irène Némirovsky.




Ada Sinner es una niña judía que vive con su padre, su abuelo, su tía y sus dos primos en una ciudad ucraniana. Si bien no son pobres, su vida no es especialmente fácil, por lo que Ada junto a su primo Ben pasará el día urdiendo ensoñaciones y tramando juegos imposibles. Sin embargo, la vida en el barrio judío tomará un cariz preocupante con las revoluciones bolcheviques y será entonces cuando Ada conozca a Harry Sinner, primo lejano, que vive ajeno a la vida del guetto desde su posición privilegiada como heredero de un imperio financiero. Sin embargo, este encuentro marcará a Ada y a Harry de manera indeleble.
Huyendo precisamente de esa vida difícil, Ada se trasladará con su tía y sus primos a París. Sin embargo, la vida en la capital francesa tampoco será lo que esperaban y Ada, con su particular personalidad, mezcla de ilusión infantil y pasión adulta, verá como la convivencia con su tía será cada vez más complicada. Y entonces, volverá a ver a Harry, ajeno a su mundo, que vive de fiesta en fiesta, y todo lo que una vez sintió por él, volverá a renacer. Mientras, la situación en casa se vuelve insostenible y Ben le propondrá una salida inesperada: casarse con él y mudarse lejos de su madre. Ada, a pesar de que no lo ama, aceptará.
Harry, mientras tanto, se habrá enamorado de una rica heredera francesa, guapa, rubia y católica, y su vida parece discurrir paralela a la de Ada. Ella, por su parte, dedica su vida a pintar, y si no es del todo feliz, al menos lo parece. Y sí, el tan ansiado reecuentro ocurrirá gracias a los cuadros de Ada, que parecen remover el interior de Harry y llevarlo hasta el pasado que vivieron juntos en Ucrania. A partir de aquí, sus mundos se trastocarán y la pasión lo contagiará todo hasta llegar a un final imprevisible e inesperado.
Como siempre sucede, leer a Irène Némirovsky es un placer. Tiene una forma de escribir adictiva, un extraordinario control y dominio sobre las palabras que me maravilla. Es increíble como es capaz de decir tantísimo en tan pocas palabras, como consigue transmitir tantas emociones en tan pocas páginas. Así, los personajes, por breve que sea su aparición, siempre están perfectamente caracterizados, vivos e independientes. Ada, Ben y Harry, el triángulo protagonista, viven presa de sus pasiones, y aunque parecidos, son diametralmente opuestos, como los perros y los lobos, precisamente. Mientras Ada vive de ensoñación en ensoñación, Harry se debate entre su vida cómoda y sus pasiones, y Ben siempre será el superviviente nato que siempre fue.
El París de los años veinte sirve de escaparate para una obra creada sobre los sentimientos, y entre todos ellos, las pasiones. Porque es la pasión lo que mueve a Ada, Harry y Ben. Es su carácter judío, expresado así por la autora, lo que les hace ser esclavos de sus sentimientos, como si todo lo tuvieran que vivir intensamente, contrastanto con el apacible sentir francés, lo que les llevará a ser siempre los otros, los extranjeros.
Son 224 páginas en las que se aborda de manera magistral sentimientos como el amor, el desarraigo, el dolor o la soledad. El amor platónico que da sentido a toda una vida, el amor pasional que precipita los acontecimientos, el amor fraternal que ahoga la convivencia. Judíos ricos y judíos pobres, todos extranjeros desarraigados en un París vibrante y colorido. Relaciones familiares complicadas, marcadas por la rivalidad y el dolor. Una historia tan bien escrita que casi te dan ganas de llorar cada vez que pasas una página.
Si ya me gustaba Irène Némirovsky, con ‘Los perros y los lobos’ no hago sino reafirmarme aún más en mi amor por esta autora. Curiosamente, precisamente esta novela fue la última que publicó en vida, y muchos años más tarde vuelve a ver la luz para enamorarnos a todos. La prosa de Némirovsky tiene algo especial, algo que te atenaza y te retuerce, algo que toca sin piedad tu interior y te obliga a sentir y a sufrir con los protagonistas, ya sea bajo la nieve ucraniana o en la primavera parisina. Un libro que recomendaré una y otra vez y, sin duda, uno de los mejores libros que he leído este año. Que felicidad saber que aún me quedan varios libros de esta autora por leer…
En el edificio miraban a Ada y Ben con desconfianza. Aquellos dos chicos que al parecer no sabían lo que era una comida caliente, un caldo, una sopa bien hecha, que hablaban una lengua extranjera y pasaban junto a uno a toda prisa y con los ojos bajos, como si le tuvieran miedo, eran… ¡bah, eran extranjeros! Sí, con eso estaba todo dicho. Seres errantes, sin raíces, inmigrantes, sospechosos. En general, la gente detestaba instintivamente a Ben y compadecía a Ada. Pero entre la vecina compasiva, que pensaba “pobre chica, sola todo el santo día”, y Ada, que sin que nadie lo supiera llevaba una vida medio alucinada, al margen de la real, también se abría un abismo de incomprensión que ninguna buena voluntad podía salvar.
Salamandra
Traducción: José Antonio Soriano Marco
224 páginas
ISBN: 9788498383584
15 euros

Isabel Allende, ganadora del Premio Hans Christian Andersen de Literatura




Hoy mismo se ha sabido que la escritora chilena Isabel Allende, archiconocida por todos nosotros, ha sido la galardonada con el Premio Hans Christian Andersen de Literatura, según ha informado la propia fundación del genial autor danés de cuentos. Pero ojo, porque hay mucha confusión con esto, este galardón se entrega por segunda vez, y su primera ganadora fue J.K. Rowling, no confundir con otro premio que lleva el nombre también de Andersen, pero que se entrega cada dos años a autores de literatura infantil y que tiene una gran repercusión y prestigio.
En cualquier caso, no están nada mal las 500.000 coronas danesas (unos 66.500 euros) que se va a llevar a casa la buena de Isabel. Este premio pretende reconocer la trayectoria de autores que de alguna manera tienen su obra vinculada a la de Andersen. Así, para otorgárselo a Isabel Allende, se han basado en sus grandes cualidades como narradora mágica y su enorme talento para hechizar al público. Hay que destacar también que la autora fue una de las embajadoras del Año Internacional Hans Christian Andersen, que se celebró en 2005 para celebrar el bicentenario de su nacimiento.
Pues ya tiene Isabel un nuevo premio que añadir a sus pobladas vitrinas, este Hans Christian Andersen de Literatura, que se entrega en la ciudad danesa de Odense. Reconozco que no he leído nada de esta señora, por ningún motivo en especial, pero en mi propia familia se encuentran auténticos fanáticos de la chilena. Seguro que se ponen muy contentos con esta noticia, aunque ella con esos eurillos lo estará más aún…

martes, 28 de junio de 2011

¿Qué significa carpetovetónico?





Hace unos días, en la entrada sobre el término chovinista, un comentario de "Memoria Residual" preguntaba por los carpetovetónicos, y de su interés sale esta curistoria. Lo primero de todo es decir que la propia palabra es una maravilla:carpetovetónico. Perfecta para titular una película de Esteso y Pajares: los carpetovetónicos. Y además podría tener hasta sentido.

Y lo digo porque según el diccionario de la RAE, este término tiene dos acepciones: 

  • De los carpetanos y los vetones, o relativo a estos pueblos prerromanos.
  • Que se considera español a ultranza y se niega a cualquier influjo extranjero: con esas ideas carpetovetónicas nunca aceptará la nueva moneda europea.
 Y en realidad en estas dos definiciones está explicado todo. La palabra debe su origen a la Carpetania, que era una región hispánica anterior a la conquista romana y habitada por el pueblo celta de los carpetanos. Se situaban en pleno centro de la península, por la zona de Guadarrama, Toledo, el río Guadiana y la Sierra de Alcaraz. A su noroeste se encontraban los vacceos y los vetones.

Y estos últimos, los vetones, son la otra parte de nuestra palabra estrella de hoy. Los vetones eran otro pueblo celta. Y así, de la unión de ambos, de carpetanos y vetones, nacen los carpetovetónicos. Que, siendo el centro geográfico de la hispania prerromana, han pasado a describir lo que podemos leer en la segunda acepción de la RAE, es decir, aquello que se considera más español y más ibérico que cualquier otro. También se utiliza en ocasiones “celtibérico” con este mismo sentido.

Desde luego una buena palabra para conocer y para usar.

lunes, 27 de junio de 2011

SALTIMBANQUI


Persona que realiza saltos y ejercicios acrobáticos, generalmente en espectáculos al aire libre.

Nuestra simpática voz del día, del italiano saltimbanchi, plural de saltimbanco"acróbata", es un sustantivo común en cuanto al género que se emplea de forma coloquial para denominar a aquellas personas que realizan todo tipo de saltos y piruetas para entretener a los viandantes y espectadores...

...Efectivamente, echando un vistazo a la raíz etimológica de la palabra, comprobamos que un saltimbanco (salta in bancho), "salta sobre un banco" era originalmente un cómico o feriante que andaba de pueblo en pueblo con una banqueta sobre la que ejecutaba sus juegos y acrobacias... De ahí la evolución de esta voz -no demasiado alterada- hacia el significado actual...

Como cita literaria del día, hoy nos quedamos con la Elegía del saltimbanqui, poema de escritor puertorriqueño Luis Pales Matos, que comienza así:

¡Oh flaco saltimbanqui del circo de la aldea!
Se acabó tu alegría, terminó tu cabriola.
Se ha descubierto el fácil resorte de tus trucos,
cuando en el escenario desatas tu maroma.

De los signos de puntuación.



a) Hay necesidad de signos de puntuación en la escritura, porque sin ellos podría resultar dudoso y oscuro el significado de las cláusulas. Los que se usan en castellano son estos: coma (,), punto y coma (;), dos puntos (:), punto final (.), puntos suspensivos (...), principio de interrogación (¿), fin de interrogación (?), principio de admiración (¡), fin de admiración (!), paréntesis ( ), diéresis o crema ( ¨ ), comillas (« »; "), guión (-), raya (—), dos rayas (= ). La coma, los puntos y paréntesis indican las pausas más o menos cortas que en la lectura sirven para dar a conocer el sentido de las frases; la interrogación y la admiración denotan lo que expresan sus nombres, y la segunda, además, queja, énfasis o encarecimiento; la diéresis sirve en unos casos para indicar que la u tiene sonido (§ 1.8.1A, 2.°) y en otros se puede emplear para deshacer un diptongo; las comillas señalan las citas, o dan significado especial a las palabras que compreenden; el guión es signo de palabra incompleta; la raya lo es de diálogo, o de separación de palabras, cláusulas o párrafos; las dos rayas solo se usan ya en las copias para denotar los párrafos que en el original van aparte.

b) De la coma. 1.° El nombre en vocativo llevará una coma detrás de sí cuando estuviere al principio de lo que se diga, y en otros casos la llevará antes y después; p. ej.: ¡Cielos, valedme!; Julián, óyeme; Repito, Julián, que oigas lo que te digo.

2.° Siempre que en lo escrito se empleen dos o más partes de la oración consecutivas y de una misma clase, se separarán con una coma para que al leerlas haya de hacerse una leve pausa que separe su sentido, a excepción de los casos en que mediare alguna de las conjunciones y, ni, o; como Juan, Pedro y Antonio; sabio, prudente y cortés; vine, vi y vencí; NI el joven NI el viejo; bueno, malo o mediano.

3.° Dividense con ella los varios miembros de una cláusula independientes entre sí, vayan o no precedidos de conjunción: Todos mataban, todos se compadecían, ninguno sabía detenerse; Al apuntar el alba cantan las aves, y el campo se alegra, y el ambiente cobra movimiento y frescura.

4.° Cuando una oración se interrumpe, ya para citar o indicar el sujeto o la obra de donde se ha tomado, ya porque se inserta como de paso otra que aclara o amplía lo que se está diciendo, tales palabras, que suspenden momentáneamente el relato principal, se encierran entre dos comas; v. gr.: La verdad, escribe un político, se ha de sustentar con razones y autoridades; Los vientos del sur, que en aquellas abrasadas regiones son muy frecuentes, ponen en grave conflicto a los viajeros.

5.° Por igual motivo suelen ir precedidas y seguidas de coma las expresiones esto es, es decir, en fin, por último, por consiguiente, sin embargo, no obstante y otras parecidas: La enfermdad parece grave, es decir, más grave de lo que esperábamos: Tales incidentes, sin embargo, no se repitieron por entonces.

6.° Cuando se invieste el orden regular de las oraciones de la cláusula, adelantando lo que había de ir después, debe poner-se una coma al fin de la parte que se anticipa; v. gr.: Donde interviene conocerse las personas, tengo para mí, aunque simple y pecador, que no hay encantamento alguno. Como el orden regular de este ejemplo de Cervantes, Quijote, I, 37, seria: No hay encantamento alguno donde interviene conocerse las personas, importa para la claridad que se haga una breve pausa en personas, la cual se indica con la coma. Pero es de advertir que en las transposiciones cortas y muy perceptibles no se ha de poner esta señal.

c) Del punto y coma. 1.° Cuando los miembros de un período constan de más de una oración, por lo cual o por otra causa llevan ya alguna coma, se separarán con punto y coma unos 6 otros; por ejemplo: Vinieron los aquilones de noviembre, glaciales y recios; arrebataron sus hojas a los árboles, llevándolas, ya rodando por la tierra, ya volando entre nubes de grueso polvo. se guareció el rabadán en su cabaña, y el labrador en su alquería; la nieve, descendiendo espesa sobre el monte y el valle, borró los matices del suelo, toda la variedad riquísima de la Naturaleza.

2.° En todo período de alguna extensión se pondrá punto y coma antes de las conjunciones adversativas mas, pero, aunque, etc.; verbigracia: Salieron los soldados a media noche y anduvieron nueve horas sin descansar; pero el fatal estado de los caminos malogró la empresa. Cuando la cláusula sea corta, bastará una simple coma antes de la conjunción; como en Vendrá, pero tarde; Lo hizo, aunque de mala gana.

3.° Siempre que a una oración sigue, precedida de conjunción, otra oración que, en orden a la idea que expresa, no tiene perfecto enlace con la anterior, hay que poner al fin de la primera punto y coma, según lo aclarará el ejemplo siguiente: Pero nada bastó para desalojar al enemigo, hasta que se abrevió el asalto por el camino que abrió la artilleria; y se observó que uno solo, de tantos como fueron deshechos en este adoratorio, se rindió a la merced de los españoles (Solís, Historia de Nueva España, III, 7). Si después de la palabra artilleria solo se pusiese coma, la oración y se observó, etc., vendría regida de la preposición hasta y cambiaría el sentido.

d) De los dos puntos. 1.° Cuando se sienta una proposición general y en seguida se comprueba y explica con otras oraciones, se la separa de estas por medio de los dos puntos; como, por ejemplo: No aflige a los mortales vicio más pernicioso que el juego: por él gentes muy acomodadas han venido a parar en la mayor miseria, y aun en el patíbulo; por él, además del caudal, pierde el hombre la vengüenza y hasta la estimación de sí propio.

2.° Cuando a una o varias oraciones sigue otra que es consecuencia o resumen de lo que antecede, esta se ha de separar con dos puntos, como en el ejemplo que sigue: Aquel que por sus riquezas y esplendor fue tan aplaudido como envidiado cuando entraba triunfante por las puertas de Constantinopla, y cuyo nombre era respetado y temido desde la capital del Imperio hasta el confín de los arenales de la Líbia, murió ciego, pobre, olvidado y mendigando su alimento de puerta en puerta:¡raro y espantoso ejemplo de las vicisitudes de la fortuna!

3.° En los decretos y sentencias, bandos y edictos se ponen dos puntos al final de cada motivo o fundamento de la resolución, aunque estos van en párrafos distintos y principian con letra mayúscula. En certificaciones y memoriales también se ponen dos puntos antes de ciertos párrafos con letra inicial mayúscula.

4.° Citando palabras textuales, se han de poner dos puntos antes del primer vocablo de la cita, el cual suele principiar con mayúscula; v. gr.: Cicerón en sus Oficios dice a este propósito lo siguiente: No hay cosa que tanto degrade al hombre como la envidia.

5.° También se emplean los dos puntos después del Muy señor mío y otras expresiones semejantes con que se suele dar principio a las cartas; v. gr.: Muy señor mío: Sirvase usted tomar a su cargo, etc.; Amigo mío: En contestación a la estimada de usted, etc.

e) Después de los dos puntos se escribe indistintamente con letra mayúscula o minúscula el vocablo que sigue.

f) Del punto. 1.° Se pone punto cuando el período forma sentido completo, en términos de poderse pasar a otro nuevo sin quedar pendiente la comprensión de aquel. Es la mayor pausa sintáctiva que la ortografia señala. En la lectura, la duración de la pausa indicada por el punto puede variar más o menos, según el sentido y la interpreteación del lector; pero en todo caso, es mayor que la que señalan la coma y el punto y coma.

En la escritura, se le llama punto y seguido (o punto seguido), cuando el texto continúa inmediatamente después del punto en el mismo renglón, o en el siguiente sin blanco inicial; y punto y aparte (o punto aparte), cuando termina párrafo, y el texto continúa en otro renglón más entrado o más saliente que los demás de la plana. Por último, punto final es el que acaba un escrito o una división importante del texto (parte, capítulo, etc.).

2.° Resta advertir que en toda clase de escritos suelen hacerse después del punto final ciertas separaciones o divisiones llamadas párrafos, cadauna de las cuales ha de empezar en renglón distinto de aquel en que acabe el anterior, y más adentro que las otras líneas de la plana. Deben principalmente usarse tales divisiones cuando se va a pasar a diverso asunto, o bien a considerar el mismo desde otro aspecto.

g) De los puntos suspensivos. 1.° Cuando conviene al escritor dejar la oración incompleta y el sentido suspenso, lo denota con los puntos suspensivos; v. gr.: Él concitó la plebe contra los patricios; él acaudilló y juramentó a los mozos más corrompidos y perversos de la República para subvertila con su auxilio; él subornó con oro y con promesas... Pero ¿a qué repetir lo que a todos es notorio?

2.° Si en una cláusula de completo sentido gramatical se necesita pararse un poco, expresando temor o duda, o para sorprender al lector con lo inesperado de la salida, se indicará la pausa con puntos suspensivos; v. gr.: ¿Le diré que ha muerto su padre?... No tengo valor para tanto; Se citó a junta, distribuyéronse centenares de esquelas, y llegamos a reunirnos... cuatro personas.

3.° También se usan dichos puntos cuando se copia algún texto o autoridad los cuales no hace al caso insertar integros, indicando así lo que se omite.

h) De la interrogación y la admiración. 1.° Los signos de interrogación y de admiración se ponen al principio y al fin de la oración que deba llevarlos: ¿Dónde estás?; ¿A qué vienes?; ¿Te veré mañana?; ¡Qué assombro!; ¡Ay de mí!

2.° Si las oraciones con interrogación o admiración son varias, breves y seguidas, no hay necesidad de que, exceptuada la primera, empiecen con mayúscula: ¿Dónde has estado?, ¿qué has hecho en tantos dias?, ¿como no te pusiste en caminho, así que recibiste mi carta?; ¡Cuánto engaño!, ¡cuánta perfidia!, ¡qué impudencia!

3.° Cuando lo escrito después de la interrogación o la admiración fuere complemento de la pregunta o de la frase admirativa, no comenzará con letra mayúscula: ¿Digo yo que no tengas razón?, contestó Blas a Diego; ¡A las armas!, gritaron todos.

4.° El signo de principio de interrogaciõn o admiración se ha de colocar donde empieza la pregunta o el sentido admirativo, aunque allí no comience el período; v. gr.: Privado del racional discurso, ¿que es el hombre sino una criatuva desvalida, inferior a los brutos? Y si la caprichosa fortuna lo encumbra en alto puesto, ¡cuántas lágrimas y ruina y sangre le cercarán en torno!

5.° El signo de principio de interrogación o admiración refleja el movimiento de la entonación en las frases de este tipo, da claridad a la escritura, y no debe suprimirse por imitar, con mal acuerdo, la ortografia de lenguas extranjeras, que solo usa el signo final.

6.° Hay cláusulas que son al par interrogativas y admirativas, y en ellas podrá ponerse nota de admiración al principio y de interrogación al fin, o viceversa: ¡Que esté negado al hombre saber cuándo será la hora de su muerte? ¿Qué persecución es esta, Dios mio!

i) Del paréntesis. 1.° Cuando se interrumpe el sentido y giro del discurso con una oración aclaratoria o incidental y esta es larga o tiene conexión escasa con lo anterior, se encierra dentro de un paréntesis, como en el siguiente ejemplo: Acostados todos en un género de lechos que rodeaban la mesa (pues los romanos comían tendidos y soslayado el cuerpo sobre el codo izquierdo), empezó a echarles en cara la tibieza de su fe, etc.

2.° En este ejemplo se ha puesto como después del paréntesis porque allí finaliza el miembro del periodo con que va unida la oración comprendida en el paréntesis; y al fin de él o dentro se ha de usar, además, la pontuación que la cláusula necesitare. Cuando el paréntesis termine la cláusula de que depende, el punto final irá fuera.

3.° En las obras dramáticas suele encerrarse entre paréntesis lo que los interlocutores dicen aparte. Para que tales paréntesis no se confundan con otros convendría valerse de los rectangulares, en esta forma [ ], que algunos impresores usaban en el siglo pasado. El punto final de los apartes va colocado dentro del paréntesis.

4.° Empléase también el paréntesis curvo para encerrar en él noticias o datos aclaratorios, explicaciones de abreviaturas, etc.; y el rectangular, para indicar en la copia de códices o inscripciones lo que falta en el original y se suple conjeturalmente. Ejemplos: El hijo del rayo de guerra, Carlos V (D. Juan De Austria); Perdió Boabdil a Granada en la hégira 897 (1492); Imp(eratori) Caes(ari) [Nervae] Traiano [Aug(usto)] p(ontifici) m(aximo). etc.

1.8.6 De la diéresis o crema. — El uso de la diéresis solo es preceptivo para indicar que ha de pronunciarse la u en las combinaciones gue, gui: pingüe, pingüino, argüir /ar.gu.ír/. Véase el § 1.8.1A, 2.°. Queda a salvo el uso discrecional cuando, por licencia poética o con otro propósito, interese una pronunciación determinada 50.

1.8.7 De las comillas. — a) Para distinguir las palabras sobre las cuales quiere el que escribe llamar particularmente la atención del lector, se sublayan en lo manuscrito; y en lo impreso se ponen de letra cursiva, y a veces con versales u otras que resalten por su figura o su tamaño. Se practica lo mismo con las voces o citas en idioma extranjero, con el texto literal de citas en castellano, con los títulos de libros y con las dicciones y cláusulas que en las obras de enseñanza y otras se ponen por ejemplo. Mas cuando las cláusulas de este género tienen alguna extensión o llenan varias líneas, se les suelen poner comillas inversas al principio de cada uno de los renglones que ocupan; v. gr.: Dice un escritor célebre: «El hombre tiene aptitud, por su naturaleza, para habitar en todos los países del mundo: en los arenales del desierto, en los montes más encumbrados, en los climas polares puede vivir y propagarse. No así los animales, que, sujetos a más estrechos límites, perecen fuera de ellos o arrastran vida penosa.»

b) Las comillas simples (‘ ’ o , ’) se usan al principio y ao final de una palabra o frase incluidas como cita o puestas de relieve dentro de un texto entrecomillado más extenso. También se emplean para indicar que una palabra está usada en su valor conceptual o como definición de otra, ejemplo: espiar ‘acechar’.

1.8.8. Del guión. — a) Cada vocablo de por sí, ya simple, como guardia, poner, ya compuesto, como salvaguardia, reponer, se ha de escribir aislado, o con entera separación del que le preceda o siga. Sin embargo, en la escritura hay necesidad muchas veces de dividir una palabra, y entonces se ha de observar lo siguiente:

b) Cuando al fin del renglón no cupiere un vocablo entero, se escribirá solo una parte, la cual siempre ha de formar sílaba cabal. Así, las palabras con-ca-vi-dad, pro-tes-ta, sub-si-guien-te, podrán dividirse a fin de renglón por donde señalan los guiones que van interpuesto en dichas voces, mas no de otra suerte.

c) Esto no obstante, cuando un compuesto sea claramente analizable como formado de palabras que por sí solas tienen uso en la lengua, o de una de estas palabras y un prefijo, será potestativo dividir el compuesto separando sus componentes, aunque no coincida la división con el silabeo del compuesto. Así, podrá dividirse no-sotros o nos-otros, de-samparo o des-amparo.

d) Como cualquiera diptongo o triptongo no forma sino una sílaba, no deben dividirse las letras que lo componen. Así, se escribirá gra-cio-so, tiem-po, no-ti-ciáis, a-ve-ri-güéis.

e) Cuando la primera o la última sílaba de una palabra fuere una vocal, se evitará poner esta letra sola en fin o en principio de línea.

f) Cuando al dividir una palabra por sus sílabas haya de quedar en principio de línea con h precedida de consonante, se dejará esta al fin del reglón y se comenzará el siguiente con la h: al-haraca, in-humación, clor-hidrato, des-hidratar.

g) En las dicciones compuestas de preposición castellana o latina, cuando después de ella viene una s y otra consonante además, como en constante, inspirar, obstar, perspicacia, se han de dividir las sílabas agregando la s a la preoposición y escribiendo, por consiguiente, cons-tan-te, ins-pi-rar, obs-tar, pers-pi-ca-cia.

h) La ch y la ll, letras simples en su pronunciación y dobles en su figura, no se desunirán jamás. Así, co-che y ca-lle se dividirán como aquí se ve. La erre (rr) se halla en el mismo caso, y por ello debe evitarse separar los dos signos de que consta, que habrán de ponerse de esta manera: ca-rre-ta, pe-rro.

i) Cuando los gentilicios de dos pueblos o territorios formen un compuesto aplicable a una tercera entidad geográfica o política en la que se han fundido los caracteres de ambos pueblos o territorios, dicho compuesto se escribirá sin separación de sus elementos: hispanoamericano, checoslovaco, afroantillano. En los demás casos, es decir, cuando no hay fusión, sino oposición o contraste entre los elementos componentes, se unirán estos con guión: franco-prusiano, germano-soviético.

1.8.9 De la ortografia de las palabras extranjeras. — Los nombres propios extranjeros se escribirán, en general, sin ponerles ningún acento que no tengan en el idioma a que pertenecen; pero podrán acentuarse a la española cuando lo permitan su pronunciación y grafía originales: Schlegel o Schlégel, Wagner o Wágner, Schubert o Schúbert; Lyon o Lyón, Windsor o Wíndsor. Si se trata de nombres geográficos ya incorporados a nuestra lengua o adaptados a su fonética, tales nombres no se han de considerar extranjeros y habrán de acentuarse gráficamente de conformidad con las leys generales: París, Berlín, Turín, Nápoles, Támesis. 1.8.10 De la raya. — 1.° Este signo se emplea en los diálogos, como puede verse en el ejemplo siguiente: Maravillado el capitán del valor de aquel soldado, le mandó venir a su presencia y le dijo: —¿Cómo te llamas? — Andrés Pereda, contestó el valiente. — ¿De dónde eres? — De Castilla. — ¿De qué pueblo? — De Bercimuel.

2.° Empléase también al principio y al fin de oraciones intgercalares completamente desligadas, por el sentido, del período en que se introducen: Los celtíberos —no siempre hubían de ser juguetes de Roma— ocasionaron la muerte de los dos Escipiones.

3.° Sirve asimismo para indicar la palabra que se ha de entender suplida dentro de un mismo renglón; ejemplo: Sanar de la enfermedad. —por ensalmo. Secar al aire. —con un paño. Seguir con la empresa. —de cerca. —en el intento. —para Cádiz, etc.

O en renglones diferentes, como en el índice alfabético de un libro:

Verbos: intransitivos.

— transitivos.

— irregulares.

— regulares.

1.8.11. De las dos rayas. — Este signo se usaba para dividir algunas palabras compuestas; actualmente se emplea solo en las copias, para denotar que en el original se pasa a párrafo distinto.

1.8.12. De otros signos auxiliares. — a) Apóstrofo (‘ ). Solía emplearse antiguamente, sobre todo en poesía, colocado a la mayor altura de los palos de las letras, con el fin de indicar la omisión o elisión de una vocal: d’aquel, por de aquel; l’aspereza, por la aspereza; qu’es, por que es. Recientemente, y para evitar dudas al lector, se ha restablecido en algunas reimpresiones de obras antiguas, donde palabras de esta clase aparecen como si fuera una sola; v. gr.: daquel, laspereza, ques.

b) Párrafo (§). Sirvió en lo antiguo para distinguir los diversos miembros de un escrito, y como signatura de pliegos impresos. Ahora se emplea en los libros, seguido del número que corresponda, para indicar divisiones internas de los capítulos: § 12, § 13, etc.

c) Calderón ( ¶ ). Tuvo antiguamente los mismos oficios que el signo anterior. Ahora se emplea en lo impreso para señalar alguna observación especial.

d) Asterisco ( * ). Es una estrellita que se pone sencilla, doble o triple en ciertas palabras del texto, como llamada a nota que en el margen o al pie de la plana va encabezada con el mismo signo. Para igual fin se emplean letras, números, cruces, etc., en vez de asteriscos. En obras de lingüística se coloca delante de las formas cuya existencia se supone sin estar documentada.

e) Llave o corchete ( {} ). Su oficio es abrazar diversas partidas en una cuenta, varios miembros en un cuadro sinóptico, etc., que deben considerarse agrupados y unidos para determinado fin. f) Manecilla - Puesta al margen o en el texto de un escrito, da a entender que lo señalado por ella es particularmente útil o interesante.

Este texto fue tomado del Esbozo... de la Real Academia Española, que es poseedora los derechos de autor