lunes, 29 de agosto de 2011

¿Escribes ciencia-ficción? ¡La NASA te apadrina!




La noticia que os traigo hoy es bastante sorprendente, o al menos a mí me ha impactado bastante. Ayer mismo se anunciaba que la NASA (sí, la de los cohetes espaciales) comenzará en breve un proyecto junto a los autores de la editorial Tor-Forge. ¿El objetivo? Darles una sólida formación en ciencia e ingeniería de manera que sus historias sean lo más realistas posibles. Nunca ciencia y ficción fueran tan de la mano como ahora.
Seamos realistas, muchas de las historias de ciencia-ficción se han quedado obsoletas en cuanto a sus predicciones de futuro, sólo tenemos que pensar en 1984 o el tan cacareado año 2000. Podemos decir que se ha acertado más bien poco con nuestro futuro, y bien que respiramos de alivio. No hablo aquí de las historias contenidas en esas novelas, ni de sus preocupaciones contemporáneas proyectadas al futuro, sino a las propias predicciones. Con este proyecto lo que se quiere hacer es dar a los autores un exhaustivo informe de la realidad de la NASA y de sus futuros programas, de manera que los relatos se ajusten a la realidad lo máximo posible. Una pasada, ¿no os parece?
Las sondas para descubrir vida extraterrestre, los telescopios espaciales o los planes reales para visitar Marte serán algunos de los “secretos” que les serán desvelados a este grupo de elegidos. Los autores, que aún se desconocen, pasarán una temporadita en el Centro Goddard de Vuelo Espacial (GSFC), y el resultado será publicado por Tor-Forge y con un sello distintivo de la NASA. Y os preguntaréis ¿a qué viene todo esto? Pues por lo visto, la crisis no sólo nos afecta a los trabajadores de a pie, sino que la NASA también ha sufrido grandes recortes presupuestarios y digamos que su prestigio por mantenerse a la cabeza del I+D espacial no es todo lo bueno que esperarían. Una manera como cualquier otra de hacer publicidad y ojo, da resultado, porque yo estoy impaciente por conocer el resultado de este extraño proyecto.
Como os decía, los autores aún no se han hecho públicos, pero desde la editorial prometen dar noticias en breve por lo que no os preocupéis demasiado. Me imagino en este momento a los autores de Tor-Forge peleándose por conseguir un puesto en este proyecto porque, reconozcámoslo, tiene que ser una pasada. Ahora, mis dudas… ¿les dejarán ponerse los trajes espaciales? ¿podrán toquetear todos los cacharritos? Si rompen algo ¿lo tienen que pagar? Envidia cochina, eso es lo que me dan…

Carlos Fuentes recibe el Premio Formentor y reaviva polémica acerca del canon literario.



Siguiendo la onda de la noticia  acerca de la medalla Goethe recibida por John Le Carré quisiera comentar la noticia acerca de la entrega del Premio Formentor al escritor mexicano Carlos Fuentes en reconocimiento a su obra literaria e intelectual. La oportunidad es importante por varias cosas, la primera de ellas tiene que ver con el premio mismo que se reactiva después de varios años, ratificándose como una referencia histórica en cuanto a los premios literarios en lengua hispana.
En segundo lugar está el galardonado, uno de los princpales exponentes de la llamada generación del boom latinoamericano con obras tan importantes como Aura, Terra Nostra, La muerte Artemio Cruz, Gringo viejo y La región más transparente, por mencionar algunas. A Carlos Fuentes se le ha entregado el Premio Formentor en ocasión de cumplirse 50 años de la primera convocatoria y en reconocimiento a su obra “extensa, magnífica y sinfónica”.
Casi paralelamente a la entrega del premio, Fuentes publicó en El País un artículo titulado Estirpe de novelista, en el que elabora una suerte de canon literario latinoamericano. Se trata evidentemente de una introducción a un libro (¿antologìa? ¿historia?) en la que se pasea por la geografía del continente a través de una reseña cronológica que parte de la tradición literaria europea y que conecta en el siglo XV con el imaginario mítico latinoamericano en una oposición sincrética entre épica y mítica:
Europa necesitaba un mundo nuevo que colmara sus ansias de fantasía. Pero si la narrativa de las Américas se inicia con la imaginación mítica, Bernal Díaz del Castillo pronto la ubica en la conquista épica.
Dos narrativas que se encuentran, dos construcciones del mundo, dos representaciones que se entrelazan y que hasta la actualidad nos sigue hablando de dos corrientes que se relacionan especularmente preguntándose recíprocamente acerca de su esencia originaria y de su futuro.
La idea de América coincide con la Utopía de Tomás Moro, que Vasco de Quiroga quería recrear en Michoacán. Coincide con El príncipe de Maquiavelo, que parecería el abecedario de los conquistadores: no digas, haz. La descendencia literaria de Maquiavelo se encuentra en el Tirano Banderas de Valle-Inclán, los Archivos de Gallegos, el Pedro Páramo de Rulfo, el patriarca de García Márquez y, en su versión moribunda y final, en el Trujillo de Vargas Llosa. Genio y figura hasta la sepultura.
Erasmo de Rotterdam será para Fuentes la tercera de las principales influencias en el origen de la literatura del continente. El utopismo, entonces, tratando de impregnar la tierra prometida, la tierra de lo posible, la de la potencialidad y la sorpresa, la de lo incógnito: la otredad. Más allá del utopismo y su influencia, el autor continúa su revisión histórica recorriendo las obras fundacionales de las independencias y la fundación de las naciones modernas, atravesando el realismo y el regionalismo: el siglo XIX y el XX.
La cronología viene acompañada, por supuesto, de una enumeración de nombres que construyen una tradición, un canon que para el autor mexicano refleja la literatura de todo un continente.Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento, Fernández de Lizardi, Joaquín Machado de Assis, Rómulo Gallegos, Juan Rulfo y Agustín Yáñez para luego saltar a Jorge Luis Borges, inobjetable representante de la literatura latinoamericana del siglo XX y seguir veloz con Onetti, Cortázar yBioy Casares.
Hasta allí todo más o menos bien, pero a partir de este punto la lista comenzó a “tener dolientes” porque cuando se trató de rescatar a los principales escritores y escritoras del siglo XX y XXI en América Latina, las omisiones se hicieron más evidentes. Me atengo al párrafo que más resquemores ha generado en las redes y es el que atañe a Chile, Argentina y Perú:
La literatura más variada y fervorosa de la América española es la argentina. La más sui géneris (como el país mismo) es la chilena. País de poetas (Neruda, Huidobro, Mistral, Parra), la narrativa moderna arranca con José Donoso y Jorge Edwards y prosigue hoy con Isabel Allende, Arturo Fontaine, Antonio Skármeta, Sergio Missana, en tanto que en Perú, después de la gran obra de Mario Vargas Llosa, que va de La ciudad y los perros a El sueño del celta, se refundan los derechos no sólo de la imaginación, sino de la expansión, simultaneidad y precipicios de la lengua. Santiago Roncagliolo es un ejemplo.
¿El gran ausente? Nada más y nada menos que Roberto Bolaño a quien bien me imagino sonriendo al momento de acercar un cigarrillo a sus labios. Lo preocupante es que Fuentes confiesa no haber leido a Bolaño y lo ha descartado no por su obra sino por el fenómeno, según él fúnebre, que rodea su figura. Colombia es definida como ardua por el escritor y destaca, luego de García Márquez, por supuesto, a Santiago Gamboa y a Juan Gabriel Vásquez. De México, su pais, destaca a Salvador Elizondo y nombra a Villoro, Enrigue, Solares, Celorio, Lara Zavala y, de pasada, menciona a “La literatura escrita por mujeres (que no literatura femenina)”.
Regresa al Caribe que define como la “cuna” de la literatura latinoamericana y luego de mencionar a Faulkner, Dereck Walcott y Jean Rhys, entre otros, se concentra en dos portentos ineludibles:Lezama Lima y Alejo Carpentier para finalmente aterrizar en Brasil y mencionar a Nélida Piñón, Jorge Amado, Clarice Lispector y João Guimãraes Rosa, Aleijadinho, Machado de Assis, y Juan Goytisolo. “No nos entenderíamos sin Brasil y Brasil no se entendería sin nosotros”, dice Fuentes en el cierre de su canon literario latinoamericano.
Vuelta al principio: dos razones motivaron esta entrada: la primera, el reconocimiento a uno de los máximos representantes de la literatura de América Latina con un galardón que recibieran en el pasado escritores de la talla de Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan García Hortelano, Jorge Semprún, Saul Bellow y Witold Gombrovicz. Regia refundación para un premio de larga data y de gran significación. La segunda razón de este escrito es la de la publicación de lo que parece su canon literario: canon en el que se inscribe y dentro del cual hace una marca, funda una tradición pero del cual ignora voces que ya se encuentran más que instaladas en la historia literaria del continente.
Como dato curioso pero importante, tanto Fuentes como Bolaño (que es el escritor que más se extraña en la lista) fueron reconocidos con el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos (este último, por cierto, es el único autor venezolano que incluye), como lo fueron también García Márquez, Vargas Llosa y Elena Poniatowska (a quien menciona sin nombrar).
Queda abierta la polémica y, de paso, la pregunta acerca de la validez del canon literario como sacrosanta palabra. A ello, otra entrada, pero antes, y como cierre (o apertura), una frase de Fuentes en otra entrevista:
La literatura es incómoda, no se adormece, es exigente y no fija nada; revela movimiento, lo sujeta a la verdad y nos obliga a dar muchas explicaciones al mundo. La literatura no trata de imponer la verdad, sino de cuestionar todas las verdades.

'El vino del estío' de Ray Bradbury da el salto al cine.




‘El vino del estío’ es una de sus novelas más intimistas, aunque, por supuesto, el componente fantástico siempre está presente. Nos encontramos aquí con una recreación idílica de ese verano perfecto de la infancia, ese que recordarás años más tarde, difuminando los malos recuerdos y perfeccionando los buenos. El protagonista es Douglas, un chico de doce años, pero bien podría ser el propio Ray, ya que está considerada como una novela autobiográfica. La noticia se conoció el día que Ray Bradbury celebraba su 91 cumpleaños y sus declaraciones no podían ser más entusiastas:
Este es el mejor regalo de cumpleaños que podía pedir. ¡Hoy he renacido! ‘El vino del Estío’ es mi trabajo más personal y me trae recuerdos de la más profunda felicidad así como de terror. Es la historia de mí mismo cuando era un crío y la magia de un verano inolvidable que aún me posee con todo su misticismo.
De la producción de la película se ocuparán Phoenix Pictures y Mike Medavoy, productor de éxitos como Shutter Island o Cisne Negro. Reconozco que no he leído ‘El vino del estío’, aunque lo tengo en casa desde hace bastante tiempo. Aún no han dado fechas para el estreno, pero me imagino que todavía tardarán un par de años en darle forma. Vamos, que tengo tiempo de buscar el libro y dar buena cuenta de él…

La fundación de la Real Academia.



Don Juan Manuel Fernández Pacheco era un aristócrata español con gustos raros entre los de su especie en aquellos años. Leer y escribir, por ejemplo. Tenía además interés por las artes y las ciencias. Para no aburrirse durante los meses de verano comenzó a reunir en su casa a amigos suyos. Sin mayor protocolo, desde el mes de agosto de 1713, don Juan Manuel y sus contertulios empezaron a discutir sobre letras, ciencias y artes. Todos admiraban lo que la Royal Society de Londres y la parisinaAcadémie Royale des Sciences llevaban haciendo desde hacía 40 ó 50 años. Se les ocurrió que otro tanto podría hacerse en Madrid. Sin embargo, para formar cualquier academia dedicada a las artes y las ciencias había que empezar por darle lustre a un medio sin el cual poco se iba a poder escribir de ningún tema: la lengua. Era prioritario fijar la ortografía -que estaba muy descompuesta-, organizar la gramática y compilar un gran diccionario donde cada palabra viniera respaldada por ejemplos de autores notables. Con esto, las discusiones derivaron hacia los asuntos del idioma. Así que la tertulia, que iba en principio para "academia total", se quedó en academia de la lengua. Cuando el señor Fernández Pacheco (todavía no he dicho que era marqués) le presentó la idea a Felipe V para que la apadrinara, el rey le dijo que lo hacía con mucho gusto, es más, le dijo que su real persona venida de la culta Francia ya se le había ocurrido -antes de que un marqués español se lo pidiera- que algo así tenía que fundarse en sus reinos. Era puro protocolo, claro está. La verdad es que el rey, esos días de octubre de 1714, cuando estampaba su firma fundacional en las actas académicas, como casi todos los días de su vida, sólo hablaba francés. Desde ese año nos referimos a la Real Academia Española, Academia Españolala Academia (por ser la de más veteranía) o la Española a secas. No añadan de la lengua, que no les suele gustar a sus integrantes. Si el rey venido de Francia estaba de acuerdo con apadrinar aquello, los notables castellanos no lo estaban. El Consejo de Castilla ponía todas las trabas posibles a la fundación de una academia donde casi ningún miembro era castizo castellano. Los consejeros eran más papistas que el Papa. Sólo veían ofensas: para empezar, el marqués y padre de la idea académica era navarro; el censor de la corporación, Folch Cardona, era catalán; en cuanto a los otros... ya se encargaba de darles publicidad el fustigador Luis Salazar y Castro: "Venirse un italiano a hacer en Madrid el papel de corrector de la lengua castellana es un empeño temerario. Atreverse un gallego o maragato, con un acento más áspero y más duro que su tierra, a enmendar las expresiones cortesanas, es cosa que merece carcajada. Y pensar que un andaluz o extremeño han de ser compadres de los castellanos y los han de pulir el lenguaje es una de las aprensiones más ridículas". Como puede suponerse, don Luis Salazar nunca fue académico, aunque por su erudición no hubiera desentonado en la Docta Casa. En 1771, con la publicación de la Gramática, la Academia había concluido la tarea que se había fijado hacía poco más de medio siglo: tres grandes obras normativas que dieran prestigio al español y lo modernizaran. A la Gramática precedió en 1741 la Ortografía y a ésta, entre 1726 y 1739, el Diccionario de Autoridades. Algunos criterios fijados en aquellos años siguen vigentes hoy, como las reglas de la b y la v, la escritura de c y z, (decidieron eliminar la ç de un plumazo) y si ahora decimos y escribimos doctor, efecto y significaren vez dotor, efeto y sinificar -como decían y escribían Lope, Quevedo o Calderón- es también por la ocurrencia académica de 1726. En 90 años de reformas, los que van de 1726 a 1815, los académicos despojaron la escritura de colgajos etimológicos, la hicieron más sencilla y práctica; además, dejaron trazada la senda para nuevas simplificaciones cuya dificultad técnica es muy poca. Su mayor obstáculo está en que los académicos se decidan a ejecutarlas y se pongan de acuerdo en cómo y cuándo... y todos estaremos dispuestos a aceptar sus criterios. Los hablantes de francés, inglés o alemán se complican inútilmente la vida escribiendo cosas como Philosophie, theatre, assassin o approbation, que el hispanohablante escribefilosofía, teatro, asesino y aprobación, ahorrándose la ph, la th, la ss, y la pp; es más, lleva ahorrándoselas 150 años por lo menos. La oportunidad de estas reformas quizá no ha sido advertida en toda su trascendencia. A partir de 1823, algunos americanos, al calor de la independencia política que se alumbraba, empiezan a escribir y difundir por sus países ortografías propias más simplificadas aún, que apartaban el uso criollo del peninsular. Vencido aquel primer impulso y reconocido el inigualable valor de una escritura conjunta, a la hora de rectificar y acatar la norma común hispánica, el hecho de que la ortografía académica fuera ya de por sí sencilla allanó el camino de vuelta para quienes habían predicado el cisma ortográfico. Retornaron sin mayores escollos y el español no se partió en varias normas ortográficas, que es la primera piedra para diferenciar la norma lingüística toda. Considerado el caso, el fácil advertir por cuántos azares y por cuántos filos de navaja hacen pasar los hablantes a sus lenguas. Cuando Carlos III inicia sus planes escolares en el decenio de 1770, el español ya ha resuelto los problemas más espinosos de su moderno proceso normalizador. Tiene un inventario léxico que es la envidia de Europa; inmediatamente va a aparecer otro no menos notable de Estaban Terreros y Pando con voces científicas y sus correspondencias latinas, italianas y francesas; tiene una ortografía sencilla y tiene una gramática moderna. Todos los saberes que recorren Europa en inglés, francés, alemán, italiano, latín, se pueden verter al español sin más dificultad que encontrar un traductor fiable. Como éstos no escasean, las enciclopedias, tratados y estudios de cualquier materia se imprimen con generosidad. Si los españoles no son campeones de las ciencias, por lo menos no están desinformados. Tienen incluso gente meritoria como Juan Bautista Aréjula que, él solo, es capaz de decirle a Lavoisier, Fourcroy o Berthollet que, en determinados aspectos de la moderna terminología físico-química, no están muy acertados. Pero la hegemonía francesa en dicho campo era indiscutida. Para que se hagan una idea: si hoy escribe todo el mundo los derivados de kilo-, mil, con k, es por el "error" de sabios franceses que no transcribieron correctamente con qu, la palabra griega de la que procede la voz "mil". Se puede escribir etimológicamente así:quilómetro, pero ¿alguien lo hace? Mejor, no lo intente. Los franceses, que en el siglo XVIII copan con los británicos el mundillo de las ciencias positivas y se pelean por sus aplicaciones comerciales, no le hacen mucho caso al español. Pero Aréjula tenía razón. Era más correcto llamar arxicayo --como él quería- a lo que gracias a los errores de los sabios franceses todos llamamos hoyoxígeno. Ya daba igual. Un campo de gran importancia para dar cuerpo y peso a cualquier lengua, como es el de la creación científica y técnica, se escapaba irremisiblemente de aquel remozamiento general que la Academia había llevado a cabo con el español. En ese preciso terreno, la ascensión del francés, el alemán y, sobre todo, el inglés resultaba imparable. La mitad de lo que la revolución industrial iba a traer en novedades científicas y técnicas entre 1750 y 1900 lo trajo en esa última lengua. A finales de este periodo, en Estados Unidos se producían más manufacturas de objetos modernos, patentes y novedades científicas que en Francia, Alemania y Gran Bretaña juntas y era el país que, sólo él, acaparaba la cuarta parte de toda la riqueza mundial. Las circunstancias políticas, económicas y comerciales que se han ido gestando desde mediados del siglo XX no han hecho sino darle el espaldarazo al inglés para convertirlo, como quien dice, en la lengua planetaria. Quizá ni un tipo tan inteligente como Aréjula podía sospechar en su día tanta bonanza. Juan Ramón Lodares, prematuramente fallecido, fue profesor de Lengua Española en la Universidad Autónoma de Madrid. Este texto pertenece a su excelente libro Gente de Cervantes - Historia humana del idioma español, publicado en Barcelona por la editorial Taurus, del Grupo Santillana (ISBN84-306-0423-5).

Luchas de titanes literarios para empezar el otoño.




El miedo a que el «efecto Franzen» provoque aquí el mismo terremoto literario que causó en Estados Unidos no ha hecho mella en las editoriales españolas, que afrontan el otoño engalanadas con sus mejores autores y dispuestas a batallar en las listas de más vendidos. Sin grandes cifras de ventas que llevarse a la boca (el descenso se sitúa en el 7% según la Federación de Gremios de Editores), la industria apuesta por valores seguros en forma de best-seller, nombres clásicos y sonadas memorias para cerrar 2011 sin disgustos.
Un año que, al menos en lo literario, será recordado por ser el del desembarco en España del último gran genio de la literatura estadounidense, Jonathan Franzen. Salamandra publicará «Libertad» en octubre, un libro que Franzen tardó casi una década en escribir y por el que fue portada de la revista «Time», privilegio reservado solo a escritores de la talla de Joyce, Nabokov o Salinger. En el año del décimo aniversario del 11-S, el libro ejerce de lupa rastreadora de las llagas del país desde los atentados terroristas tomando como protagonistas a los Berglund, una familia de clase media.
«Sentimos el amor en el hecho de su escritura, y le amamos por eso. Todos esperábamos agradecidos cada nueva entrega de aquella isla lejana que era David», escribió en «The New Yorker» Jonathan Franzen sobre el suicidio de su amigo David Foster Wallace, del que Mondadori publicará «El rey pálido» en noviembre. En esta obra inacabada, el autor de «La broma infinita» cuenta, con la genial y afilada ironía que le caracterizaba, su propia experiencia al intentar ser inspector de Hacienda y regala al lector un fresco de escenas cotidianas salpicadas del humor y la tristeza que imprimía a todos sus relatos.

Murakami, tercer libro

Sin tiempo para recuperarse de la batalla literaria librada entre estos dos amigos, el lector deberá afrontar pronto la llegada de otro grande de la literatura contemporánea,Haruki Murakami. Tusquets publicará en noviembre el tercer libro de «1Q84», el particular homenaje del autor de «Tokio Blues» al mundo de George Orwell. También en noviembre llegará a las librerías la nueva obra de Salman Rushdie, «Luka y el fuego de la vida» (Mondadori), que narra la fabulada (y fabulosa) historia de un cuentacuentos que se ve sumido en un sueño eterno. Como eterna es la polémica que rodea a Michel Houellebecq, que en septiembre publicará «El mapa y el territorio» (Anagrama). El autor de «Las partículas elementales» logró el año pasado con esta novela el prestigioso Premio Goncourt, pese a las acusaciones de plagio de la mismísima Wikipedia.
Lejos de plagios y polémicas se sitúa Orhan Pamuk, que dos años después regresa a la mesa de novedades con «El novelista ingenuo y el sentimental», que Mondadori publicará en octubre. El Nobel turco compartirá espacio con otro señor de las letras actuales, David Grossman, del que Lumen publicará «Delirio» a mediados de septiembre. Y si en «Delirio» el escritor israelí despliega su prosa más íntima, lo mismo le ocurre a Alice Munro en «La vida de las mujeres» (también en Lumen). La escritora canadiense cuenta en este libro («autobiográfico en la forma, que no en los contenidos», según sus palabras) la infancia de una niña en un pequeño pueblo en los años 40.
De las «islas lejanas» que, según Franzen, eran las obras de Foster Wallace pasamos a las deDavid Vann, una de las sorpresas más agradables del último año. Tras convertir a «Sukkwan island» (Alfabia) en el libro del que nadie había oído hablar (antes) pero todo el mundo quería leer (después), Mondadori incorpora con acierto a su catálogo a este autor y publicará en septiembre «Caribou Island», su obra más reciente. Si Vann fue el aventajado de la clase en el curso anterior, el joven Ben Brooks (19 años) está llamado a sucederle con «Grow up» (Blackie Books), la quinta novela (sí, quinta) de este precoz escritor del que solo llegan halagos del otro lado del Atlántico. Un charco que en septiembre también cruzará el actor (y ahora escritor)Michael Cera, al que muchos recordarán por su entrañable papel en la película «Juno» y que ahora publica «Piña» (Alpha Decay). Teniendo en cuenta que Dave Eggers se «cabrearía mucho con el señor Cera si no tuviese la certeza de que va a seguir escribiendo y publicando más historias como ésta» habrá que prestar atención a lo que Cera tenga que decir y, sobre todo, escribir.
Quienes tampoco han dejado de escribir han sido Henning Mankell («Daisy sisters» en septiembre en Tusquets), Petros Márkaris («Con el agua al cuello», en Tusquets) y Roberto Calasso («La folie Baudelaire», en Anagrama).

En lengua castellana

Ante este despliegue extranjero, aunque la gran literatura siempre sea universal, los escritores en lengua castellana también han hecho sus deberes o velan armas ante la nueva temporada. Empecemos pues, a capa y espada, porque el Capitán Alatriste vuelve a la faena (será en noviembre) en «El puente de los asesinos», séptima entrega de la saga creada por Arturo Pérez-Reverte. Italia, Nápoles y Roma, donde los Tercios se batieron el cobre de lo lindo, son los escenarios en los que acompañaremos al valiente oficial español. Escoltado por sus leales —Balboa, Copons y el moro Gurriato— tendrá que resolver una difícil misión, que les ha sido encomendada con la mediación de aquel vate amargado que fue Quevedo. La cifra de tres millones y medio de ejemplares vendidos hasta ahora seguro que para Navidad ya ha sido ampliamente superada.
Luchas de titanes literarios para empezar el otoño
JULIÁN DE DOMINGO
Arturo Pérez-Reverte
Cambiemos de tercio y de continente. Al otro lado del Charco y de la mano del mexicano Carlos Fuentes que, por partida doble, siempre en su casa (Alfaguara) y aprovechando que en 2012 se cumplen más o menos oficialmente cincuenta años de la explosión del boom acaba de publicar «La gran novela latinoamericana», ensayo en el que repasa la obra de lo más granado de aquellas tierras: Carpentier, Borges, Cortázar, Roa Bastos, Bolaño, Villoro y firma su apuesta de futuro: Volpi, Juan Gabriel Vásquez... Pero además, el maestro acaba de estrenar nueva obra, «Carolina Grau», con ocho nuevos de sus magistrales relatos. Sin dejar el continente hermano, podremos regocijarnos en dos títulos de ese gran Bibliotecario Universal que fueBorges del que se editan «Miscelánea» (ensayos y críticas) y «Textos recobrados» (prosa poética, artículos, traducciones, notas cinematográficas), ambos en DeBolsillo.

La cantera española

Ya en España, Enrique Vila-Matas reedita «Una vida absolutamente maravillosa» (ensayos y artículos) y «Lejos de Veracruz», una novela (DeBolsillo) y también recupera «El viajero más lento (Seix Barral). En otra onda un poco más siniestra pero muy sugerente José Ovejeropublica «Escritores delincuentes» (Alfaguara), donde mete el bisturí en la biografía de algunos autores tan talentosos como con algún antecedente más o menos penal. Sin salir de Alfaguara,Gonzalo Suárez edita «Las fuentes del Nilo» (selección de su narrativa corta) y un estreno, «El síndrome de albatros» (Seix Barral), mientras que el académico Luis Mateo Díez tiene nueva novela, «Pájaro sin vuelo». Otro miembro de la RAE, Antonio Muñoz Molina publica «Nada del otro mundo» (Seix Barral) con su narrativa breve y un cuento inédito. También llegará «Niños feroces» (Destino), de Lorenzo Silva. La misma editorial ataca con la colosal «Yo confieso», de Jaume Cabré.
Y el sorprendente David Monteagudo sigo sacando de su chistera maravillas como «Brañaganda» (Acantilado). También se esperan con interés «El proceso de Macanaz» (Siruela), una incursión en el ensayo de Carmen Martín Gaite. Una de las sensaciones de los últimos años, Pedro Corral hace historia con «El médico de Esquilache», en tanto que nuestro compañero de ABC Cultural Antonio Fontana se lanza con «Hostal Parisién», su nueva novela. Será en octubre. Las dos en El Aleph.

Best-sellers

Por supuesto, esa especie tan bregada que son los devoradores de best-sellers también van a tener una suculenta ración de su medicina preferida. Por ejemplo con las nuevas cucharadas más o menos trepidantes de Stephen King y «Todo oscuro sin estrellas», y John Grisham con «La confesión» (ambos en Plaza y Janés). Igualmente, se espera «La esquina», de David Simon, creador de la serie de televisión «The Wire» (Principal de los Libros). Diez años después, regresa Tom Clancy con «Vivo o muerto» (Umbriel) y la mejor novela negra estará de cuerpo presente (esto es, con su cadáver dentro ) en títulos como con «La oscuridad de los sueños» (Roca Editorial), de Michael Connelly.
Por otros caminos vuelve a transitar Paulo Coelho y su «Aleph» (Planeta). Un caso aún más peculiar es el de «Duérmete ya, ¡Joder!», de Adam Mansbach, catorce poemas de un padre al que su hijo pequeño no deja echarse un sueñecito. Empezó casi de broma en internet y ha acabado siendo un best-seller de Amazon (Mondadori). Y atentos al rumano Mircea Cartarescu del que la primavera pasada nos dejó tiriando de emoción con «El ruletista». Impedimenta se atreve con «Travesti», la obra en la que Mircea se dejó media vida, como él mismo ha indicado.

Aniversario del 11-S

Pero hay más de lo que tomar, rápidamente, nota: «La aventura sin fin» (Lumen), obra ensayística de Eliot; «Gargantúa y Pantagruel» (Acantilado), de Rabelais; «Cuentos completos» RBA), de Robert Graves; «Cuentos completos» (RBA), de Isaac Bashevis Singer; «Narrativa completa» (Anaya), Poe; «El músico ciego», de Vladimir Korolenko; «Tres tormentas de nieve», de Chejov, Tolstoi y Pushkin (El Aleph); «Reflexiones sobre el mundo actual» RBA), de Paul Valery. Sin olvidar «La ley del silencio» (Acantilado), de Budd Schulberg, que inspiró a Elia Kazan para su película homónima con Marlon Brando, o «Los sables» (Alianza), siete relatos de Yukio Mishisma el escritor fascista japonés y suicida. En otro registro muy diferente Impedimenta ofrece «Las zapatillas rojas», de Andersen, con bellísimas ilustraciones.
Una fecha como el décimo aniversario de los atentados de las Torres Gemelas no podía pasar inadvertido. Así se publican títulos como «Nueva York, 8:45 A.M.» (reportajes premiados con el Pulitzer sobre la tragedia) y «11-S» (Ed. B), de Mathias Brockers.

Beckett, la novedad de un clásico

Un mes para querer a Tom Sawyer.




El programa The Big Read regresa a la Zona Metropolitana con más de 300 actividades, dirigidas a promover la lectura
*Visita: www.thebigread.com.mx y conoce más

*Consulta
 el 
programa

GUADALAJARA, JALISCO (26/AGO/2011).- 
El niño curioso con un espíritu aventurero que es Tom Sawyer será el eje de la segunda edición de The Big Read, que se realizará en la ciudad del 3 de septiembre al 1 de octubre en la Zona Metropolitana de Guadalajara. La obra escrita por el autor estadounidense, Mark Twain, inspira las más de 300 actividades que integran el  programa, dirgido a promover la lectura.

Seducir lectores es el objetivo de la iniciativa que tiene su origen en Estados Unidos y se ha replicado en 400 ciudades y  en países como Egipto y Rusia. Desde 2009 Guadalajara se convirtió en la primera ciudad de América Latina en sumarse a este proyecto con la lectura del libro Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, en el marco las actividades previas a la edición número 23 de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Entonces, se realizó un homenaje al autor debido a que la ciudad de Los Ángeles, California, fue la delegación invitada al encuentro literario.

El año pasado, The Big Read tuvo una pausa en la ciudad y ahora vuelve con un homenaje a Las aventuras de Tom Sawyer. Esta segunda edición del proyecto, apoyado por el Consulado de Estados Unidos en Guadalajara, convoca a dependencias municipales, estatales y universitarias como sedes de distintas actividades como montajes teatrales de fragmentos de la historia de Mark Twain, lecturas dramatizadas y de atril, espectáculos dancísticos, proyecciones de la película que dirige Norman Taurog, conciertos,  conferencias sobre el autor, concursos, talleres y pintas de bardas.

Traducción local
 La primera tarea de los organizadores fue encontrar una traducción fresca de la obra publicada en 1876. Para este fin, se invitó al editor y director del sello Arlequín, Felipe Ponce, quien ayer en rueda de prensa relató esta aventura convocada por la Fundación Universidad de Guadalajara.

“Fue un agradable reto y la pregunta que de inmediato saltó a la mesa era ¿cómo y dónde obtener una buena traducción? Comenzamos a investiga y no fue difícil comprobar que casi todas las traducciones olían a naftalina o quizá peor, eran rancias o muy viejas. Ésas son las traducciones que se ven las librerías de nuevo y de viejo, que ya rondan entre los 50 y los 80 años”, dijo Felipe Ponce.

 Apuntó que ese tipo de libros, ya tan viejos en su lenguaje, desaniman a los lectores contemporáneos que intentan sus lecturas. Entre la investigación, Felipe Ponce encontró algunas recientes traducciones, pero fue imposible conseguir los derechos, por lo que se optó por hacer una versión propia. Para este fin se decidió invitar al traductor Jorge Pérez.

El director de Arlequín celebró el trabajo de Pérez, quien invirtió nueve horas diarias durante tres semanas a la traducción de la obra de Twain, la cual se obtuvo a partir de la consulta del acervo de una biblioteca de Estados Unidos que tenía entre sus fondos digitalizados una primera edición del título.

La edición de Arlequín cuenta con notas a pie de página, que aspiran a ayudarle al lector en la compresión de la obra. En total, el tiraje de Las aventuras de Tom Sawyer es de ocho mil ejemplares, los cuales se entregarán a los lectores de manera gratuita en diferentes puntos de la ciudad como bibliotecas públicas, centros culturales y otros puntos, sedes de los espectáculos.

La directora ejecutiva de la Fundación de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Mónica Stettner, destacó que la elección de Arlequín como sello editorial fue resultado de un concurso que priorizó a la posibilidad de entregarle el proyecto a una casa de publicaciones jalisciense.

Programa probado en EU
Las actividades de The Big Read son gratuitas con la intención de convocar a la mayor cantidad personas. “Llegará a escuelas públicas, colegios privados, escuelas preparatorias, universidades, centros culturales, centros de estudios, museos, teatros, bibliotecas, librerías, áreas infantiles de Hospitales Civiles, casas hogar, estaciones del Tren Eléctrico, delegaciones y plazas públicas de los ayuntamientos participantes –Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga-”, precisó Mónica Stettener, quien comentó que dicha estrategia responde a la finalidad del programa que busca incrementar el número de lectores y fomentar la lectura como habito en la población a partir de actividades que giran en torno a una obra.

De los resultados de la primera edición, que tuvo como protagonista la obra de Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, no cuenta con estadísticas que permitan medir los resultados de las actividades. Sin embargo, el éxito del programa está probado en Estado Unidos.

La vicecónsul general del Consulado de Estados Unidos en Guadalajara, Rubin Cromer, señaló que este programa educativo se enfocó en presentar a los lectores y no lectores una obra representativa de la literatura estadounidense.

El proyecto surgió en la nación vecina en 2004, “cuando la Fundación para las Artes publicó el reporte La lectura en riesgo, en donde se mostró la crítica situación en la que se encontraba la cultura de la lectura en Estados Unidos”.

Cromer recordó las frases de Mark Twain, quien consideraba que “una persona que no lee no tiene ventajas sobre una que puede leer”. 

Para esta edición de The Big Read cuenta con una inversión de 323 mil pesos, aportada por diferentes instituciones.

La gran lectura
Cita con Tom

La inauguración de The Big Read  se realizará el próximo 3 de septiembre, a las 18:00 horas, en la Plaza del Bicentenario, ubicada dentro del Centro Cultural Universitario (CCU) con la presentación de la canción de Tom Sawyer y un concierto de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Zapopan. Y la clausura será el 1 de octubre en el Paseo Chapultepec con diversas presentaciones. El programa completo de las actividades puede consultarse en el sitio: www.thebigread.com.mx

Creación
The Big Read es un programa de fomento a la lectura diseñado por The National Endowment for the Arts (NEA) del Gobierno de Estados Unidos. Esta iniciativa nació en 2004 con la intención de llevar la literatura a la vida cotidiana a través de un festival dedicado a una obra literaria. A partir de 2009, este proyecto se replica en Guadalajara.

Reseña
Pequeño héroe lector


Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain (1876) es un libro para lectores de todas las edades.

La mayoría de los lectores lo eligen de jóvenes y lo disfrutan, pero muy pocos vuelven a él más tarde en la vida, cuando sus tonos oscuros y su sátira cariñosa de la vida en un pequeño pueblo pueden resultar más familiares.

El libro se vendió poco al principio pero desde entonces se ha convertido en el arquetipo de novela cómica sobre la niñez en los Estados Unidos.

Comienza con varios capítulos de jugueteos episódicos de Tom y su pandilla que crean el ambiente en el que discurre la novela.

A todos los adultos del libro les inquieta el futuro de Tom y se preocupan por su ropa y sus modales, pero también por su futuro y por si este huérfano logrará enderezarse cuando crezca.

Mientras tanto, lo único que a Tom le interesa es faltar a la escuela, coquetear con la niña nueva del pueblo, hacerse rico y leer lo que le plazca. Sólo después de que él y su caprichoso amigo Huckleberry Finn son testigos accidentales de un asesinato, por fin Tom tiene la oportunidad de vivir una aventura tan heroica como cualquiera de las de sus libros.

Cuando Tom y su querida Becky Thatcher quedan atrapados en una oscura cueva, él debe recurrir a su imaginación e ingenio si quiere siquiera tener la oportunidad de crecer y llegar a adulto.

A lo largo de los años, Las aventuras de Tom Sawyer, ha sufrido injustas comparaciones con su famosa continuación.

Twain nunca pudo decidirse sobre si Tom Sawyer era para niños o adultos, y su libro es aun mejor por este motivo.

Leer Tom Sawyer hoy en día es una invitación a hablar sobre cómo ha cambiado y no ha cambiado la niñez estadounidense; y también a reírnos de la tierna invención de Twain de una gran voz cómica estadounidense.

Tomado de The Big Read 2011.

martes, 23 de agosto de 2011

Francachela.





Reunión de varias personas para regalarse y divertirse comiendo y bebiendo, en general sin tasa y descomedidamente.

Jarana, merendola, juerga, jolgorio, guateque, comilona o cuchipanda, son algunos términos afines de esta alegre voz que nos habéis sugerido nada menos que ¡6 custodios! para que la publiquemos en LLdM...

...Y es que no es para menos: la palabra francachela se emplea de forma coloquial para designar una diversión bulliciosa; una fiesta donde se come y bebe de manera copiosa, opípara y espléndida. :)

Encontramos un ejemplo de uso en la novela La casa del las Mil Vírgenes, del escritor mexicano Arturo Azuela Arriaga (1930):

“…En la casa de las Mil Vírgenes las cosas iban de mal en peor, de francachela en francachela, perdida la discreción y el encanto, como si su destino fuese ajeno a la Francia inmortal y se fuera acercando, identificando, con el de los gángster de Chicago, unos gángster de pacotilla haciendo negocios con politiquillos de quinta, ...” 

Nicolás Guillén.





Nicolás Guillén nació en Camagüey, Cuba, el 10 de julio de 1902. Era hijo del periodista Nicolás Cristóbal Guillén Batista es hijo de Nicolás Guillén Urra, director del diario Las Dos Repúblicas y consejero provincial del Partido Nacional Liberal, y de Argelia Batista Arrieta. Su padre fue elegido senador por su provincia de 1909 a 1913. Nicolás estudió en el Instituto Provincial de Camagüey . Por esta época los conservadores volvieron a obtener la victoria y su padre regresó al periodismo, dirigió Libertad, periódico del partido en el que militaba. El joven Guillén asistía a la escuela secundaria y tomaba clases nocturnas de preceptiva literaria en las aulas del instituto de don Tomás Vélez, pero la convulsa situación política marcó trágicamente el destibo familiar ya que su padre murió en la guerra civil conocida como «La Chambelona», provocada por la reelección impuesta del presidente García Menocal para un nuevo periodo .El joven poeta tuvo que empezar entonces a trabajar como tipógrafo en el periódico El Nacional, pero también a escribir y publicar sus primeros versos en la revista local Camagüey Gráfico y más adelanteen la revista Orto, de Manzanillo, Oriente, y en seguida en Castalia, de La Habana, cuyas páginas acogían las producciones de la más joven promoción de poetas. Tras obtener el título de bachiller, viajó a La Habana para cursar la carrera de Derecho, pero se vio obligado a abandonar sus estudios al poco tiempo por carecer de medios económicos que le permitan mantenerse en la capital. Comenzó a colaborar con las revistas Orto y Castalia y con el periódico Las Dos Repúblicas, cuya página literaria dirige en compañía de Justo Menéndez Roque. En la tertulia iconoclasta del café Martí entró en contacto con las tendencias renovadoras del postmodernismo.En 1920 regresó a Camagüey y abandonó definitivamente sus estudios de derecho . Fundó la revista Lis, dirigió el periódico El Camagüeyano y se dedicó al periodismo y a la vida bohemia. En 1926 regresó a La Habana para trabaja rde mecanógrafo en la secretaría de la gobernación. La turbulencia de esos años propició un ambiente de protesta en toda la isla que, en el campo artístico y literario, se manifestó a través del grupo minorista formado por jóvenes intelectuales de izquierda . En1927 volvió a publicar poesía pero esta vez una poesía renovada de corte vanguardista En 1931 comenzó a colaborar con el suplemento dominical del periódico El Mundo y publicó Sóngoro cosongo, libro que marca la búsqueda de sus raíces africanas, de su ritmo y sus costumbres, de sus voces y colores que se mezclan con los frutos típicos del trópico. Su próximo libro publicado, West Indies Ltd., quiso denunciar la explotación sufrida por el archipiélago antillano a manos del imperialismo estadounidense. En 1935 logró obtener un trabajo en el Departamento de Cultura del Municipio de La Habana pero pronto perdió el cargo por su militancia izquierdista. En 1937 participó en el congreso de escritores y artistas convocado por la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de México) y posteriormente fue invitado a participar en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en la República Española, en España se hizo miembro del Partido Comunista Español. En 1938 regresó a Cuba y fue designado miembro del Comité Nacional de Unión Revolucionaria Comunista y elegido como candidato para alcalde de Camagüey en las elecciones de 1940. En marzo del año siguiente el dicatdor Batista le negó el visado para viajar a Nueva York y asistir al IV encuentro de la Liga de Escritores Americanos para la Defensa de la Cultura, pero en septiembre viajó a Haití, invitado por el poeta Jacques Roumain, director del Instituto de Etnología de ese país. En ese peiodo comenzó a editarse la revista Gaceta del Caribe. En 1945 inició una gira gira por varios países latinoamericanos que se prolongaría tres años y en la que recorrió el continente de norte a sur de Colombia a Uruguay. Durante este periplo aprovechó para publicar en la editorial Pleamar de Buenos Aires El son entero. Viajó de nuevo a París en 1949 y en marzo a Nueva York para asistir a la Conferencia Cultural y Científica por la Paz Mundial. Viajó ta,biemn en dos ocasiones a la URSS y en el segundo viaje llegarán, con su esposa, hasta Pekín. A su vuelta a Cuba la dictadura lo mantiene vigiliado y es detenido en dos ocasiones por el SIM (servicio de policía del estado), pero puesto nuevamente en libertad. Viajó a Brasil para París en momentos en que en Cuba era atacado el cuartel Moncada por los jóvenes de la Generación del Centenario y del Movimiento 20 de julio, encabezados por Fidel Castro. Este suceso lo condenó indirectamente a un largo destierro . El exilio lo llevó a París, Italia, a México, Guatemala y Centroamérica. Viajó a Estocolmo para participar en el Congreso de la Paz. Sigue a Varsovia y luego a Moscú, donde recibió el Premio Internacional Lenin de la Paz. También fue a India. Cuando su pasaporte caducó el consulado cubano en París se negó a renovárselo yel poeta fue detenido e interrogado por la inmigración francesa, llevado a juicio y absuelto pero se le exigió abandonar el país. Rafael Alberti acudió en su auxilio y consiguió que el gobierno argentino le otorgara el visado del país austral. En Argentina ofreció recitales y conferencias . En 1959 gana la revolución en Cuba, lo que le permitió regresar a Cuba tras casi seis años de exilio, a su llegada ofreció un recital para el ejército rebelde en La Habana presidido por el mismo comandante Che Guevara. Reanudó sus colaboraciones en diarios y revistas de la isla y de distintos medios internacionales y emprendió nuevamente su vida itinerante pero ahora como principal representante de la cultura de su país. Viaja a Budapest, Viena y Pekín. En 1960 viajó a la URSS, donde presidió la delegación cubana enviada con motivo de la celebración del primer aniversario de la revolución. Fue designado Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Servicio Exterior de la República. Los años siguientes continuó la misma tónica, publicando, viajando y colaborando incansablemnete en eventos y delegaciones por todo el mundo, entre ellas asistió en Santiago de Chile a la toma de posesión de la presidencia de Salvador Allende. En 1981 recibió en Cuba la Orden José Martí y en 1983 el Premio Nacional de Literatura. Murió en La Habana el 16 de julio de 1989, tras una larga enfermedad.



BIBLIOGRAFÍA

Motivos de son (folleto), La Habana, ed. Rambla, Bouza y Cía., 1930

Sóngoro cosongo; poemas mulatos (cuaderno), La Habana, ed. Úcar García y Cía, 1931

West Indies, Ltd., La Habana, ed. Úcar García, 1934

Claudio José Domingo «Brindis de Salas», el rey de las octavas; apuntes biográficos, La Habana, ed. Municipio de La Habana, col. Cuadernos de historia habanera, 1935

Cantos para soldados y sones para turistas, pról. de Juan Marinello, México, ed. Masas, 1937

España. Poema en cuatro angustias y una esperanza, México, D. F., ed. México Nuevo, 1937.

Hombres de la España leal La Habana, 1938

Sóngoro cosongo y otros poemas; con una carta de don Miguel de Unamuno, La Habana, ed. La Verónica, 1942

Estampa de Lino D'ou (folleto), La Habana, ed. Gaceta del Caribe, 1944

El son entero; suma poética (1929-1946), Con una carta de don Miguel de Unamuno. Textos musicales de Eliseo y Emilio Grenet, Alejandro García Caturla y Silvestre Revueltas, Buenos Aires, ed. Pleamar, col. Mirto, Ilus.. de Carlos Enríquez, 1947

Elegía a Jacques Roumain en el cielo de Haití, La Habana, ed. Imprenta Ayón, col. Yagruma, ilus. de Luis Alonso, 1948

Elegía a Jesús Menéndez, La Habana, ed. Páginas, 1951

Elegía cubana (plaquette). La Habana, 1952

La paloma de vuelo Popular. Elegías, Buenos Aires, ed, Losada, col. Biblioteca contemporánea, 1958

Sus mejores poemas (antología), La Habana, ed. Biblioteca básica de cultura cubana, col. Primer festival del libro cubano, 1959

¿Puedes? (plaquette), La Habana, ed. La Tertulia, col. Centro, ilus. de Guillén, 1960

Poesías (antología), La Habana, ed. Comisión nacional cubana de la Uneseo, ilus. de Andrés, 1962

Balada (plaquette), La Habana, ed. Empresa Consolidada de Artes Gráficas, ilus. de Mariano, 1962.

Prosa de prisa (Crónicas), La Habana, ed. Universidad de Las Villas, 1962

Tengo, pról. de José Antonio Portuondo La Habana, ed. Universidad de Las Villas, 1964

Poemas de amor, La Habana, ed. Cuadernos de poesía, 1964

Antología mayor, La Habana, ed. Unión, col. Bolsilibros, 1964

El gran zoo, La Habana, ed. Unión, col. Contemporáneos, ilus. de Fayad Jamís, 1967

Antología mayor (2da. ed. aumentada), La Habana, Ed. Huracán, 1969

El diario que a diario, La Habana, ed. Unión., col. Cuadernos Girón, 1972.

La rueda dentada, La Habana, ed. Unión, col. Contemporáneos, 1972

Obras completas, La Habana, ed. Instituto del libro, col. Letras cubanas, 1972, tomo 1 (Poesía); 1973(Poesía); tomos III y IV (Prosa).


PREMIOS

Premio Internacional Lenin de la Paz.
Premio Nacional de Literatura, 1983


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