martes, 27 de septiembre de 2011

La lengua: arma de los imperios.

Ricardo Soca



El inglés es considerado hoy la principal lengua universal, tanto por la cantidad de sus hablantes como por la variedad de ámbitos en que se emplea. El idioma de Shakespeare se ha convertido en la lengua franca del planeta, tras desplazar al francés en la diplomacia y tornarse el idioma más importante en los foros internacionales. Es lo que ha ocurrido siempre en la historia con las lenguas de los imperios; como sucedió con el idioma de Atenas en la Grecia de Pericles y con el castellano en la Conquista y el Coloniaje, por citar apenas un par de ejemplos.

La lengua como instrumento de dominación
Cuando la antigua Roma empezaba a expandirse, antes de convertirse en un imperio, la clase dominante, el patriciado, vio claramente que una de las estrategias para mantenerse en el poder era adquirir los recursos del «bien hablar», es decir, dominar la lengua culta que los distinguiera de los plebeyos y aprender el misterioso arte de la retórica, desarrollado por los griegos que permitía dominar multitudes con el discurso.

Por aquella época —estamos en el inicio del siglo I a. de C.— muchos gramáticos y retóricos griegos empezaron a desembarcar en la Península Itálica para ponerse al servicio de la clase dominante romana, ávida de conocer la retórica, un arte griego que ostentaba la fama de ser la ciencia del habla y el arte de convencer.

Los patricios romanos sabían que para mantenerse en el poder deberían dominar la técnica del discurso profesional, el que permite arrebatar las masas y llevarlas al éxtasis; creían que con ese fin necesitaban manejar con soltura los secretos del estilo y conocer en profundidad las reglas de la gramática. Eran algunos de los secretos mejor guardados del poder. En efecto, los patricios habían comprendido que deberían atesorar celosamente para sí los misterios de la lengua porque, si estos caían en manos del pueblo, sería un resorte de poder que perderían.

A comienzos del siglo I antes de Cristo, llegó a Roma el retórico y gramático Lucius Voltacilius Plotius Gallus, quien fundó una escuela de retórica al servicio de los que pudieran pagarle. Durante algún tiempo, este especialista de la palabra vivió a cuerpo de rey costa de ricos plebeyos enriquecidos que querían ofrecer una formación aristocrática a sus hijos. Pero finalmente un edicto impulsado por los aristócratas le prohibió seguir enseñando y lo obligó a cerrar la escuela. Es uno de los testimonios más antiguos que tenemos de cómo el dominio de la lengua y el poder de la elocuencia ha sido una propiedad de las clases dominantes en todas las sociedades basadas en la explotación del hombre por el hombre.

El idioma español y el poder
Mil años después de la caída del imperio romano, en agosto de 1492, cuando Cristóbal Colón estaba en el medio del Atlántico en su primer viaje hacia el Nuevo Mundo, el filólogo andaluz Antonio de Nebrija le entregó a Isabel la Católica la primera gramática del español, con la sabia advertencia de que «siempre la lengua fue compañera del imperio y, de tal manera lo siguió, que juntos crecieron florecieron y cayeron«.

Nebrija estaba hablando del imperio romano y del latín, la lengua que se extendió por casi toda Europa y el norte de África y se derrumbó con la caída de Roma, pero tanto él como la soberana ya intuían que España estaba al borde de emprender una aventura de conquista, de dominación y opresión de otros pueblos. Tenían por delante una era de explotación de tierras, gentes y riquezas como o se veía desde el tiempo de los Césares. En pocos años, los Reyes Católicos y sus sucesores crearon uno de los mayores imperios de la Historia, aniquilaron civilizaciones milenarias e impusieron a sangre y fuego la lengua de Castilla a los pueblos originarios, muchos de los cuales olvidaron incluso el habla de sus antepasados.

Dos siglos más tarde, el rey Felipe V y su corte comprendieron que la gramática de Nebrija no era suficiente: la lengua de Castilla amenazaba con disgregarse al ser hablada en tierras tan extensas de otro continente. Surgían variantes dialectales que se desarrollaban en la propia España y en las lejanas colonias, y que se distanciaban peligrosamente de la norma central. Era preciso crear una norma única, bajo el principio de autoridad, con la obligación de enseñarla en todas las escuelas de los territorios dominados por España.

Así, en 1713 el rey autorizó la creación de la Real Academia Española, con la misión de «cultivar y fijar la pureza y elegancia de la lengua castellana, desterrando todos los errores que, en sus vocablos, en sus modos de hablar o en la construcción ha introducido la ignorancia [...] y la demasiada libertad de innovar«. A partir de entonces, los cambios en la lengua quedarían sujetos a la decisión de una autoridad central en Madrid.

El imperio español había tomado así las riendas de una lengua que se tornaba universal y establecido una autoridad que gobernaba todos esos territorios y que era regida por la Corona. 

David Vann, el novelista que surgió del frío y bajó a los infiernos.



Tras el éxito de «Sukkvan Island», llega «Caribou Island». Como Melville, Faulkner y McCarthy, Vann ya es un grande de la literatura americana de hoy. ABC le acompañó hasta el Hay Festival de Segovia

Más que capitán (que lo es) parece el corajudo contramaestre de un ballenero de Melville. Tiene los ojos azules como el mar en el que se ha pasado media vida, aunque ahora sea un marinero en tierra en el océano apresurado de la estación de Chamartín. Tiene el apretón de manos sincero de un hombre de palabra, el trato natural del que le ha mirado a los ojos a un lobo, la sonrisa franca de quien en su Alaska natal ha crecido entre osos y bosques en los que uno, como él dice, se siente siempre «vigilado».
Su sonrisa no cabe en el vestíbulo de la estación, camino del AVE que nos llevará a Segovia donde David Vann participó en el Hay Festival ayer. Tras recibir casi veinte premios y el cariño de cientos de miles de lectores por su desgarradora «Sukkvan Island» (Algaiba), llega a las librerías «Caribou Island» (Mondadori). Pero no siempre fue así. Cuando iba de puerto en puerto («echo de menos dormir en un barco, me encanta perder la tierra de vista»), el timón de su vida había perdido el rumbo. El suicidio de su padre tras una negativa por su parte a visitarle en su refugio de Alaska hizo que en su corazón creciera un sentimiento de culpa devastador. La literatura lo salvó. Y bajo las estrellas, viento en popa a toda vela, surgía el escritor. Durante diez años, la novela durmió el sueño de los justos. Pero ganó un concurso. Y el «New York Times» vio en él al heredero de Cormac McCarthy, y el barlovento del éxito cambió entonces su vida. Hasta hoy.
El novelista que surgió del frío lo lleva en sus genes: «Alaska es muy extraña, se la llama el lugar donde nacen los vientos. Un paisaje lunar, cubierto casi siempre de nieve, árido, hostil... que no, no tiene nada que ver con aquella serie de “Doctor en Alaska”, en la que todo era mentira», rememora sonriente. Bajo el túnel del Guadarrama, llega el momento de meterse en las oscuridades de la política. ¿La gobernadora Sarah Palin también es mentira? «Bueno, a ella en su programa de televisión la gustaba llamarse la mamá osa, e identificarse con los mensajes saludables de la Naturaleza. Pero un día, estaba rodando ante unos osos y cuanto más se acercaban las cámaras más se asustaba la verdadera mamá osa defendiendo a sus crías».
Salimos del túnel y David Vann que asegura que «escribo a través del paisaje» ofrece, en paralelo a los campos segovianos que vuelan al otro lado de la ventanilla del AVE (¿será cosa de la relatividad o de los neutrinos?) su visión de la Madre Natura: «En ella se conecta con lo mejor de nosotros mismos, como les gustaba creer a los románticos ingleses, esa idea de que en ella están la inocencia y la verdad. Pero la Naturaleza también amplifica nuestros sentimientos y, si tenemos miedo, ella lo convertirá en auténtico terror». Félix Rodríguez de la Fuente decía que «Dios perdona siempre, el hombre a veces, la Naturaleza no perdona nunca». Vann no tiene dudas: «Al menos en Alaska, no es algo idílico, maravilloso y acogedor, sino terriblemente brutal».
En sus dos novelas, la presencia del medio es desoladora, encoge el alma de los personajes y estruja el ánimo del lector. En «Caribou Island», una pareja con treinta años de matrimonio a la espalda se enfrenta a sus demonios en ese infierno gélido y desolado: «Mis novelas son como obras de teatro y una isla era el escenario que precisaba porque en una isla aumenta la sensación de soledad y aislamiento. La Naturaleza es la chispa que prende las llamas de esos incendios personales como el matrimonio, la pareja, el fracaso».

A los pies de Guiomar

El AVE se detiene a los pies de Guiomar, la estación segoviana, y la mirada de David Vann brilla como la de un niño cuando contempla, como John Wayne en una de John Ford, el interminable horizonte castellano. «Me encantan los lugares así. Parecen míticos». Tal vez, Vann quiera convertir su terruño en un faulkneriano Yoknapatawpha («no se preocupe, tampoco sabemos pronunciarlo») pero bajo cero. «He leído mucho a Faulkner, y en él, como en toda la gran literatura estadounidense, el paisaje es fundamental. El paisaje exterior es el vehículo para mostrar el paisaje interior». El cine del propio Ford, el «Born to run de Springsteen» («nunca se me habría ocurrido pensarlo así»), las malas tierras de Malick, esos paisajes que hacen latir en nosotros «un tiempo ancestral, de relaciones primarias y básicas», porque al fin y al cabo, el homo tecnologicus no deja de ser «un simple y asustado mono cuando se encuentra en medio de una tormenta».
A los pies del Acueducto, un hombre de Alaska solo tiene una palabra que en inglés tiene carácter divino: «amazing», asombroso, y calle Juan Bravo arriba, camino del hotel Las Sirenas (sede del Hay Festival), Vann, no pierde ripio ni quita ojo. Tampoco la iglesia de San Martín del siglo XII se le escapa a este amante del blues. Y viendo como disfruta parece increíble que sus dos novelas alasko-isleñas se sumerjan en los abismos e infiernos de la condición humana: «Creo que al final, la vida siempre es sorprendentemente redentora y existen las segundas oportunidades. En mi caso, lo mejor de mi vida actual proviene de lo peor de mi vida pasada. Y escribir es también una redención, fue decirle que sí a mi padre». ¿Una tabla de salvación? «Yeah, yeah». David Vann está en Segovia y está en el paraíso aunque sus novelas retraten el averno: «El infierno es una construcción literaria, más que religiosa. La literatura trata de ver, de saber si somos buenos o malos».
De Vann se puede esperar que cruce el Paso del Noroeste de la gran literatura de los próximos años.

Houellebecq da las gracias a Wikipedia por ser su fuente de inspiración.



Apenas lleva un mes en las librerías españolas y «El mapa y el territorio», el libro con el que Michel Houellebecq, «enfant terrible» de las letras francesas, ha perdido parte de su rebeldía al recibir el prestigiosoPremio Goncourt, ya ocupa los primeros lugares en la lista de loslibros más vendidos.
Un espacio logrado no solo por las buenas críticas en general que está teniendo la novela, publicada por Anagrama, sino por «el boca a oreja», que funciona de maravilla para adentrarse en la quinta y última obra del autor de «Las partículas elementales», la cual además viene acompañada por la polémica de la acusación de plagio por el uso que hizo Houellebecq de algunos párrafos de la Wikipedia.
Una acusación difícil de probar, ya que además de los retoques que Houellebecq (Reunión, Francia, 1958) hace con sus escritos, en en la página dedicada a los agradecimientos da las gracias específicamente aWikipedia, «cuyas notas he utilizado -dice- como fuente de inspiración, especialmente las relativas a la mosca doméstica, a la ciudad de Beauvais y a Frédéric Nihous».
En «El mapa y el territorio», Houellebecq utiliza menos que en sus anteriores trabajos lo políticamente incorrecto, como su obsesión por la sexualidad, sus latigazos de xenofobia o de islamofobia, o sudefensa del turismo sexual en Tailandia, pero introduce en la novela un elemento muy elogiado, que es la creación de un personaje llamado Michel Houellebecq.
Un escritor francés misántropo, aislado del mundo, raro, que forma parte de una trama con tintes de novela negra y que le da al protagonista, Jed Martín, un artista, el contrapunto y el álter ego -él también es un ser humano poco dado a los humanos- para atizar contra el arte contemporáneo y los temas de la sociedad de consumo y el capitalismo en general.

Una extraña desaparición

Como el personaje de su novela, Houellebecq, que tenía un compromiso con sus lectores este mes en Holanda y Bélgica, desapareció sin dar señales de vida, ni siquiera a sus editores, agentes y traductores. Mercadotecnia o no, el escritor francés volvió a reaparecer días después ya pidiendo disculpas a sus lectores.
Se da la circunstancia de que su personaje en el libro también se aleja del mundo y de la gente. «En el fondo, se dijo Jed tristemente al cerrar la carpeta, su padre nunca había cejado en su empeño de construir casas para las golondrinas». Ésta, que es una de las frases del libro que se atribuye al protagonista cuando muere su padre, un arquitecto frustrado, podría ser la metáfora de la escritura de Houellebecq, empeñado en construir libros que alberguen el vacío y el malestar del hombre contemporáneo.

Rafael Alberti.



BIOGRAFÍA
Rafael Alberti nació en el Puerto de Santa María, Cádiz, el 16 de diciembre de 1902. Estudió en el Colegio San Luis Gonzaga, de los jesuitas. En 1917 se trasladó a Madrid con su familia, donde tuvo oacsión de visitar por vez primera el Museo del Prado, hecho que marcaría su vida y su temprana vocación pictórica, que será su inclinación inical aunque ya en 1922 publicó sus primeros versos en la revista Horizonte. Si bien su primera vocación fue la pintura, sin embargo fue la poesía la que lo convirtió en una de las figuras fundamentales del SXX, ya con su primer libro, Marinero en tierra, ganó el Premio Nacional de Literatura en 1925. En Madrid, en la Residencia de Estudiantes, trabó amistad con García Lorca, Salinas, Guillén, Dalí, Buñuel, Aleixandre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso y José Bergamín e intervino activamente en el homenaje a Góngora, en Sevilla, que dio lugar a la llamada Generación del 27. Ese mismo año empezó a colaborar con la Revista de Occidente. En los años siguientes publicó La amante, relato poético de un viaje en automóvil, y El alba del alhelí. En 1929 tuvo lugar un cambio importante en su poesía, cuando publicó Cal y canto, influido por Luis de Góngora y el ultraísmo. También de ese mismo año es Sobre los ángeles. Considerada su obra maestra.
En 1930 se casó en Madrid con la escritora María Teresa León, viajó a París y se afilió al Partido Comunista. En 1932 viajó a Berlín, a la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda… Conoció a Ilya Ehrenburg, Pablo Neruda y a Dolores Ibárruri. En 1934 fundó con María Teresa León la revista revolucionaria Octubre y asistió como invitado al Primer Congreso de Escritores Soviéticos. Fue secretario de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, director de la revista El mono azul y del Museo Romántico. También desarrolló una cierta actividad teatral y estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid Los salvadores de España (ensaladilla en un acto). En plena guerra civil participó en la organización del II Congreso Internacional de Escritores. Viajó a París y a Moscú, en donde se entrevistó con Stalin. En 1939, ante la inminente derrota del gobierno republicano se vio obligado exiliarse junto a María Teresa León. Vivieron en París, acogidos en la casa de Pablo Neruda y trabajando como locutores en Radio París-Mondiale, pero al año siguiente partieron rumbo a Argentina. En 1941 nació su hija Aitana y publicó Entre clavel y la espada. Recorrió Argentina y Uruguay con Invitación a un viaje sonoro (Concierto para verso y laúd, con acompañamiento de piano). En 1950 viajó Varsovia en calidad de delegado del Congreso Mundial de la Paz. En la década de los sesenta siguió publicando, exponiendo y dando recitales incansablemente por diversos países de Latinoamérica: Cuba, Venezuela, Perú, Colombia… En 1963 regresó a Europa, donde permaneció junto a María Teresa durante catorce años. En 1968 la Scala de Milán estrenó un ballet basado en poemas del libro Sobre los ángeles. En 1977 decidió regresar a España, tras un exilio forzado de treinta y ocho años. Fue elegido Diputado por el Partido Comunista en Cádiz. Al año siguiente se estrenó en Madrid, en el Teatro María Guerrero, Noche de guerra en el Museo del Prado, e inició una tanda de recitales con Nuria Espert por todo el mundo. En 1986 recibió un homenaje multitudinario en el teatro romano de Mérida y "Medaille Picasso" de la UNESCO, en París. Ese mismo año murió su compañera y esposa María Teresa León. Ingresó en 1989 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en la de Bellas Artes de Santa Cecilia. En 1990 casó en El Puerto de Santa María con la escritora María Asunción Mateo. Los últimos años fueron tiempos de múltiples y merecidos reconocimientos a este incansable poeta del pueblo: ARCO (Feria Internacional de Arte Contemporáneo) inauguró una exposición antológica de su pintura. En La Habana recibió las llaves de la ciudad, es nombrado "Huésped Ilustre", y nombrado doctor honoris causa por su Universidad. Fidel Castro lo condecoró con la medalla José Martí. En Buenos Aires fue nombrado Ciudadano Ilustre. En el teatro Nacional Cervantes se le rindió un caluroso homenaje. La Municipalidad de Santiago lo nombre "Visitante Ilustre" y le entrega las llaves de la ciudad. Recibe la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña. Murió el 28 de octubre de 1999 en Puerto de Santa María.


BIBLIOGRAFÍA
Poesía:

Poesías anteriores a Marinero en tierra (1969)
Marinero en tierra (1925)
La amante (1926)
El alba del alhelí (1927)
Domecq 1730-1928 (1928)
Cal y canto (1929)
Sobre los ángeles (1929)
Sermones y moradas (1935)
Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1935)
Con los zapatos puestos tengo que morir (Elegía cívica) (1935)
Consignas (1933)
Un fantasma recorre Europa (1933)
Verte y no verte (1935)
13 bandas y 48 estrellas (1936)
Nuestra diaria palabra (1936)
De un momento a otro (1937)
El burro explosivo (1938)
Vida bilingüe de un refugiado español en Francia (1942)
Entre el clavel y la espada (1941)
Pleamar (1944)
A la pintura, poema del color y la línea (1948)
Signos del día (1961)
Coplas de Juan Panadero (1949)
Buenos Aires en tinta china (1951)
Poemas de Punta del Este (1961)
Retorno de lo vivo lejano (1952)
Ora marítima. Baladas y canciones del Paraná (1953)
Sonríe China (1958)
La primavera de los pueblos (1961)
Poemas escénicos. Primera serie (1962)
Abierto a todas horas (1964)
Roma, peligro para caminantes (1968)
Los ocho nombres de Picasso y no digo más de lo que no digo (1970)
Canciones del alto valle del Aniene y otros versos y prosas (1972)
Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró (1975)
Los destacagados (1977)
Fustigada luz (1980)
Versos sueltos de cada día (1982)
Golfo de sombras (1986)
Los hijos del drago y otros poemas (1986)
Accidente. Poemas del hospital (1987)
Cuatro canciones (1987)
Amor en vilo
Canciones para Altair (1989)

Teatro:

El hombre deshabitado (1931)
Fermín Galán (1931)
Bazar de la providencia (1934)
La farsa de los Reyes Magos, dos farsas revolucionarias (1934)
Los salvadores de España (1936)
Radio Sevilla (1938)
Cantata de los héroes y la fraternidad de los pueblos (1938)
De un momento a otro (1942)
El adefesio (1944)
El trébol florido (1946)
La Gallarda (1944-1945)
La lozana andaluza (adaptación de Francisco Delicado, 1962)
Teatro de agitación política 1933-1939 (1976)
Noche de guerra en el Museo del Prado (1956)
Santa Casilda (1990)

Prosa:

Imagen primera de... (1945)
Prosas encontradas 1924-1942 (1970)
La arboleda perdida (1959, 1987, 1996)


PREMIOS
Premio Nacional de Literatura 1925
Premio Etna-Taormina 1975
Premio Cristo Botev 1980
Premio Nacional de Teatro 1981
Premio Salinas 1981
Premio Cervantes 1983
Opera Omnia" de la Asociación Colegial de Escritores 1983
Premio Popular de la Vendimia, 1983
Premio Racimo de Oro, en Trebujena (Cádiz), 1983
Premio Al Jatib de poesía, 1986
Premio la Carabela de plata de teatro 1986
Premio Andalucía de Investigación sobre temas andaluces Plácido Fernández Viagas en Sevilla 1992
Premio Andalucía de las Letras 1993

ENLACES

sábado, 24 de septiembre de 2011

Zocato.





1 Zurdo. Que tiene tendencia natural a servirse preferentemente de la mano izquierda o también del pie del mismo lado.2. Dicho de un fruto: Que se pone amarillo y acorchado sin madurar.3. Dicho de un fruto, especialmente del pepino: Que está encorvado. Andalucía

Zocato proviene de zoquete -según el DRAE, una persona fea y de mala traza, especialmente si es rechoncha- y se trata un adjetivo (también usado como sustantivo) para calificar de forma coloquial a una persona que usa preferentemente la mano o el pie izquierdo, con mayor maña que el equivalente derecho...

Asimismo zocato califica el fruto que toma color amarillento y aspecto rugoso sin madurar... todo un desperdicio dentro de una buena cosecha... En Andalucía, además, describe un fruto de aspecto encorvado...

...Y es que es verdaderamente curioso el abanico conceptual de esta palabra con unas raíces etimológicas impregnadas de matices un tanto negativos...

Artemio de Valle Arizpe (1884-1961, escritor mexicano y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua), en su obra Calle vieja y calle nueva, nos deja este párrafo a propósito de nuestra voz del día:

“…Lo que significan estas palabras fue siempre para mí un enigma eleusiano , impenetrable. ¿Zizaña? ¿Zocato? ¿Zumaya? Oscurísimo misterio. Eran sonidos, sonidos puramente vacíos de todo sentido que no representaban ni idea ni objeto alguno. Lo que más me inquietaba era ese tal zocato. Hasta hace poco que supe que zocato quería decir zurdo y que también se le dice así al fruto que se pone acorchado y amarillo sin madurar…”

Umberto Eco desvela sus secretos en 'Confesiones de un joven novelista'.



Debo reconocer que mi admiración por Umberto Eco ha caído varios puntos tras saber que iba a escribir una versión light de El nombre de la rosa. Aún así, el que tuvo retuvo, y su nuevo libro publicado en nuestro país, Confesiones de un joven novelista, me llama muchísimo la atención, porque yo soy así de fácil. Lo publica Lumen, en una bonita edición en tapa dura con sobrecubierta, y su precio es 17,90 euros. A cambio tendrás la posibilidad de zambullirte en la mente de un escritor, algo que no es posible hacer todos los días.
Aunque Eco está ya a punto de cumplir los ochenta años, su andanza como novelista comenzó en 1980, cuando publicó la célebre El nombre de la rosa. Eco ya tenía una ganada reputación como ensayista, pero la fama mundial le llegaría con una novela que mezclaba sabiamente historia y suspense, una fórmula que creó escuela. Así, en ‘Confesiones de un joven novelista’, Eco nos acerca a los misterios insondables del oficio de escritor: la creación de los personajes, su obsesión por los pequeños detalles, las tramas en las que mezcla realidad y ficción… Un pequeño agujero por el que espiar a uno de los autores más carismáticos de los últimos años, y todo con mucho humor, que eso se le da muy bien.
Eco nos confiesa aquí su gusto por la ambigüedad en sus escritos, como una manera de darle libertad al lector para que este siga su propio camino en la interpretación del texto. Inspiración y trabajo, talento y esfuerzo, esta y otras cuestiones repasará el conocido autor en un sutil juego de preguntas y respuestas que nos permitirá asistir de cerca a la génesis de una novela, con sus ritos y sus pesares. Interesantes confesiones de un autor que no tiene pudor ninguno en declararse novelista aficionado.
Lo cierto es que me gustan este tipo de libros, me fascina colarme en las intimidades de la creación de una novela. ¿Cómo lo consiguen? ¿No es extraño que algunos autores consigan atraparte desde el principio, que no seas capaz de soltar el libro ni para comer? ¿Es magia? ¿Vudú? Igual después de leer este libro descubro la receta secreta…


Entre las novedades de este mes de septiembre no podía dejar de resaltar esta que tanto me ha llamado la atención. Se trata del debut del alemán Ferdinand Von Schirach, que nos trae una serie de relatos basados en su experiencia como jurista titulado Crímenes, y que ha tenido un grandísimo éxito en Alemania, tanto en ventas (más de un año en las listas) como en la crítica. A nuestro país llega de la mano de Salamandra y lo podemos encontrar por 15,50 euros.
Como os decía, el amigo Ferdinand es un reputado jurista en su país, y basándose en su experiencia profesional, nos trae algunos de los casos que más le han marcado, eso sí, transformándolos en unos relatos que no dejan indiferente. Y es que en los mismos no se anda por las ramas, y utilizandoun lenguaje claro se centra en crímenes cometidos por gente corriente, sin huir de la crudeza de los hechos y de todo lo que conlleva.
Pero dentro de esa claridad al escribir, nos vamos a encontrar un sinfín de matices y una gran reflexión, por una parte, de la verdad (a veces no tan evidente) en los procesos judiciales, y por la otra, del sentido del castigo. Y por encima de todo, en el conjunto de estos relatos nos vamos a encontrar con las miserias y la grandeza del ser humano.
Ferdinand Von Schirack nació en Munich en el año 1964 y lleva ejerciendo como abogado penalista defensor en Berlín desde 1994. Son más de setecientos los casos que han pasado por sus manos en este tiempo, entre ellos algunos de los más notorios de los últimos años en Alemania. Con ‘Crímenes’ ha conseguido el prestigioso Premio Kleist, y ya se prepara una versión cinematográfica de la obra.
Por mi parte, confieso que tengo muchísimas ganas de leer un libro de relatos, ya que hace demasiado que no leo uno. Y ‘Crímenes’ tiene todas las papeletas para ser el elegido. De hecho ya lo estuve buscando el otro día en la librería, pero no lo encontré. Así que tendré que esperar a entrar en unos relatos que seguro me gustarán. Tiene toda la pinta.

» Verbo gustar.



P: Me gustaría saber si en la frase Me gusta el café el verbo GUSTAR es intransitivo o transitivo indirecto.
R: En la oración presentada el sujeto es «el café», «me» es el complemento indirecto átono que reemplaza al tónico «a mí». Es una construcción intransitiva del verbo gustar.

El periodismo cultural permite valorar la realidad que constituye a México: Villoro.




'El periodista debe tener una curiosidad amplia, y no solo saber de cuestiones culturales o de las bellas artes. Si es así, no cumple con su cometido'
CIUDAD DE MÉXICO (24/SEP/2011).- El periodismo cultural es la manera que permite valorar no solamente las bellas artes sino la realidad que constituye a los mexicanos, aseguró la víspera el escritor Juan Villoro, al tomar parte del seminario 'Nuevas rutas para el periodismo cultural', que ayer concluyó.

Al dictar la conferencia 'Itinerarios del ornitorrinco: El periodismo cultural en la arena pública', en el Centro Nacional de las Artes, el también periodista aseguró que 'todas las formas del discurso son interpretables, por lo que el periodismo cultural tiene qué ver con la manera como nos comunicamos y entendemos todos nosotros'.

También, dijo, con la manera como se preserva la tradición, entendida como algo abierto, 'pues ésta no sólo está constituida por los clásicos del pasado, sino que todo está en discusión, incluso el mismo pasado que nos constituye; el periodismo debe revisar y discutir el pasado, para utilizarlo'.

Para Villoro, quien ha incursionado en la novela, el reportaje, teatro, ensayo y autobiografía, el periodismo cultural custodia la tradición, pero también la renueva. 'Hay una pulsión en el periodismo actual, en el sentido de que existen muchas cosas que no se han realizado y se podrían realizar'.

En su conferencia habló de muchas cosas que pueden ser ideales en el periodismo y que no siempre se tienen. 'Hay buenas plataformas para ejercer el periodismo, pero también debemos abrir espacios muchas veces personales', advirtió más adelante el autor del ensayo 'Efectos personales'.

De acuerdo con Villoro, el periodista 'se la debe jugar por su cuenta' para tener un proyecto personal, y al margen de los medios donde pueda colaborar, 'también tratar de hacer una obra que poco a poco pueda ir colocando y pueda ir encontrando su propio espacio en este universo'.

Símbolo del periodismo cultural de México y ejemplo para las nuevas generaciones de comunicadores, Villoro añadió que 'el periodista debe tener una curiosidad amplia, y no solo saber de cuestiones culturales o de las bellas artes. Si es así, no cumple con su cometido'.

La cultura, abundó, es una forma amplia del conocimiento que tiene qué ver con la antropología, la religión, la política, la psicología y otras zonas del conocimiento, por lo que la curiosidad del periodista debe ser de corte amplio.

El periodismo cultural debe ser una voz crítica. 'La única manera de entender la realidad es cuestionando las cosas que no están bien, tratando de mejorarlas y transformarlas. En este momento, el periodismo juega un papel estratégico para restablecer el tejido social', concluyó Juan Villoro.  

Fallece el escritor José Miguel Varas.



Los restos del Premio Nacional de Literatura 2006 serán velados en un museo de Chile
SANTIAGO DE CHILE, CHILE (24/SEP/2011).- El periodista y escritor chileno José Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura 2006, falleció en Santiago a los 83 años de edad y sus restos serán velados hoy en una casa museo de la capital.

Así lo informó este sábado a través de Twitter el Partido Comunista, en el que Varas militó.

El escritor falleció en su casa anoche, coincidiendo con el 38 aniversario del deceso del Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda, de cuya obra Varas era gran conocedor.

Nacido en 1928, Varas estudió derecho y pedagogía y, con 18 años, publicó su primer volumen de crónicas, titulado "Cahuín", al que en 1950 le seguiría su segundo libro, "Sucede".

Esos fueron los inicios de una prolífica carrera, en la que resaltan títulos como "El correo de Bagdad", "Porai" "Neruda clandestino", "Los sueños del pintor" y "Los Tenaces", este último lanzado en 2010.

En reconocimiento a esa labor, Varas obtuvo el Premio Nacional de Literatura 2006 y la medalla Pushkin de Rusia en 2007.

Además, recibió el Premio Municipal de Santiago 2007 por "El seductor" y, en tres ocasiones, el Premio Altazor, en 2002 por "Cuentos completos", en 2008 por "Milico" y en 2010 por "La huachita".

Sin dejar de lado su vocación literaria, Varas desarrolló también una relevante trayectoria como periodista, que comenzó en la revista Vistazo, en 1952, y un año después en el diario comunista El Siglo, del que también fue director.

En 1971, fue nombrado jefe de prensa de Televisión Nacional, durante el Gobierno del socialista Salvador Allende, pero la llegada de la dictadura, en 1973, le llevó a exiliarse en la Unión Soviética, donde trabajó como locutor en el programa "Escucha Chile" de Radio Moscú.

Con el retorno de la democracia, Varas regresó a Chile en 1990.

martes, 20 de septiembre de 2011

Tirso de Molina.




BIOGRAFÍA
Tirso de Molina nació en Madrid en 1584. Pocos datos se conocen de la biografía del prolífico autor dramático de origen humilde, cuyo verdadero nombre era Fray gabriel Téllez, el cual tuvo una vida tranquila desde su ingreso en el convento de la Merced en Madrid, su andadura vital quedó desde entonces ligada a las órdenes de sus superiores que acató apaciblemente, lo que lo llevó a recorrer un buen número de conventos mercedarios (Guadalajara, Toledo, Soria, Segovia, Sevilla, Trujillo, Cuenca, etc.) y ocupó el cargo de comendador en alguno de ellos.
En Toledo pasó una de sus épocas más fecundas literariamente, entregado a su vocación religiosa, a la lectura, a la producción teatral, a la enseñanza y al trato con los amigos. Pero en 1616 se le mandó partir a una misión pastoral en la isla caribeña de Santo Domingo, donde permanecería hasta 1618, y de este modo se convertiría en uno de los pocos escritores barrocos que tuvo la oportunidad de conocer de cerca la realidad del Nuevo Mundo. A ella se referió en algunas de sus comedias, sobre todo, en la Trilogía de los Pizarro (1626-1629) y en la Historia general de la Orden de la Merced (1639), obra que Tirso escribió en su condición de cronista general de la Orden.
Una Junta de Reformación le condenó a destierro de la corte por escribir comedias profanas., lo que lo llevó a vivir a Sevilla. En 1626 estaba de nuevo en la corte y fue nombrado comendador del convento de Trujillo. Fue confinado en el convento de Cuenca por orden del P. Salmerón, visitador general, al parecer por las mismas causas que promovieron su destierro. En 1632 fue nombrado cronista de su orden; en 1645 fue comendador del convento de Soria, y al año siguiente, definidor provincial de Castilla.
Sus últimos años los pasó como comendador del convento de Soria. Y a principios de 1648 cayó enfermo en el convento soriano de Almazán. Falleció el 20 de febrero, y recibió sepultura en la capilla de enterramiento de los frailes.

Fue un autor muy fecundo. Dejó unas trescientas comedias que se imprimieron en cinco partes. En su obra dramática se mantuvo fiel a Lope de Vega, del que sólo se diferencia por el análisis más profundo de la psicología de sus protagonistas, en especial en los tipos femeninos, cuya variedad es poco usual en el teatro español de la época.
Fue uno de los grandes dramaturgos del Siglo de Oro español.


BIBLIOGRAFÍA

Comedias:
Primera parte (Sevilla, 1627)
Segunda parte (Madrid, 1635)
Tercera parte (Tortosa, 1634)
Cuarta parte (Madrid, 1635)
Quinta parte (Madrid, 1636).
Autos sacramentales:
El colmenero divino
No le arriendo la ganancia
El laberinto de Creta
Comedias bíblicas:
La mujer que manda en casa
La mejor espigadera
La vida y muerte de Herodes
La venganza de Tamar
Comedias hagiográficas:
La trilogía de La Santa Juana
La ninfa del cielo,
La dama del Olivar


ENLACES

domingo, 18 de septiembre de 2011

Sendos.





Sendos –das es un adjetivo que significa "uno para cada cual", sea cual sea el número de personas o cosas. 


Proviene del latín singŭlos, y se emplea siempre en plural, delante del nombre que acompaña. Ejemplo: "por el camino iban cinco niños en sendas bicicletas", es decir cada niño llevaba su propia bicicleta.

En el Diccionario panhispánico de dudas, encontramos un par de situaciones relativamente comunes en las que se emplea esta palabra de forma incorrecta:

*No debe emplearse como equivalente de dos o ambos, sin valor distributivo: Han robado en la farmacia y en el estanco, y parece que sendos atracos los cometió la misma persona.

*En el habla popular de muchas zonas de América se usa con el sentido de ‘muy grande o descomunal’, por lo que puede aparecer en singular: «Proseguiste, alentado, por tu sendo disparate y dando con todo al traste» (Cancionero [Arg. 1974]). Existen ejemplos similares en España, en textos del siglo XIX, pero es uso rechazado en la norma culta, tanto española como americana.

La diversidad lingüística en España.


Javier Cubero
Cuando se pronuncia el nombre de un determinado país se suelen asociar a éste ciertos estereotipos fosilizados, por su uso y por su abuso, en el saber popular. La simplificación que conlleva el tópico conduce a una imagen uniforme y deformada de las complejas y variadas realidades que puede ofrecer cualquier Estado que atesore una larga Historia. De este modo, podría parecer que en España todas las personas gozan de la siesta, beben vino o sangría, comen paella, gustan de los espectáculos taurinos y hablan español. No se puede afirmar que la anterior sentencia sea totalmente falsa, tampoco que sea cierta, sino que no se ajusta a la realidad, y la realidad en España es un concepto plural que requiere muchos más matices que los que en este artículo se pueden ofrecer. En las líneas que aquí empiezan no se hablará de gastronomías o de costumbres, pero sí de esa parte esencial de la cultura que suponen los idiomas y de cómo las lenguas están fuertemente ligadas a la identidad de los colectivos humanos, identidades que, por otra parte, son difícilmente comparables.
Los españoles hablan español, pero no sólo español; una gran parte de la población es bilingüe y, en algunas ocasiones, trilingüe. El castellano, en un avance histórico continuo alcanzó todos los rincones de la geografía española, cruzó los mares y se alojó en lugares muy lejanos de la Península Ibérica, especialmente en América, donde crece con vigor enriqueciendo el importante acervo de los hispanohablantes. Esta lengua castellana o española, los dos nombres responden hoy en día al mismo idioma, se realiza gracias a una gran riqueza de dialectos y variedades, de algunas de estas formas de hablar tratará este texto, pero se ocupará especialmente de las otras lenguas que conviven en las tierras españolas.
La palabra "dialecto" motiva, con frecuencia, actitudes defensivas y puede herir algunas sensibilidades, extraña reacción en tanto que todos hablamos algún dialecto, puesto que la lengua es siempre una entidad abstracta que engloba los distintos modos en que ésta se produce. No se pretende aquí avivar esta polémica y se utilizará la palabra "lengua" en su sentido más amplio, al entender que cuando se habla de un idioma estándar se hace referencia a un objeto sólo existente en los manuales y diccionarios, pero no en la vida cotidiana, en la que nos comunicamos con nuestras propias variedades de algún idioma distinguible de otros.
En la actualidad son cuatro, cuando menos, las lenguas más habladas en España: tres tienen su origen en el latín, español, catalán y gallego; la cuarta es más antigua y su origen no ha podido ser determinado, se trata de la lengua vasca o eusquera (euskera en vascuence). A éstas cabe añadir el aranés, dialecto del gascón hablado en el Valle de Arán, que también recibe un tratamiento de lengua cooficial en su territorio. Por otra parte, el aragonés y el leonés son dos grupos de hablas que, procedentes del latín, no llegaron a adquirir el reconocimiento de lenguas y hoy son considerados dialectos del español. Un mapa acompaña este texto con el objetivo de situar aproximadamente en la geografía peninsular las lenguas que se hablan en España y también los principales dialectos del español en el territorio nacional (las Islas Canarias no aparecen en el mapa aunque sí se hace mención del importante dialecto canario). Sin embargo, el mapa tendría poca utilidad si no se ofrecieran unos mínimos apuntes históricos de la evolución de las citadas lenguas.
Con anterioridad a la llegada de los romanos ya se hablaba en el Norte de la Península Ibérica el vascuence, único idioma que resistió la intensa romanización del territorio peninsular; el Sur estaba ocupado por los turdetanos; los íberos habitaban el Este y, hacia el siglo VII a J. C., los celtas se asentaron en la zona de la actual Galicia, las regiones altas del Centro y amplias zonas del Sur. Es fácil pensar que hubo otros pueblos, todos ellos con sus propias lenguas. Con la ocupación romana se inició un proceso de unificación idiomática que implantó el latín en casi todo el territorio. El latín hablado por los habitantes de la Península era el llamado latín vulgar, con influencias de las lenguas anteriores. Hacia el siglo V se produce la invasión de los germanos que adoptarían el latín y ejercerían una nueva influencia en el idioma de los romanos. Con posterioridad, la ocupación de los árabes obligaría a los cristianos a retroceder hacia el norte de la Península y asentarse en los territorios más resguardados y con un acceso más difícil, en estas zonas del Norte y debido a la incomunicación entre ellas la lengua iría evolucionando de forma distinta en los distintos núcleos de resistencia y daría lugar a las diferentes lenguas españolas derivadas del latín, de Este a Oeste: catalán, aragonés, castellano, leonés y gallego. El avance de los cristianos hacia el Sur extendió las citadas lenguas que continuaron su evolución con evidentes influencias de la lengua árabe. A partir del siglo X empezarán a escribirse textos en las distintas lenguas que se convertirán en la prueba evidente de su independencia respecto del latín y entre ellas.
La situación actual de las lenguas habladas en España es muy desigual, el español es hablado en todo el territorio nacional y, además, desde la Transición a la Democracia, en el último cuarto del siglo XX, se ha producido un proceso de reconocimiento y recuperación de las distintas identidades culturales y lingüísticas que, con evidentes dificultades, han resistido la presión de la que fue durante mucho tiempo única lengua oficialmente reconocida. El mapa intenta reflejar la ubicación geográfica de los principales dialectos del español en la Península y también de las lenguas distintas del español y, por tanto, las más desconocidas. Las siguientes líneas intentan esbozar algunas circunstancias de cada uno de estos idiomas.
El catalán
Se considera que el catalán hablado aparece entre los siglos VIII y IX. Los primeros textos escritos en catalán que están documentados datan del siglo XII, son el "Liber iudiciorum", traducción al catalán de un código de leyes visigodas, y las "Homilies d’Organyà", primer texto escrito directamente en catalán, en el que se comentan algunos pasajes de los Evangelios. El idioma catalán fue la lengua de la Corona catalano-aragonesa, potencia mediterránea en constante expansión durante la Edad Media. Entre los siglos XIII y XV fue llevada a las Islas Baleares y a Valencia, Cerdeña, Sicilia, Nápoles y Grecia. La producción literaria culta en catalán sufrió una decadencia desde el siglo XVI hasta el XVIII aunque nunca se dejó de hablar. A partir del siglo XIX se inicia una nueva etapa de esplendor literario y normalización que dará paso a la fijación de las normas de esta lengua durante el siglo XX.
En la actualidad, la lengua catalana se habla en cuatro estados europeos: España, en las comunidades autónomas de Cataluña, Islas Baleares, Comunidad Valenciana, Aragón y Murcia (la llamada "Franja" de Aragón, constituida por las zonas próximas a Cataluña de las tres provincias aragonesas, y en el Carxe, territorio próximo a la Comunidad Valenciana); Andorra, donde es la única lengua oficial; Francia, en cinco comarcas integradas en el Departamento de los Pirineos Orientales; Italia, en l'Alguer o Alghero, ciudad de Italia, en la isla de Cerdeña, provincia de Sassari.
Se estima que la lengua catalana es entendida por nueve millones de personas y hablada por más de siete millones de personas, lo que la convierte en la séptima lengua europea en cuanto al número de hablantes.
En 1861, Manuel Milà i Fontanals, estableció la división dialectal del catalán en dos grandes zonas, occidental y oriental, basándose en criterios fonéticos principalmente. El catalán oriental agrupa cuatro dialectos: rosellonés, central, balear, alguerés y sus correspondientes subdialectos. El catalán occidental se subdivide en catalán "norte-occidental" y valenciano.
En la Comunidad Valenciana, por razones políticas, el catalán se denomina valenciano o lengua valenciana de forma oficial.
El gallego
La lengua gallega se formó en la zona comprendida entre el norte y el sur del Río Miño. En el siglo XII la zona del norte fue otorgada a doña Urraca por su padre, Alfonso VI de Castilla y León, quien asignó la zona del sur, desde el Miño hasta el Tajo, a su otra hija, doña Teresa. La extrema rivalidad entre ambas ocasionó la posterior independencia de Portugal y la frontera entre los dos reinos favoreció la progresiva escisión del gallego-portugués en dos lenguas distintas a partir del siglo XV. Durante el siglo XIII, el gallego-portugués, fue la lengua de la poesía junto con el provenzal. Por esta razón, Alfonso X, que propició un impulso definitivo de la lengua castellana, escribió sus composiciones poéticas en gallego-portugués por ser este idioma el de mayor prestigio para la composición en verso. Tras esta época de esplendor sufrió siglos de decadencia, aunque no se dejó de hablar, y resurgió en el siglo XIX con los escritores románticos.
El gallego es hablado por más de dos millones de personas y su proceso de normalización ha provocado una controversia entre quienes defienden la situación actual de la lengua y quienes desearían una mayor aproximación al portugués. Esta última lengua tiene presencia en territorio español en algunas zonas fronterizas de Castilla y Extremadura.
El vascuence o euskera
La lengua más antigua entre las que se hablan en España cuenta con casi un millón de hablantes. Su territorio ocupa la mayor parte del País Vasco y la mitad norte de Navarra y se extiende hasta Francia, en el Departamento de los Bajos Pirineos, donde alcanza los cien mil hablantes.
Su situación es muy diferente a la de las otras lenguas citadas:
En primer lugar, su origen es incierto, algunas teorías proponen un parentesco con las lenguas caucásicas que se hablan entre Rusia y Turquía, otras estudian su relación con algunas lenguas africanas, ninguna de las dos teorías puede basarse en pruebas aceptables y el origen de este idioma sigue constituyendo un enigma. Sí se sabe que no es una lengua indoeuropea y que se hablaba antes de la romanización de la Península en una amplia zona del Norte, entre Cantabria y el Valle de Arán como mínimo ("Arán" es un topónimo de origen vasco, "aran" significa valle).
En segundo lugar, el euskera no tiene la tradición literaria secular de las lenguas romances, los vascos utilizaron el castellano como lengua de cultura durante mucho tiempo y el euskera estuvo durante siglos encerrado en un ambiente familiar y rural.
La recuperación de la lengua, iniciada durante el siglo XIX, impulsó una literatura que va tomando fuerza y que cuenta ya con prestigiosos autores.
Siete son las variedades del euskera, a partir de ellas se ha unificado el llamado euskera "batua" que actualmente se enseña en las escuelas del País Vasco.
El aranés
El Valle de Arán es una zona situada en la parte central de los Pirineos, en la provincia catalana de Lérida. La población censada se halla en torno a los 7.000 habitantes. La situación del valle, orientada hacia Francia, y su difícil acceso durante siglos desde Cataluña y Aragón favorecieron la conservación de la lengua aranesa, que en realidad es un dialecto del gascón.
La lengua de Oc pertenece al grupo de lenguas románicas o neolatinas y está constituido por cinco grupos dialectales: el provenzal, el lemosín, el languedocino, el auvernés y el gascón. De los cinco grupos, el más alejado del catalán es el gascón. El gascón es un conjunto de dialectos, desaparecidos algunos, hablados en la Gascuña francesa. El aranés es uno de esos dialectos, pero su aislamiento y el hecho de que no se haya perdido le confieren un tratamiento legal de lengua, así es reconocido como idioma oficial del Valle de Arán por el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que también reconoce la autonomía y las instituciones propias del Valle (Conselh Generau d'Aran).
El aranés es la lengua de enseñanza en todos los centros de educación infantil y primaria del Valle de Aran. La población autóctona del Valle de Arán habla, por tanto, tres lenguas.
Respecto al español cabe recordar que es la lengua oficial de toda España y cooficial en aquellas comunidades donde se hablan los otros idiomas peninsulares que han sido reconocidos en sus correspondientes estatutos de autonomía. Tiene varios dialectos en el territorio español, entre ellos: el aragonés (recluido en los valles próximos a los Pirineos), el leonés, el bable o asturiano (en realidad se trata de un conjunto de dialectos muy próximos entre sí, llamados bables, hablados en Asturias); y dialectos meridionales como el andaluz (conjunto de hablas que tienen rasgos comunes), el canario, el extremeño (dialecto con base castellana e influjo leonés) y el murciano (dialecto con base castellana, pero con muchos rasgos de aragonés y de valenciano). Por otra parte, la línea divisoria entre las zonas norte de Aragón y Cataluña presenta una zona de hablas catalanas y aragonesas de transición, entre las que se puede destacar el benasqués.
Para concluir esta exposición debe mencionarse el caló, variante del romaní, hablado por las personas de etnia gitana y los dialectos árabes hablados en los territorios africanos de Ceuta, Melilla y en aquellas zonas que están acogiendo un gran número de inmigrantes norteafricanos durante los últimos años.
Aclaración final y referencias bibliográficas
El presente artículo constituye un modesto resumen realizado a partir de excelentes estudios publicados por prestigiosos lingüistas; aunque estos no hayan sido citados expresamente, sí se recogen las obras consultadas en la bibliografía. Las principales fuentes de información se detallan en este enlace y, en ellas, se contienen referencias mucho más amplias que, sin duda, ayudarán a quienes estén interesados en aumentar sus conocimientos más allá de esta mínima introducción.