viernes, 28 de octubre de 2011

Hesitar.





Dudar, vacilar.

Hesitar proviene del latín haesitāre, -quedarse quieto, dudar-, y se trata de un verbo intransitivo verdaderamente interesante que lamentablemente ha caído en desuso...

Significa dudar, vacilar o titubear: tener el ánimo confuso entre resoluciones contradictorias, sin llegar a decidirse.

Desde Chile, nuestra custodia Toyita nos remite al cuentista chileno Baldomero Lillo (1867-1923) comentándonos: Los chilenos somos una bala para los cuentos. Tal vez no es una cualidad de nuestro pueblo solamente, tal vez todos los humanos poseen ese don, encantar con las palabras. El cuento de Baldomero Lillo "Inamible" tiene eso maravilloso, empezamos a leerlo y no podemos parar hasta la última palabra. Y entre todas, hesitó es una que habitualmente ya no usamos:

******
"-Vais a acompañarme al cuartel.
-¡Yo al cuartel! ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Me lleváis preso, entonces? -profirió rojo de indignación y sorpresa el alegre bromista de un minuto antes.

Y el aprehensor, con el tono y ademán solemnes que adoptaba en las grandes circunstancias, le dijo, señalándole el cadáver de la culebra que él conservaba en la diestra: 

-Te llevo porque andas con animales -aquí se detuvo,
 hesitó un instante y luego con gran énfasis prosiguió-: Porque andas con animales inamibles en la vía pública.
Y a pesar de las protestas y súplicas del mozo, quien se había librado del cuerpo del delito, tirándolo al agua de la acequia, el representante de la autoridad se mantuvo inflexible en su determinación."

» Primera/primer


P: ¿Es correcto decir: primer salida de la ruta? ¿O debe ser: primera salida de la ruta?
R: Apocopar primera ante sustantivos femninos es un arcaísmo.

Fondebrider; «La cuestión de la lengua se resuelve con dinero y política»





La lengua es el instrumento del que nos servimos los seres humanos para comunicarnos y fundamentalmente para decirle al otro quiénes somos. En consecuencia, es lícito pensar que nos constituye e identifica.

En este sentido, el castellano o español —en teoría, las dos voces nombran lo mismo, aunque el empleo de una u otra forma parte de una vieja polémica entre España e Hispanoamérica, que no termina de resolverse— debería identificar a unos 500 millones de hablantes, convirtiendo a la lengua en una de las más habladas en el mundo entero. Sin embargo, mal que les pese a los miembros de la Real Academia Española y muchas de las academias hispanoamericanas que le sirven de satélites, no es uniforme, sino de múltiples realizaciones. Y si bien ninguna de éstas es mejor que la otra, hay quien se arroga el derecho de que alguna de sus variedades se imponga por sobre las demás. Como suele suceder en estos casos, la cuestión se resuelve a la fuerza, lo que es decir con una cierta voluntad política y dinero. Se trata, claro de una ilusión como tantas otras, pero su discusión es de la mayor pertinencia.

Consultada por esta revista hace exactamente un año, la crítica literaria argentina Josefina Ludmer señalaba que en los Estados Unidos se había percibido muy bien el giro que España dio en la década de 1990, que fue cuando ese país quiso convertirse en el centro exclusivo y excluyente del castellano. «Es el momento en que España invierte sumas considerables en los departamentos universitarios dedicados a los Latin American Studies y aparece el Instituto Cervantes —decía Ludmer—. Todo lo que se produce en castellano termina pasando por allí, y como ellos son los que financian, acaban siendo los que deciden qué se estudia, qué se investiga, qué circula. En esa estrategia es fundamental el papel que juega Telefónica, ligada al Cervantes». Y alertaba: «La lengua es como el agua o el aire, uno de los recursos esenciales de nuestro presente y el más estratégico con vistas al futuro. Mientras los españoles ponen el acento en este tema y los reyes van a todos los Congresos de la Lengua, en toda América Latina ni siquiera se está pensando en esto».

Apenas unos meses antes, de paso por Buenos Aires, Angeles González Sinde-Reig, la ministra de Cultura española, lo decía con todas las letras: la difusión de la lengua española en el mundo es una política de Estado para España. ¿Por qué? La respuesta, puede buscarse en uno de los documentos del Foro de Marcas Renombradas de España, en el Plan Estratégico 2006-2010 y en el Proyecto Marca España. Allí se lee: «La estrategia de imagen de España debe ser un proyecto a largo plazo, un esfuerzo sostenido en el tiempo cuya gestión y responsabilidad se sitúe por encima de la legislatura política. Debe ser un proyecto de Estado, a partir de una estrategia definida que diseñe las distintas acciones a desarrollar, tanto en el aspecto político y comercial como en el cultural.

Se ha destacado en este sentido la importancia estratégica de coordinar el esfuerzo de todas las instituciones públicas y privadas mediante un ente que tenga responsabilidad al más alto nivel, que actúe como «Guardián de la marca», con responsabilidad total y absoluta sobre estas cuestiones. En esta misma línea se ha subrayado la necesidad de actuar en el ámbito diplomático sobre las instituciones multilaterales, mediante la creación y desarrollo de lobbies específicos que representen los intereses de la marca España. La coordinación institucional de la imagen de España debe ir acompañada, además, de una estrategia común con el ámbito empresarial, y en especial, con aquellas empresas que ejercen de importantes embajadores de la marca España. La estrategia de marca España debe basarse, según se ha sugerido, en una idea dominante (como, por ejemplo, el concepto de prestigio) que pueda ser utilizada por todos los públicos objetivos de la marca España, tanto en el sector turístico, el empresarial, el cultural o el político. Pero sobre todo, debe establecerse una relación importante entre la marca España y el concepto globalizador de la lengua española, como uno de los principales atributos de la marca España».

En síntesis, el castellano es una lengua con variantes propias en cada región donde se habla. Ordenar y administrar ese uso a través de gramáticas, diccionarios y sistemas de enseñanza tiene, por cierto, un valor estratégico tanto político como económico, sobre todo cuando se calcula que es una de las lenguas con mayor crecimiento en el mundo. Los temores de Josefina Ludmer —plenamente justificados— ya alertaron a argentinos y mexicanos, quienes sin enfatizar ni en la «defensa» ni en la «promoción», buscan afirmar la propia identidad lingüística respetando las otras lenguas de la región. Dicho de otro modo, la Argentina y México no plantean una versión propia del Instituto Cervantes, sino otra propuesta, otra idea, otras metas. Así, se trata de dos modelos enfrentados que, con distintos recursos, plantean una lucha en las que todos los hablantes, sabiéndolo o no, intervenimos diariamente.

Quizás a la luz de estas cuestiones resulte entonces oportuno pensar de quién es el castellano y de qué manera, conjuntamente, podría administrarse mejor, pregunta que Ñ le ha formulado a filólogos, lingüistas, académicos, traductores y escritores de varias de las provincias de la lengua castellana a uno y otro lado del mar. 

Pla y Dalí, entre letras y pinceles.




Salvador Dalí Josep Pla, genios sin par enraizados en el Empordà y amigos en esos tiempos en que los amigos intercambiaban correspondencia y no escuetos tweets, cabalgan juntos de nuevo. Y lo hacen no de cualquier manera, sino a lomos de una lujosa reedición de«Obres de museu» (Enciclopèdia Catalana), pieza originalmente publicada en 1980 con texto de Pla e ilustraciones de Dalí.
Pla y Dalí, entre letras y pinceles
F. GALA-DALÍ
«Pregària tova», dibujo de Dalí de 1939
Arte y palabra, aliados de nuevo en una edición renovada a cargo del periodista Víctor Fernández y el ex secretario de Dalí, Enric Sabater, que incluye, entre otros tesoros,dibujos inéditos del pintor ampurdanés,fotografías de Pla y Dalí realizadas por Sabater, un medallón de bronce e Dalí (también inédito) titulado «El emperador Trajano cruzando el Empordà hacia los Pirineos camino a Roma» y un pequeño libro de estudio, «Situant-los en un punt», que recoge por primera vez todas las cartas que intercambiaron ambos artistas.
«Pla era un pícaro que se hacía querer y Dalí era la persona más generosa que he conocido», resaltó ayer Sabater durante la presentación de una obra exclusiva y limitadísima —1.000 ejemplares a un precio de 1.990 euros— que pasa revista a la relación que mantuvieron Pla y Dalí y, tal y como subrayó Fernández, potencia la importancia de uno de los capítulos ausentes en las obras completas de Pla.

Universo en expansión

Y es que, tal y como recuerda el periodista barcelonés, «Obres de Museu» nació «por iniciativa de Pla», quien después de muchos años especulando con Dalí sobre la posibilidad de trabajar juntos, decidió escribir un libro sobre el pintor catalán y su particularísimo y excéntrico universo. Un universo que se expande aquí un poco más gracias a la recuperación de nuevas ilustraciones, fotografías en las que se puede ver a Dalí guiando a Pla por las obras del Museo de Figueres y a Dalí visitando el Mas Pla y al que el autor de «El quadern gris» sacó punta casi por iniciativa propia.
«Le di mi proyecto de libro que contendría tres partes: una Cadaqués, una historia de Cadaqués y un ensayo largo sobre su carrera, en Madrid, París y Nueva York absolutamente inédito. El libro está listo», le escribió Pla a Dalí en 1977 poco después de que Sabater fuese a visitarlo y le tendiese la mano asegurándole que había escrito algo sobre su jefe. Y de ahí a este lujoso proyecto que, más de tres décadas después, actualiza la instantánea e inmortaliza aún más una amistad nacida entre letras y pinceles.

«Poemas de guerra»




Cruzaron el Canal de la Mancha repletos y gozosos de ardor guerrero y de amor patrio y muy inglés henchido el corazón. Eran jóvenes y eran poetas. Creían en su patria, en su manera de vivir, en sus costumbres y fueron a defenderlas con la bayoneta calada al otro lado del mar, en los campos de Francia, en los trigales de Flandes. Buena parte de ellos se dejaron la vida en el empeño. Pero también algo más: las ilusiones, una futura familia, unos sueños, la fe en el género humano. Y, por supuesto, la inocencia. Aquel patriotismo se trocó una pesadilla en lastrincheras: sangre, sudor y lágrimas. Muchas lágrimas... Y muchas ratas. Y el gas clorhídrico que se te metía hasta las entrañas a pesar de la máscara. Vieron la muerte cara a cara cuando todavía eran adolescentes. Tuvieron que aprender demasiado deprisa y contemplar con el alma resquebrajada cómo sus camaradas se quedaban sin piernas, y las mangas de sus guerreras sólo llegaban hasta la altura del codo.

Un poeta de veinticinco años

«Poemas de guerra»
ABC
Wilfred Owen
En las trincheras de la I Guerra Mundial, aquellos británicos se dejaron la piel, pero un buen puñado de ellos también dejó algo más, algo más que las cartas a la madre y la novia,un puñado de versos desconsolados, descorazonadores, desgarrados por la devastadora crueldad de la contienda. Uno de esos soldados, uno de esos poetas era Wilfred Owen, un muchacho de buena familia que estaba llamado a ser uno de los grandes poetas de su generación si una bala enemiga no se hubiera cruzado en su camino el 4 de noviembre de 1918, en el canal de Sambre cuando, capitaneaba a sus hombres. Pero a Owen le dio tiempo a dejar unos versos, «Poemas de guerra» es el nombre con el que fueron recogidos (y magníficamente traducidos aquí), en los que el poeta alza su voz ante la barbarie, pasados ya los efluvios de la droga patriótica. Son los versos de un hombre de veinticinco años al que los tanques de los «boches» le pillan casi en pañales, al que el «show» (así llamaba la infantería británica a los combates) le conmueve las tripas, el corazón, el alma.
Owen ya no es el muchacho patriota e ingenuo que salió de Inglaterra dispuesto a comerse el mundo y a los alemanes dentro. Es un hombre hecho y más o menos derecho (sufrió estrés postraumáticoen sus primeros meses de guerra, fue hospitalizado y volvió al frente) al que han tallado en una dramática y triste figura las ametralladoras prusianas. Los poemas recogidos en el volumen dan tambien cuenta de su pasión por Shelley, por Yeats, por el Dante de los Infiernos: «¡Gas! ¡Gas! ¡Rápido todos. / Tanteando / torpemente / nos pusimos las máscaras a tiempo. / Pero hubo uno que gritaba todavía / y se agitaba como un hombre en llamas. / A través del visor y de la niebla verde /como hundido en el mar,/ vi que se ahogaba». El muchacho que bíblicamente se rebela contra la figura de Abraham, en la que ve a esos padres que les han llevado a la guerra: «Pero el viejo rehusó, mató a su hijo /y, uno a uno, a los jóvenes de Europa». El chaval que busca consuelo: «Tambiényo he visto a Dios por entre el barro /que restalla en el rostro de un hombre sonriente». Casi un niño que se palpa el corazón: «No es tan intenso el rojo de unos labios / como el de aquellas piedras / que besan nuestros muertos. / ¡Oh, Amor, tus ojos pierden todo encanto / cuando veo otros ojos, por mí ciegos!».
Y pongamos fin a a tanto desconsuelo con estos versos aterradores, que te rebanan el gaznate, y además terriblemente premonitorios: «Mi grasa será grano, mi savia para todos; / les seré útil en forma de jabón. / ¿Llegarán a guisar sopa de hombre los boches? / Sin duda, un día... / Amigo ten por cierto / creo que con las plantas estaré mejor, en paz / con lla lluvia y el prado, como antaño /solían empaparme cuando niño».
Sobre la campiña francesa, en el Canal de Sambre-Oise quedó para siempre aquel niño. La madre de Wilfred Owen recibió la noticia una semana después. El día que se firmaba el armisticio.

Si no mantengo una continuidad, se me descalabra. lo escrito: Vargas Llosa




    Clausura de simposio sobre su obra ser ''muy consciente de la inimaginable suerte''
MURCIA, ESPAÑA (26/OCT/2011).- El premio nobel Mario Vargas Llosa, dijo hoy en la clausura de un simposio en sobre su obra ser "muy consciente de la inimaginable suerte" que ha tenido y organizar su vida diaria alrededor de la escritura, en la que si no mantiene una continuidad, siente como si se descalabrara lo escrito.

Tras la reunión desde el lunes de una veintena de escritores, periodistas y estudiosos de su figura de España, Francia, Perú, México, Colombia, Cuba, Francia y Bulgaria, Vargas Llosa mantuvo hoy en Murcia (este de España) un coloquio con los asistentes al simposio.

Vargas Llosa comenzó su intervención recordando su sorpresa por "lo mal que se conocía en España América Latina" cuando en 1958 llegó a la Universidad Complutense de Madrid gracias a una beca de doctorado, aunque en la década de los sesenta "fue creciendo el interés y se fueron tendiendo puentes entre ambos lados del Atlántico".

"Tenemos mucho que aprender los unos de los otros y la obligación de revisar juntos nuestro pasado y mostrar a las nuevas generaciones que lo que nos une es mucho más importante de lo que nos separa en un mundo en el que las fronteras se han ido desvaneciendo", afirmó.

En su opinión, "el mundo del idioma español es rico y creativo, y es importante que pueda ejercer influencia en los otros ámbitos culturales", y "eso -aseguró- sólo lo conseguiremos unidos, y no separados, como lo hemos estado muchas veces en la época moderna".

"Lo que nos une es mucho, pero no se puede dar por descontado: hay que cultivarlo, renovarlo constantemente y hacerlo eficaz, y seguramente ninguna actividad o quehacer como la literatura puede cumplir ese cometido de manera tan eficaz", añadió.

El también premio Cervantes y Príncipe de Asturias de las Letras dijo que "la mejor manera de conocer a España y a América Latina es leyendo a sus buenos escritores, que en sus obras dan testimonios que van a las raíces de la sociedad y la cultura, y muestran de manera profunda y descarnada lo que es la realidad".

Vargas Llosa evocó el origen de su vocación de escritor, que ha datado en la ciudad boliviana de Cochabamba cuando tenía 5 años, la edad en la que aprendió a leer, lo más importante que le ha pasado en la vida, según sus palabras.

Fue en Madrid donde se planteó seriamente dedicarse a la literatura, y en Londres donde la agente literaria Carmen Balcells le exigió en 1969 que dejara de dar clases en la universidad y se fuera a vivir a Barcelona a dedicarse por completo a la literatura.

No obstante, comentó, no le gusta "el escritor que se encierra en su estudio con sus fantasmas", sino "tener un pie en la calle", lo que le sugiere temas, de ahí que decidiera seguir cultivando el periodismo, aunque en la actualidad sólo dedica a la escritura de artículos los domingos.

El resto de días de la semana trabaja a diario por las mañanas en casa en sus libros, y por las tardes, ya en bibliotecas o cafés, lee, corrige, toma notas, rehace y prepara el trabajo de la mañana siguiente, y para mantener esa rutina que enriquece su vida, acopla sus viajes a las fechas en las que ha terminado un capítulo.

sábado, 22 de octubre de 2011

Horcajadura.





Ángulo que forman los dos muslos o piernas en su nacimiento.

Horcajadura, proviene de horcajo, diminutivo de horca, y esta a su vez del latín furca: "horca del labrador". Por semejanza de forma, se denomina de esta forma al ángulo que forman las dos piernas en su nacimiento...

Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) soldado, novelista, poeta y dramaturgo español, autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, nos aporta el siguiente fragmento en el capítulo XXX de la primera parte:

“…y si no fuera porque Dorotea le dio voces que no le dijera más, sin duda le quitara allí la vida. ¿Pensáis, le dijo a cabo de rato, villano ruin, que ha de haber lugar siempre para ponerme la mano en la horcajadura, y que todo ha de ser errar vos y perdonaros yo? Pues no lo penséis, bellaco descomulgado, que sin duda lo estás, pues has puesto lengua en la sin par Dulcinea…”

El Dr. Luis Fernando Lara sobre el maridaje Planeta-RAE.




Amigos:

Compruebo, con enojo, que la vorágine neoliberal penetra cada vez más en las lenguas. Hace treinta años me quedé sorprendido cuando, en un folleto de propaganda de la Dianética –todavía no era “iglesia” de la cientología- el señor Hubbard marcaba palabras inglesas como soul o mind con el simbolito del copyright. Eso quería decir que les robaba a todos los hablantes de inglés el derecho a usar sus propias palabras.

Me entró el temor de que, de veras, alguien quisiera privatizar la lengua, que significaría condenarnos a enmudecer y a perder todo viso de existencia social. Después vinieron las empresas del “plain language” que, enmascaradas con un loable esfuerzo por hacer llano el uso burocrático de las lenguas, comenzaron a considerar, a los hablantes, “clientes” y a vender sus “sellos de calidad idiomática”: verdadera amenaza para periodistas, traductores e incluso escritores, a quienes cualquier empresa podría exigirles que sus textos llevaran el “sello de calidad idiomática” para poderlos aceptar; buen negocio: si quieres publicar algo, págame antes. Hasta allí llegaría la libertad de hablar. Vino después la Fundeu, corsario del idioma, como dice José del Valle, a hacer lo mismo. ¡Cuidado, cuidado!

Cuando permitamos que se nos imponga una sola concepción de la lengua como único código correcto, nuestros pensamientos comenzarán a verse sojuzgados; se acabará la creatividad, la lengua morirá; viviremos en el estado del 1984, de Orwell. Las lenguas son constituyentes de la sociedad: antes de las lenguas (si hubo alguna vez un antes) sólo podemos imaginar grupos antropoides reunidos de manera tan elemental como las bandadas de pájaros o las manadas de orangutanes: grupos, no sociedades. Ante ese carácter constituyente de la lengua, que la vuelve el hecho más público de lo público, lo que hacemos autores de diccionarios y gramáticas, incluso los autores de la reciente Ortografía de la Real Academia Española, no es nuestro, como lo es nuestra casa o nuestra cama, como lo es incluso la obra de un escritor o de un descubridor científico.

Queremos que se nos reconozca la autoría, pero como reconocimiento a nuestro esfuerzo; queremos recibir regalías por el trabajo, no por la lengua, en relación con la cual somos meros intermediarios entre el público y su propia lengua. Las editoriales que hacen de nuestra obra una mercancía tienen derecho a proteger su inversión, pero ni unos ni otros podemos impedir que el público la utilice, y tratándose de obras dedicadas a informar acerca de la lengua de todos, lo que buscamos es que se difunda lo más posible. Tanto más cuando se trata de la obra de una institución pública. Es verdad que una editorial que se apodere de un diccionario completo para reeditarlo sin permiso, comete un plagio y un delito, pero si uno mismo publica avances de la nueva obra, se atiene a la difusión social de esos avances. Históricamente, los diccionarios se copian unos a otros; incluso para designar ese hecho se utiliza la palabra “refundición” (son poquísimos los que no lo hacen); los de la Academia no son excepción.

El conflicto que ha creado el emisario de Planeta —otro vicario de la Academia— con Ricardo Soca más bien parece el intento de impedir algo que a la Academia le habría gustado hacer antes que Soca. El cardenal Richelieu prohibió en Francia que se publicara otro diccionario entre tanto la Academia Francesa terminara el suyo, entre 1674 y 1714. Richelet por eso publicó el suyo en Suiza en 1680, y el público francófono se lo agradeció. Al parecer algo semejante está detrás del conflicto con Soca: la formación de un monopolio Academia/Planeta; unido a la promoción de la “marca España”, que desde el gobierno de Aznar hasta ahora no sólo pretende publicitar una “calidad española” de sus productos, sino hacer del español parte de la marca, el monopolio de la lengua es, intelectualmente, la peor de las aberraciones; en la realidad histórica, una amenaza que debemos combatir.

Luis Fernando Lara
 El Dr. Luis Fernando Lara Ramos es un lingüista, investigador y académico mexicano que colabora para el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México desde 1970. Es miembro, desde marzo de 2007, de El Colegio Nacional.

Optimismo y confianza en el futuro del libro en la Feria de Fráncfort.




Tan absurda y espléndida como la artista Björk ven los expertos a la literatura islandesa, que es huésped de honor este año de la Feria del Libro de Fráncfort. «Del otro lado del mar está el mundo entero», reza el título de la escritora Auđur Jónsdóttir y así lo ven los autores de esta pequeña, largo tiempo aislada en los océanos, y no obstante curiosa literatura que se presenta al mundo armada de una cifra de ususarios envidiable: 8 libros por lector y año.
Bajo un escenario visual único y un larguísimo invierno, hierve unmundo islandés surrealsita de peligrosas nubes volcánicas, fogosas cantantes y aguas termales catapultadas a los aires. Pero este mundo aparte no parece haber perjudicado una creación artística o musical, ni menos limitado una poderosa capacidad narrativa, llena desagas y lírica, amor, venganzas y albatros que inspiraron al parecer a Tolkien.
Parece que en prácticamente ningún otro país del mundo se escriben y compran tantos libros, en números relativos a su densidad de población. Con poco más de 320.000 habitantes y apenas media familia por kilómetro cuadrado,400 autores y 40 editoriales están inscritos en la Asociación Islandesa de Escritores, lo que ofrece una «altísima densidad literaria», además de ballenas, volcanes y bancos cerrados.
Indridason, uno de los autores más famosos, ha dicho al inagurar que todo pueblo pequeño o grande tiene algo único que ofrecer: «una lengua distinta». Una lengua pequeña que tiene por hábito crear una nueva palabra para cada nuevo invento: ordenador se dice "tölva", a partir de "tala", que es número, y "völva", que es adivinadora.
El nombre del volcán Eyjafjallajökull es posiblemente una de las palabras más raras conocidas con mayor difusión internacional en los últimos años. «Hákarl» es la famosa carne de tiburón podrida y «Hrútspungar» las delicadas criadillas de carnero en leche agria.«Islandia tiene sólo una franja habitada al borde de la costa. El interior es desértico», ha recordado el director de la misión editorial islandesa, explicando la inmediatez entre naturaleza y civilización como abono del terreno literario

Islandia: mundo sin aborígenes

El autor de mayor éxito en los últimos quince años es el escritor de novela negra Arnaldur Indridason («El hombre del lago» y «La mujer de verde») y quien ha defendido, en la presentación islandesa en la mayor feria editorial del mundo, el mundo pequeño al que pertenece, como uno más de «un pueblo de recién llegados» a un lugar donde «aún nada tenía su nombre». Pues Islandia es uno de los raros territorios del mundo sin aborígenes previos, aunque a partir del siglo VIII ya se conocen visitas de algún monje irlandés, si bien sólo en verano. Hoy la mayor minoría cultural son los polacos.
El vértigo «a olvidar» podría rastrearse tras la necesidad constante «de hacer nuestra crónica de la historia». «Íslendingabók» es la obra más antigua de la literatura insular y fue creada en el siglo XII para describir la historia de un lugar sin nombre. En relación con ella ha sido creada hoy un sitio de internet en el que los ciudadanos pueden hallar rápidamente sus relaciones de parentesco entre sí y con la historia y desarrollo de la conquista vikinga.
«En el contexto europeo, la literatura islandesa permaneció, durante un largo período, alejada de un diálogo real con otros países, ni siquiera con las literaturas de lengua escandinava», ha explicado a la prensa el crítico literario y editor Kirstján Jónasson. De resultas, a mil kilómetros del continente se desarrolló un universo literario propio y, apenas en los años 80, los editores islandeses resolvieron por primera vez exportar literatura nacional.
Ello los puso por primera vez en la tesitura de discernir cuáles eran las particularidades de las obras de sus autores en el contexto internacional. «Y vimos que lo más especial eran las novelas, orientadas fuertemente a lo narrativo, escritas con gran placer por el relato y, a veces, incluso con un toque mágico», describe Jónasson. Islandia se reveló como un pequeño país de grandes contadores; pero menos por énfasis romántico, al decir de la crítica, como porque crecieron verdaderamente con la historia.
Pese a haber sido un país muy pobre hasta los años 50 pasados, en cambio habría sido desde sus comienzos un país rico en escritura, como lo prueban las sagas islandesas, que provienen del primer siglo tras la llegada y rescatadas ahora por autores como Einar Kárason con «Reconciliación y Rencor».
Pese a sus 2,5 millones de libros/año para sus 320.000 habitantes, Islandia no deja de ser una gran aldea, con no más de la población de la ciudad de Córdoba; por ello no sorprende que mucha gente se conozca enter sí, dice a los medios la autora Auđur Jónsdóttir, premiada novelista y dramaturga, que suele documentarse en la propia calle Laugavegur, central enReykjavik, «aquí escucho historias de vidas que me inspiran habitualmente».
Suya es «Del otro lado del mar está el mundo entero» pero pese a esa visión isleña insiste en que «cuando transpongo problemas globales a la pequeña Islandia, se vuelven maravillosamente absurdos. Nuestro país es como un pueblo chico, y los temas internacionales se vuelven, de algún modo, extraños». Tal vez como la crisis global que arrasó la hacienda pública de su país.
La lírica de la naturaleza compite con la novela urbana y como ejemplo Elíasson y Helgason. Las novelas poéticas y cuentos lúdicos de Gyrđir Elíasson, que ha recibido este año el Premio Literario del Consejo Nórdico, con la surrealista «Una ardilla itinerante», conviven con la corriente nacida en los años noventa de la novela descarnada urbana de Hallgrímur Helgason, como «101 Reykjavik».
Concentrados en la escritura y alejados de las corrientes y ferias mundanales, «muchos autores escriben poesía, libros infantiles y novelas, mezclando estilos pero también jugando con ellos», revela Jónsdóttir a la agencia Dpa. Los escritores, que de necesitarlo pueden pedir un sueldo estatal para escribir, no se atendrían a categorizaciones habituales, «no tenemos divisiones rígidas». Su propia novela «Del otro lado del mar...» puede ser a un tiempo social, identitaria y policial.
En pabellón nuevo, la LXIII Feria de Fráncfort abre sus puertas entre signos comerciales y estéticos nuevos, como la instalación gigante «Murmur Study», del estadounidenseChristopher P. Baker, y realizada con tiras de papel de ordenador con mensajes de Twitter, por no hablar de la marca automovilística patrocinadora.
El tono, optimista sobre todo entre los libreros alemanes, se mueve entre la transformación editorial en curso, por la digitalización y la convergencia mediática, y la convicción de que, con todo, el centro del negocio seguirá siendo el producto impreso, antes llamado libro.
Un seminario de editores, hace semanas, ha debatido en Fráncfort el futuro del libro en los próximos quince años, concluyendo que «el mercado del libro crecerá en ese período», según el presidente del gremio editor. También la librería clásica seguirá existiendo, pero aprendiendo a sacar partido del negocio digital, un sector en el que según los expertos «la piratería está corriendo más que el desarrollo del mercado legal». En la propia Alemania, con un sector digital del 1% del mercado, el 60% de las descargas de libros son ilegales.

Recibe Carlos Fuentes Honoris Causa de la Universidad de Burdeos.




    Universidad Michel de Montaigne Burdeos 3 destacó que Fuentes es uno de los más grandes escritores del siglo XX y del XXI
PARIS, FRANCIA (20/OCT/2011).- El escritor y diplomático mexicano Carlos Fuentes recibió hoy en Burdeos, suroeste de Francia, el título que le acredita como Doctor Honoris Causa por la Universidad Michel de Montaigne Burdeos 3, informaron fuentes de la institución académica.

La concesión de las insignias de Doctor Honoris Causa tuvo lugar esta noche en una ceremonia celebrada en el anfiteatro de la citada universidad de la capital de la región de Aquitania, especializada en Letras, Historia, Geografía y Arte y que cuenta con más de 15 mil alumnos.

En un breve comunicado, la universidad gala, cuyo origen se remonta al siglo XV, destacó que Carlos Fuentes, quien fue también embajador de México en Francia entre 1975 y 1977, "es uno de los más grandes escritores del siglo XX y del XXI".

"Su pensamiento y su obra novelística han influido ampliamente en los escritores e intelectuales españoles y latinoamericanos contemporáneos", añadió el boletín sobre Fuentes, de quien destacó que entre otras condecoraciones posee la Legión de Honor Francesa.

Fuentes "desempeña un papel preponderante en la explosión literaria latinoamericana de los años 60 y 70 llamada el boom" con su obra en la que "casa a lo fantástico con la representación de lo real y al pasado precolombino con la actualidad", resaltó.

El discurso de "elogio" del autor de "La región más transparente" fue pronunciado por la profesora de literatura española e hispanoamericana contemporánea Elvire Gómez-Vidal.

El acto de entrega estuvo precedido por una jornada de conferencias dedicada al autor por la universidad ubicada en las afueras de Burdeos, una de las principales ciudades galas y considerada la capital del vino en Francia, titulada "México y sus fronteras de cristal".

La profesora emérita de la Universidad de Borgoña, Dorita Nouhaud, leyó una ponencia titulada "Carlos Fuentes, cambio de piel: lectores felices entre una improbable catástrofe y una fiesta imposible".

También intervino la profesora de la Universidad París 3, experta en la obra de Carlos Fuentes, Florence Olivier, que leyó una contribución bajo el título de "engañar al estilo con el estilo mismo. El arte del contrapunto en la obra de Carlos Fuentes".

De su lado, la profesora de la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba, Tania Lascalle, participó en el coloquio en el que leyó un artículo titulado "tres pasiones en el arte mexicano: la comida, la muerte y la soledad. Carlos Fuentes, escritor".

El homenaje, organizado por el Centro de Investigación Ameriber, fue inaugurado por el rector de la Universidad de Burdeos, Patrice Brun.

El escritor ha estado muy de actualidad en Francia en las últimas dos semanas en las que fue protagonista de un coloquio organizado por la universidad parisina de La Sorbona.

De su lado, el Instituto Cervantes de París lanzó recientemente una ruta en Internet sobre el paso de Carlos Fuentes por la capital francesa.

Alí Chumacero en la memoria colectiva



    Emmanuel Carballo, Francisco Conde Ortega, Vicente Quirarte, Alicia Zendejas y Joaquín Díez-Canedo Flores habalaran del legado del literato
CIUDAD DE MÉXICO (21/OCT/2011).- Los escritores y críticos literarios Emmanuel Carballo, Francisco Conde Ortega, Vicente Quirarte, Alicia Zendejas y Joaquín Díez-Canedo Flores, se reunirán el domingo 23 de este mes, en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, con el fin de celebrar y valorar el legado del fallecido poeta nayarita Alí Chumacero.

En un acto de reconocimiento que la Coordinación Nacional de Literatura, del Instituto Nacional de Bellas Artes, brinda a esta figura tutelar de las letras y los libros mexicanos, los especialistas y personas cercanas al poeta, comentarán algunos de los momentos que vivieron junto a él en la víspera de su primer aniversario luctuoso , mañana sábado 22.

El crítico literario y escritor Emmanuel Carballo, por ejemplo, fue de los primeros en reconocer la calidad de la poesía de Alí Chumacero.

En su libro 'Ya nada es igual: memorias 1929-1953', señala que 'es una de las voces más limpias y trascendentes que han surgido en México. Es poeta por vocación y disciplina. Su trayectoria es ejemplo de responsabilidad'.

A su vez, el escritor Francisco Conde Ortega refirió en entrevista como un grupo de escritores se reunían alrededor de Alí Chumacero en la cafetería de las antiguas oficinas del Fondo de Cultura Económica, en una amena charla en la que hablaban de libros, bromas y juegos. Saboreaban, además, el humor y la ironía de las palabras del poeta y editor.

Esta amistad, afirmó  el maestro Conde Ortega, fue creciendo y se prolongó durante más de 30 años. 'Muy pronto, Alí Chumacero nos deslumbró con una personalidad fecunda en ironía, libre en el juego de la imaginación y profunda en la sabiduría de la vida', dijo.

De tal suerte, continuó, que se convirtió en un mentor sin libros y con libros. Muchas veces comimos juntos, platicamos, reímos, hablábamos del tiempo y de su respeto por el tiempo de los demás.

Por ello, esta celebración de la vida y obra de Alí Chumacero es una ocasión de platicar de todo esto con los jóvenes.

Gracias a la vocación de guía que poseía Alí Chumacero, el también escritor Vicente Quirarte gozó del privilegio de la amistad de este autor, al cual reconoce como su maestro, con el orgullo del discípulo que puede reconocer la trascendencia del poeta nayarita.

Valorar la labor y legado de Chumacero, también será posible gracias a la participación de la maestra Alicia Zendejas, quien tuvo la oportunidad de departir con el maestro, cuando éste fue presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional.

Por último, el director del FCE, Joaquín Díez-Canedo Flores, destacará la ardua, prolongada y trascendente labor editorial de Chumacero, ecuménica editorial, donde laboró durante más de 50 años y en la que tuvo la oportunidad de cuidar la edición de obras importantísimas de la literatura mexicana, como 'Pedro Páramo' y 'El llano en llamas', entre otras.

Nacido en Acaponeta, Nayarit el 9 de julio de 1918, el poeta, editor y ensayista fundó la revista 'Tierra Nueva' en 1940. Destacó también su trabajo como redactor en las revistas 'El hijo pródigo' y 'México en la cultura'.

Residió en la Ciudad de México desde 1937 y fue becario de El Colegio de México en 1952, así como del Centro Mexicano de Escritores, en 1952 y 1953, asimismo, fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1964 hasta su muerte.

Como autor, editor, redactor y corrector fue una de las figuras claves en la historia del Fondo de Cultura Económica, casa editorial para la cual laboró por más de medio siglo de trabajo intermitente.

Fue famoso por haber corregido para el FCE, entre cientos de obras, la novela de Juan Rulfo, 'Pedro Páramo' .Alí Chumacero negó en repetidas ocasiones haber mejorado drásticamente la obra con su corrección, pero el rumor de que lo hizo persiste.

Por su trayectoria como poeta recibió muchos galardones,  entre los que destacan el Premio Xavier Villaurrutia (1984), el Premio Internacional Alfonso Reyes (1986), el Premio Nacional de Linguística y Literatura (1987), el Premio Estatal de Literatura Amado Nervo (1993) y la Medalla Belisario Domínguez, del Senado de la República (1996).

El 24 de junio de 2008 recibió un homenaje, con motivo de su 90 cumpleaños, en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México. Dos años después, el 22 de octubre de 2010, falleció, víctima de neumonía.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Falciforme.





Que tiene forma de hoz.

Falciforme es un adjetivo que califica cualquier objeto o estructura que tiene forma de hoz o media luna; deriva del latín falx, falcis, "hoz", y –forme "con forma de...".

A nuestra custodia Dragma le gusta esta palabra; nos comenta: “Tan bonita como extraña y a la vez poco vista en el panorama lingüístico.”

Como ejemplo de uso de nuestro término de hoy citaremos a Neil A. Campbell (1946-2004, científico estadounidense conocido por su reputado libro de texto de Biología, del cual reproducimos un pequeño fragmento de su traducción al castellano por Laura Patricia Zanello, en el que habla de la inquietanteanemia falciforme:

“…La proteína que transporta oxígeno en los glóbulos rojos, puede causar anemia falciforme, un trastorno sanguíneo hereditario. Los glóbulos rojos normales tienen forma de disco, pero, en la anemia falciforme, las moléculas de hemoglobina anormales tienden a cristalizarse y deformar alguna de las células hasta darles forma de hoz…”

Escritores que se negaron a usar signos de puntuación.




Uno de los defectos que con mayor facilidad deja en evidencia las pocas mañas literarias de un escritor es la puntuación incorrecta. Sobre todo a la hora de poner las comas donde toca. Sin embargo, hay autores que, en un arranque de rebeldía, se negaron a puntuar sus textos, aunque ello supusiera asfixiar a un lector que los leyera en voz alta.
Por ejemplo, el escritor polaco Jerzy Andrzejewski (1909-1980) publicó en 1962 una novela escrita por entero con una sola frase, cuyas primeras 40.000 palabras se suceden sin ser interrumpidas por ningún signo de puntuación.
La obra es nada menos que una descripción de una de las Cruzadas Cristianas, la llamada “De los Niños” (1212), en la que miles de chicos alemanes y franceses que formaban parte de los ejércitos cruzados fueron vendidos como esclavos después de llegar a Oriente. La obra desarrolla la tesis de que la verdadera motivación de los cruzados no era tanto el amor cristiano o la atrición como la pederastia. 
Gertrude Stein también desdeñó los signos de puntuación, a excepción del punto y aparte, al que consideraba “con vida propia”. Le gustaba repetir, como pone de manifiesto su famosa frase: “una rosa es una rosa es una rosa…” Consideraba “serviles” las comas, y “realmente repugnantes” los signos de interrogación y admiración.
-Marcel Proust también desdeñaba los puntos y se pirraba por las comas, convirtiendo sus descripciones en interminables estructuras jalonadas de subordinadas, sin ningún punto en el que poder recuperar el aliento. Como prueba de ello, la siguiente frase extraída de En busca del tiempo perdido, la frase más larga del autor:
Sofá surgido del sueño entre los sillones nuevos y muy reales, unas sillas pequeñas tapizadas de seda rosa, tapete brochado a juego elevado a la dignidad de persona desde el momento en que, como una persona, tenía un pasado, una memoria, conservando en la sombra fría del salón del Quai Conti el halo de los rayos de sol que entraban por las ventanas de la Rue Motalivet (a la hora que él conocía tan bien como la propia madame Verdurin) y por las encristaldas puertas de La Raspèhere, adonde la habían llevado y desde donde miraba todo el día, más allá del florido jardín, el profundo valle de la mientras llegaba la hora de que Cottard y el violinista jugaran su partida; ramo de violetas y de pensamientos al pastel, regalo de un gran amigo va muerto, único fragmento superviviente de una vida desaparecida sin dejar huella, resumen de un gran talento y de una larga amistad, recuerdo de su mirada atenta y dulce, de su bella mano llena y triste cuando pintaba; un arsenal bonito, desorden de los regalos de los fieles que siguió por doquier a la dueña de la casa y que acabó por adquirir la marca y la fijeza de un rasgo de carácter, de una línea del destino; profusión de ramos de flores, de cajas de bombones que, aquí como allí, sistematizada su expansión con arreglo a un modo de floración idéntico: curiosa interpolación de los objetos singulares y superfluos que aún parece salir de la caja en la que fueron ofrecidos y que siguen siendo toda la vida lo que en su origen fueron, regalos de Año Nuevo, en fin, todos esos objetos que no sabríamos diferenciar de los demás, pero que para Brichot, veterano de las fiestas de los Verdurin, tenían esa pátina, ese aterciopelado de las cosas a las que añade su doble espiritual, dándoles así una especie de profundidad; todo esto, disperso, hacía cantar para él, como teclas sonoras que despertaran en su corazón semejanzas amadas, reminiscencias confusas y que en el salón mismo, muy actual, donde ponían su toque acá y allá, defininían, delimitaban muebles y tapices, como lo hace en un día claro un cuadrado de sol seccionando la atmósfera, los tapices y de un cojín a un jarrón, de un taburete al rastro de un perfume, perseguían con un modo de iluminación en el que predominaban los colores, esculpían, evocaban, espiritualizaban, daban vida a una forma que era como la figura ideal, inmanente en sus viviendas sucesivas, del salón de los Verdurin.
Al menos, los autores sí que separaban las palabras con un pequeño espacio, no como ocurría anteriormente en lo que se llamaba scriptura continua, la escritura temprana en la que no se usaban espacios para separar las palabras.
En los libros de los escribas, las palabras se sucedían ininterrumpidamente en toda línea de toda página. Esta falta de separación reflejaba los orígenes orales del lenguaje escrito: cuando hablamos no hacemos pausas entre dos palabras: las sílabas fluyen continuamente de nuestros labios. Tal y como señala Nicholas Carr:
A los primeros escritores nunca les pasó por la cabeza insertar espacios en blanco entre las palabras. Se limitaban a transcribir el habla, escribían lo que les dictaban sus oídos (hoy, cuando los niños empiezan a escribir, tampoco separan las palabras: como los antiguos escribanos, transcriben lo que oyen). Así pues, los escribas no prestaban mucha atención al orden de las palabras en una frase dada. En el lenguaje hablado el significado siempre se había transmitido principalmente a través de la inflexión, un patrón de los acentos que el hablante pone en determinadas sílabas; y esa tradición oral continuó gobernando el lenguaje escrito.
Este. Es. El. Fin. Del. Artículo.