miércoles, 9 de noviembre de 2011

Fierabrás





Persona mala, perversa, ingobernable.

El curioso sustantivo que hoy nos acompaña toma su nombre de un famoso gigante homónimo que figura de forma recurrente en los antiguos libros de caballerías... Se emplea para designar una persona malvada, pérfida, rebelde e incorregible, aunque en la práctica a menudo se usa en modo coloquial para referirse a niños especialmente traviesos... ;-)

"Deja ya de hacer trastadas, fierabrás, que eres un fierabrás; ¡estáte quieto de una vez!"

Sea como fuere, el nombre de este gigante proviene del francés: fier à bras, "brazo bravo", y muy probablemente tenga su origen en un caballero sarraceno de enorme estatura que figura en varios cantares de gesta franceses...

Como anécdota cabe reseñar que se denomina también "bálsamo de Fierabrás" a una poción mágica capaz de curar todas las dolencias del cuerpo humano, y que forma parte de las leyendas del ciclo carolingio. En el capítulo X del primer volumen de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes encontramos una referencia:

Todo esto fuera bien escusado, respondió Don Quijote, si a mí se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con sólo una gota se ahorraran tiempo y medicinas. ¿Qué redoma y qué bálsamo es ese? dijo Sancho Panza. De un bálsamo, respondió Don Quijote, de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay que pensar morir de ferida alguna...

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