viernes, 4 de noviembre de 2011

Perigallo.





1. Pellejo que pende con exceso de la barba o de la garganta y que suele proceder de la mucha vejez o suma flacura.
2. Especie de honda hecha de un simple bramante.
3. Cinta de color llamativo, que llevaban las mujeres en la parte superior de la cabeza.
4. Persona alta y delgada. Coloquial.
5. Aparejo que sirve para mantener suspendido algo. Marina.

Perigallo
 es sin duda una palabra que exhibe una gran polisemia, y que puede designar desde el exceso de piel que cuelga bajo la barbilla o papada, hasta la honda o tira de cuero hecha con hilo de cáñamo -bramante- empleada para lanzar piedras con violencia...

Además, en el habla coloquial perigallo también denomina un muchaco alto y delgado, y en el lenguaje marinero esta voz designa un aparejo que sirve para suspender algo en alto...

Nuestro custodio Juan Camilo Quiceno, desde Murcia (España) nos comenta "que es frecuente oír: “¡Es más alto que un perigallo!”. Por otro lado, los cirujanos plásticos son expertos en arreglar perigallos…, y no precisamente de madera.”

Para terminar, os proponemos un fragmento de Cartas críticas, obra escrita por Francisco Alvarado (1756-1814), libelista español:

“…¡Cuánto más hubiera ganado la patria, si restituidos los frailes a sus conventos, se hubiesen dedicado a instruir al pueblo sobre la necesidad y el mérito de los nuevos sacrificios! ¡Cuánto hubiera ahorrado y estaría ahorrando, si en vez de tanto perigallo como viene de Cádiz a recaudar lo que a los frailes se les quita, se hubiese encargado a ellos que recaudasen para la patria lo que pudiesen! Mas yo después de mi largo silencio he empezado a distraer el tiempo que puedo emplear,…”

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