martes, 22 de noviembre de 2011

Una mujer en el epicentro del boom.




    Encendidas expresiones de amistad y confesiones salpicaron siempre la relación de Balcells con las mejores plumas de América Latina
MADRID, ESPAÑA (22/NOV/2011).- Sus talentos explotaron más al unísono que sus formas y sus ideas. El caso es que se convirtieron en uno de los fenómenos literarios cumbres del XX: el boom latinoamericano. En el epicentro estaba la catalana Carmen Balcells. Un solo nombre, Gabriel García Márquez, le habría bastado para enriquecerse y hacerse un hueco en la historia. Pero Balcells tuvo el olfato de ficharlos a casi todos: Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda, José Donoso, Augusto Monterroso, Miguel Ángel Asturias, Isabel Allende, Mario Benedetti, Julio Cortázar, Jorge Edwards, Juan Carlos Onetti o Augusto Roa Bastos. Entre las referencias a derechos, tiradas y proyectos, los escritores van desgranando en sus cartas grandezas y miserias.

MARIO VARGAS LLOSA
“Harto de dar clases”

El 24 de marzo de 1970, el peruano Vargas Llosa nombra agente a Carmen Balcells. Antes ya mantenían un contacto fluido, a tenor de las desnudas confidencias que le hace el escritor, frustrado por no poder dedicarse en exclusiva a escribir. “Ocurre que cada día estoy más harto de dar clases y de vivir como un gitano, y cada día más dispuesto a llegar al asesinato para poder mandar al diablo los trabajos alimenticios y dedicarme solo a escribir”, le contaba desde Puerto Rico el 25 de marzo de 1969.

Tras haber publicado La ciudad y los perros (1963), traducida casi de inmediato a una veintena de lenguas, y La casa verde (1966), Vargas Llosa se enfrenta a una de las peores calamidades de un novelista en mayo de 1969. “Ocurrió una espantosa tragedia. La mitad de la novela que debía estar ya en manos de Carlos anda extraviada en algún lugar del mundo por culpa de una irresponsable azafata de Eastern Airlines. Tengo otra copia felizmente pero tú imagínate si con este precedente me voy a atrever a empaquetarla y despacharla. Fuera de eso me parece de mal agüero que el manuscrito esté siendo manoseado y ojeado por forasteros”. Lo más factible es que se trate del texto de Conversación en La Catedral, publicada ese mismo año y a la que alude reiteradamente en las cartas enviadas a su agente durante 1970 desde el King’s College de Londres. Poco después se escinde Seix Barral. Vargas Llosa tiene claro a qué bando apuntarse: “Yo fui publicado gracias a Carlos, y a su empeño y a su fe en mí se debe en gran parte lo que les ha ocurrido a mis libros”. Es un año vital para el peruano: “No olvides que he renunciado al Kings y que a partir de julio dependo solo de los libros para sobrevivir”.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
“Robo en el hotel”

Es probable que la estrecha y larga amistad entre el Nobel colombiano y la agente catalana haya dado más de sí de lo que figura en el archivo vendido a Cultura. Balcells se ha reservado originales de libros y cartas que estima demasiado como para deshacerse de ellos. Eso puede explicar la escasez de cartas personales entre ambos existentes en las cajas de Hispanoamérica, pese a la abultada correspondencia profesional que se genera entre ambos debido al éxito mundial de las novelas de García Márquez. En la agencia se va creando la llamada biblioteca secundaria de García Márquez: 700 cajas con ejemplares de todas las ediciones de sus obras en el mundo. Balcells le informa el 23 de agosto de 1973 de la mudanza de la oficina. “He tomado la decisión de cambiar de oficina y tengo un tembleque incontenible de haber tomado una decisión de tal naturaleza sin tu bendición. Desearía que pudieras ver el piso y saber si te gusta”. Le pide “como favor especial” que lea la novela de Luis Goytisolo, Recuento. “Si te gusta te pediré una frasecita...”. La agencia gestiona las innumerables invitaciones que recibe el escritor, parte de las cuentas y tarjetas y, por supuesto, todos los negocios relacionados con los derechos de autor. En el archivo se pueden leer también detalles del robo que sufrió el escritor el 14 de octubre de 1985 en el hotel Princesa Sofía de Barcelona. Su esposa, Mercedes Barcha, presenta una denuncia en comisaría, por la sustracción de anillos, collares, pendientes, un bolso de viaje con pasaportes (recuperados finalmente) y una caja con 10 discos de computadora con la última novela inédita, sin corregir, del Nobel. El valor de lo robado es de ocho millones de pesetas. Desde la agencia se envían libros al escritor durante sus estancias a La Habana. Uno de los lotes: Orlando, Memorias de Adriano, Biografía de Lorca (Gibson), Vidas de filósofos de Diógenes Laercio. Hay notas manuscritas de Gabo y de su esposa, que las firma como “Gaba”.

PABLO NERUDA
“Ese editor sueco es un fresco”

El poeta chileno da poderes a Carmen Balcells el 29 de octubre de 1971. Mientras ocupa la embajada en París, parte de la correspondencia se realiza a través de su secretaria. A través de ella escribe el 18 de noviembre de 1971: “Estimada señora Balcells: Me es muy grato dirigirme a usted por encargo del señor embajador para decirle. 1. Que el adelanto le parece exiguo. 2. Que la cláusula sobre ediciones fuera de USA no debe incluir cesión de derechos ni pagar a la editorial”. En diciembre de ese año, la agente le informa de que Tàpies ilustrará una edición de Veinte poemas... Neruda es consciente de los enredos de su representación. En una carta manuscrita desde su refugio en Normandía admite el 6 de marzo de 1972: “Ya sé que mi representación te da incalculables trabajos. Perdona. Pero creo que cuando se desenrede la madeja todo será más fácil. Por ahora haré solo lo que tú hables mejor para mí. Aunque haya apelaciones, estas serán redirigidas a ti”. Apenas un mes después, el embajador confiesa: “Tus cartas en el sentido de horrorizarme sobre mis anteriores compromisos no cumplen su objetivo porque ya estoy bastante horrorizado (...) Mientras duren los entuertos que tendrás que ir arreglando poco a poco, tendrás que tener un pellejo de rinoceronte. Ese editor sueco es un fresco de marca mayor. Se comprende que esa concesión que hice para la traductora era por una sola vez y lo demás es sencillamente estafa. No es el único editor que merecería ser procesado. Te recomiendo que a Bellini lo trates con guante de seda. Estoy de acuerdo con tu porcentaje y tu control, pero debes recordar que él nunca me quiso cobrar porcentaje, a pesar de mi insistencia. Esto merece un trato especial”. Balcells prosigue la representación del poeta tras su fallecimiento.
El País

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