martes, 3 de abril de 2012

Argentina retira el porcentaje a libros extranjeros.




    El Gobierno cede a la presión de profesionales y lectores que se habían manifestado contra la medida proteccionista, de tintes surrealistas
BUENOS AIRES, ARGENTINA (03/ABR/2012).-Parecía un desatino surrealista. Y por suerte sólo duró unos días. La Secretaría de Comercio del Gobierno argentino contactó con las principales asociaciones de la industria editorial para comunicarles que las últimas disposiciones habían sido malinterpretadas por el servicio de Aduanas y en unas horas todo volvería a la normalidad. 

Con esa decisión, el ciudadano común no se verá obligado cada vez que reciba un libro por servicio de mensajería desde el extranjero a pagar el equivalente a unos 50 euros en concepto de tasas y a viajar al aeropuerto internacional de Buenos Aires para retirar su mercancía. 

El pretexto era el plomo

La medida se puso en práctica a raíz de que el pasado 12 de marzo entrase en vigor una resolución por la que se prohibía la publicación y difusión de libros que posean en sus tintas un contenido de plomo superior al 0.06%. El pretexto justificado en la propia norma era proteger la salud de la población. Pero en realidad se pretende fomentar la impresión de libros en el país y reducir la salida al exterior de dólares.

La norma generó cientos de protestas en las redes sociales y hasta la agrupación de varios intelectuales que, bajo la marca Plataforma 2012, emitió un comunicado de protesta. 

El viernes pasado, algunos responsables de Comercio informaron a los profesionales del sector editorial de que todo se debía a una interpretación de la ley demasiado estricta del servicio de aduanas. 

Pero tuvieron que transcurrir varios días y varias portadas de los principales periódicos del país hasta que ayer, la secretaría de Comercio comunicase a la Cámara del Libro y la de Publicaciones que ya no será preciso "intervenir’ los libros y revistas importados dirigidos a los usuarios y que el problema se solucionará en los próximos días. 

No obstante, las trabas a la importación de libros no han terminado. La resolución que impide la publicación de libros con un contenido de plomo superior al 0.06% sigue vigente. Y en los próximos meses se podrá utilizar para retener en las aduanas grandes partidas de libros destinados al comercio. 

Reducción de importaciones

Algunos libreros se quejan de que, aunque no existe ninguna prohibición de importar nada, las restricciones impuestas desde el año pasado por la secretaría de Comercio han reducido de forma considerable el volumen de libros importados. 

La directora de la Feria del Libro de Buenos Aires, Gabriela Adamo, advertía  sobre el daño que las "improvisaciones’ del Gobierno están infligiendo en la industria editorial argentina:"Han sido varias las medidas que se han anunciado y luego se da marcha atrás. Con cada una de ellas las cámaras del libro van y tratan de resolverla. Pero es un proceso de desgaste bastante complicado. Esto ya viene desde el año pasado’.

La Feria se realizará del 19 de abril al 7 de mayo próximos.

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