miércoles, 18 de abril de 2012

ROCCO VÉLEZ





a.       NOMBRE / SEUDÓNIMO:        ROCCO VÉLEZ / (TRISTÁN BENNETTI –              .                                                     ENZO BECK - RINOEE)

b.      NACIONALIDAD:             ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA

c.       LUGAR DE RESIDENCIA:          WIEN, AUSTRIA / CIUDAD DE NUEVA YORK

d.      AŇO DE NACIMIENTO:            1976

e.       FORMACIÓN ACADÉMICA:      MD, RELACIONES INTERNACIONALES

f.        IDIOMAS:                            CASTELLANO, INGLÉS, ITALIANO,  ALGO                 .                                                     DE ALEMÁN

g.       PROSA O VERSO:              AMBOS

h.      GÉNEROS:                          RELATO, POESÍA, NOVELA, ENSAYO

i.        AREAS DE INTERÉS:                 

       LA CONDUCTA HUMANA, LA ASTRONOMÍA, CULTURA, ANTROPOLOGÍA, GEOGRAFÍA,  MÚSICA (LOS SONIDOS DEL MUNDO), Y EL .          ARTE (EN TODAS SUS MANIFESTACIONES). LAS LETRAS, LOS AMORES PROHIBIDOS, LOS SECRETOS, LA FILOSOFÍA, TEOLOGÍA,  LOS PECHOS DE PENÉLOPE CRUZ, UNA COPA (O UNA BOTELLA), LAS VIDAS VIVIDAS DE PRISA,  LAS CIENCIAS POLÍTICAS, EL                  HUMANISMO, LOS BESOS ROBADOS, VIAJAR (CADA VEZ QUE LA VIDA ME LO PERMITE),  EL DEBATE, LAS CHARLAS CON LOS NIŇOS: CON DESCONOCIDOS, LOS SUEŇOS, Y EL AMOR (PARA SER MENOS INDISCRETO).    


2.      DATOS BIOGRÁFICOS:

          
     Rocco Vélez nace en la ciudad de Nueva York, en Noviembre 23 de 1976; aunque esto, sin lugar a duda, es completamente cuestionable.  Si alguien tuviera el descaro de preguntarle sobre su lugar de nacimiento; seguramente éste le contestaría: “Soy un ciudadano del mundo.  Y a mí no me hablen pamplinas acerca de las fronteras creadas por el hombre…”  De familia numerosa, fragmentada, y esparcida por el globo; a Rocco Vélez le nació el amor por las letras desde muy temprano en su vida.  Cuando me di a la tarea de conversar con algunos de sus familiares y amigos más cercanos con el fin de redactar esta breve biografía, entendí el gran rollo en que me andaba metiendo.  Algunos de estos fueron incluso tan “gentiles” que me ofrecieron uno que otro “adjetivo” que, según ellos, describen a nuestro amigo.  Entre estos: gitano, escurridizo, solitario, complejo, tenaz, inteligente y cabrón. Éste último, personalmente lo considero muy adecuado.  Tiene un hijo de ocho años, aunque pudieran ser dos, o tres; y por supuesto, este dato –según él– es completamente debatible.

     Cursó estudios en Relaciones Internacionales e Historia en HPU, Hawaii; lugar en donde además residió por varios años.  Ha vivido en varias ciudades de los Estados Unidos y Europa, y actualmente mantiene residencia temporal en algún lugar desconocido del Caribe en donde dedica su tiempo a las letras, al estudio, y al periodismo.

     Ha escrito decenas de relatos y ensayos en varios idiomas.  Varios poemas; ya que confiesa que la poesía lo debilita.  Su primera novela: Los Árboles Invisibles, será publicada próximamente bajo una casa editora Española.     Entre sus obras publicadas se encuentran:  Skipping Stones, relato publicado en la revista virtual Islandesa ().  Además, a escrito los relatos: Tres Putitas y… ¡Salud!, La Séptima Cuerda, Sale di Mia, Pròfugs de Barcelona, Retrato de un Hombre Desconocido, Around the World on Coke, El Raval, Ícaro y los Otros, The Man Who Feed the Birds, El Vals de los Muertos, entre otros.

     Amante de la naturaleza, de la música, y de los besos en francés; Rocco Vélez se autodenomina como un estudiante de los hombres, y como un aprendiz de la vida.  Autodidacta, cabeciduro, y viajero incansable son algunos de los términos que comúnmente utiliza cuando le da por describirse a sí mismo.  Sus mayores miedos son la muerte y la guerra.  Desprecia el racismo, la injusticia, la pobreza, y el sonido del teléfono cuando comparte (ocasionalmente) con alguna dama. Y su sueño, el cual alega aun no haber podido realizar por simples razones logísticas, lo es construir su propia familia.  Aun espera por su primer amor del jardín de niños, y que esta finalmente le diga que sí.

Sus amigos le llaman –lógicamente en secreto–: “Gufo”.


3.      PUBLICACIONES:

▪  Departamento de Turismo de Islandia: Concurso de Relatos - Inspirado por Islandia, 2011.

▪  Okanagan: Concurso de Relatos, 2008





4.      ENLANCE A FACEBOOK / PÁGINA WEB:

▪  www.roccovelezlettersfromexile@blogspot.com
  
6.      CORREO ELECTRÓNICO:


1.      BREVE TEXTO DE SU AUTORÍA:
Silbido Gitano

     La vieja, con sus verdes ojos, saltones y tremebundos, me contó la historia de Silbido Gitano.  Y me contó, con su habitual seseo, de la noche en que éste se le apareció en el asiento trasero del auto mientras conducía hacia el hospital con dolores de parto, con mi cabeza ya visible entre sus piernas.  Me dice –y en ocasiones se ríe con la mirada, como una niña– que aquella noche llovían ranas, que se pasó tres luces en rojo, y que el hijo de puta de mi padre había salido en un viaje de negocios, y que le tomó treinta años encontrar el camino de regreso.  De repente, unos ojos oscuros se cruzaron por el espejo retrovisor, y ella, del gran susto, gritó tan fuerte que salí disparado de su cuerpo y caí entre sus pies.
“¿Qué quieres?”, le preguntó la vieja. “¿Quién eres?”, concluyó.
“Silbido Gitano”, le contestó el espectro. “Y lo que quiero es muy simple: quiero el cuerpo de su hijo.”
“Ya veo…”, añadió la vieja, ya menos asustada. “¿Y desde cuando buscas volver?”
“Verás…”, titubeó Silbido.  “Hace unos minutos nuestro auto se accidentó. Mi mujer y yo morimos, pero nuestro pequeño hijo sobrevivió. Un auto a toda velocidad se nos atravesó de frente. Y me gustaría quedarme por algún rato, bueno, por el tiempo que el cuerpo de su hijo me lo permita, para ver crecer el mío, que lo ha perdido todo.”
     La vieja me cuenta que lo miró fijamente a los ojos, azules y atormentados.  Que los harapos que vestía estaban ensangrentados, que había nobleza en su arrugado rostro, y que finalmente aceptó. Cuando despertó, me cuenta que un doctor joven y guapísimo me colocó sobre su pecho.  Y que éste le preguntó:
“¿Cómo se llamará el niño?”
     Y por entre la puerta perniabierta, unos ojos le pedían con clemencia llamar su nombre, y regalarle mi cuerpo; ya que había sido ella quien le arrancó con sus manos el suyo.    



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