domingo, 12 de agosto de 2012

Jorge Cuesta, un maestro en plasmar emociones.





CIUDAD DE MÉXICO (12/AGO/2012).- El poeta, ensayista y editor mexicano Jorge Mateo Cuesta Porte Petit, quién partió de este mundo el 13 de agosto de 1942, se destacó como un literato de personalidad un tanto oscura e inteligencia singular.

Originario de Córdoba, Veracruz, donde nació el 21 de septiembre de 1903, pasó los primeros años de su infancia solo, con pocas horas de juego.

Su padre fue agricultor y un apasionado de la ciencia, mientras que su madre, hija de inmigrantes franceses, vivió atemorizada bajo el yugo de su marido, fue una mujer abnegada, silenciosa y supersticiosa.

Al año de edad, mientras estaba bajo el cuidado de la niñera se cayó, golpeándose la cabeza, cerca del ojo izquierdo, lo cual le dejó el párpado caído.

De acuerdo con al biografía difundida por el sitio especializado "Los-poetas.com", inició sus estudios en su localidad, atraído por la física, matemáticas, química y música.

Cuando cumplió 18 años, se trasladó a la Ciudad de México para ingresar primeramente al Conservatorio Nacional y ser violinista, idea que abandonó para asistir a la Facultad de Ciencias Químicas, donde cuatro años más tarde concluyó sus estudios.

Durante este periodo se dedicó a escribir ensayos y se relacionó con algunos miembros del grupo literario Los Contemporáneos, jóvenes intelectuales mexicanos que se encargaron de difundir las innovaciones en el campo del arte y la cultura de la sociedad mexicana durante el siglo XX.

Cuentan que formó parte de dicho grupo junto a Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, Gilberto Owen, Carlos Pellicer, José Gorostiza, Salvador Novo y Bernardo Ortiz de Montellano, y juntos impulsaron la publicación de una revista en 1928 con el mismo nombre del colectivo.

En ese mismo año, Cuesta publicó la "Antología de la poesía mexicana moderna", estuvo dos meses en París y a finales de año conoció a Lupe Marín, con quien se casó más tarde. Se mudaron a vivir al ingenio azucarero "El Potrero", en Córdoba, donde permanecieron hasta 1930, año en que regresaron a la capital y nació su único hijo Antonio.

La misma biografía señala que en 1932 se terminó su matrimonio, pero comenzó el despegue de su carrera literaria. Luego de la colaboración en la revista "Los Contemporáneos", fundó la revista "Examen", que cerró mas tarde en medio de un escándalo, por su evidente participación en la crítica de la ideología nacionalista, que estaba en boga por aquellos años en México.

"Examen" fue una revista de vanguardia que marcó el camino de las publicaciones futuras en el país, ya que además de abordar temas culturales, tuvo cabida la política, la critica social y la filosofía, por lo que Cuesta fue muy señalado.

El veracruzano colaboró en otras publicaciones como en "El Universal", y publicó dos ensayos de corte político: "El plan contra Calles" y "Crítica de la reforma al artículo tercero", ambos de 1934.

Para 1938 dio un giro a su actividad y se enroló en la industria de azúcares y alcoholes, siendo jefe del departamento de laboratorio en una industria del ramo.

Allí, revivieron sus inclinaciones científicas y experimentó con algunas enzimas y sustancias de diversa índole. Apuntan sus biógrafos, que fue por esos años que el poeta comenzó con su etapa de locura.

De acuerdo con el sitio "horizonte.unam.mx", luego de diversos males que aquejaron su cuerpo, obligado por su hermana Natalia y su amigo Eduardo Villaseñor, Cuesta visitó al psiquiatra, quien le diagnosticó disturbios mentales supuestamente derivados de tendencias homosexuales reprimidas.

El escritor reaccionó ante este diagnóstico y redactó una carta en la que se negó a atribuir sus males a su sistema nervioso sin un examen físico, oponiendo resistencia a la posibilidad de que hubiera algo reprimido y oscuro que pudiera vencer a su prolífica inteligencia.

En virtud de que sus afecciones se agravaban con el pasar de los años y de su estancia en diferentes centros clínicos por crisis de paranoia, Cuesta se suicidó el 13 de agosto de 1942, cuando se encontraba internado en el Sanatorio del doctor Lavista, ubicado en Tlalpan.

A los 38 años de edad decidió terminar con su vida después de haber sufrido un acceso de locura que lo llevó a acuchillarse los genitales.

El hecho lo consagró como un escritor misterioso, oscuro y ambivalente, que supo plasmar en su obra emociones como la ansiedad, la vejez, el pesimismo, la muerte y el equilibrio.

Su poesía fue recopilada de manera póstuma por Alí Chumacero, Elías Nandino y Rubén Salazar.

Más tarde la Universidad Nacional Autónoma de México publicó todo cuanto se conoce de su obra.

"Dibujo", "Paraíso perdido", "Una palabra oscura", "Este amor no te mira para hacerte durable", "Elegía", "no para el tiempo, sino pasa" y el célebre y revelador "Canto a un Dios mineral", son poemas que forman parte de la obra de Jorge Cuesta.

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