domingo, 9 de septiembre de 2012

Michael Connelly, Premio RBA de Novela Negra




Si hace apenas cuatro años ya se acomodó sobre su exitosa y plusmarquista carrera para recoger en Barcelona el Premio Pepe Carvalho, el estadounidense Michael Connelly toma ahora impulso desde sus años como reportero de sucesos en Los Ángeles para revivir las revueltas raciales de 1992 y, ya puestos, embolsarse el VI Premio RBA de Novela Negra.
El galardón, dotado con 125.000 euros, reconoce al autor de “Deuda de sangre” por la novela "La caja negra", una nueva entrega de la saga protagonizada con el célebre detective Harry Bosch con la que Connelly establece, según el escritor y miembro del jurado Lorenzo Silva, “un diálogo entre dos épocas” y un retrato de la evolución que ha sufrido Estados Unidos en los últimos veinte años.
“Puede que inconscientemente estuviese esperando a ser mejor escritor para contar esta historia”, ha explicado hoy un Connelly que, tras cubrir los disturbios de Los Ángeles durante dos días en 1992, regresa al lugar del crimen para poner a Bosch tras la pista de un asesinato; concretamente, el de una fotógrafa que el detective no puedo resolver en su momento pero con el que se reencuentra dos décadas después.
Un arranque genuinamente negro y criminal que el autor de "Echo Park" aprovecha para sopesar las posibilidades de que Estados Unidos y, ya puestos, cualquier rincón del mundo, vuelva a vivir una oleada de violencia, pillaje y crímenes como la vivida en el sur de Los Ángeles tras el asesinato de Rodney King. "Algo así podría repetirse en cualquier parte del mundo por una cuestión puramente económica", ha asegurado Connelly.
Considerado como uno de los nombres clave de la novela negra contemporánea gracias a títulos como "El hielo negro", "Ciudad de huesos" y los más de 55 millones de ejemplares que ha despachado de sus 25 libros, Connelly asegura seguir sintiéndose periodista, razón que le ha llevado a recuperar de su memoria unos hechos que, apunta, le hicieron temer por su vida por primera vez en toda su carrera como redactor de sucesos.
"Muchos periodistas fueron atacados y golpeados. Yo mismo me vi rodeado de gente furiosa que me quería agredir y me imagino que matar, pero alguien, no sé quién ni cómo, consiguió abrirse paso, me arrastró del brazo y me sacó de ahí", recuerda el escritor. "He necesitado 20 años para que todo esto fuera filtrándose y desarrollándose", añade.

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