miércoles, 5 de diciembre de 2012

La historia del lenguaje humano en 24 horas.


Ricardo Soca 


Poco sabemos sobre cuándo se originó el lenguaje humano; las estimaciones de los investigadores oscilan entre 100.000 y un millón de años. Para trabajar con base en una hipótesis conservadora, voy a manejarme en las líneas que siguen con la idea de 150.000 años de lenguaje, entendiendo como tal la capacidad de comunicación compleja, basada en combinaciones de fonemas y de un sistema de significantes y significados sintácticamente organizado, que es exclusiva de nuestra especie. 

Somos capaces del pensamiento abstracto, deíctico (hablamos de personas y cosas que no están presentes), hacemos historia del pasado y trazamos planes de futuro gracias al lenguaje, esa función cerebral que organiza nuestro pensamiento en un raciocinio creativo y nos permite interpretar el mundo y compartir esta interpretación con los demás. 

Esta facultad ha permitido a nuestra especie a fabricar herramientas, armas, máquinas y hasta lanzar satélites artificiales; seres humanos han viajado por el espacio en el último medio siglo y, en los últimos setenta, hemos desarrollado la ciencia de la computación; nuestra especie está permanentemente transformando el mundo. Nada de eso habría sido posible si no hubiéramos contado con el lenguaje, que nos permite articular el pensamiento racional. 

¿Qué sabemos de los orígenes del lenguaje? ¿Cómo se originó esa capacidad? ¿Qué conocemos de la historia de las lenguas? No sabemos casi nada; solo tenemos algunos pocos datos de los últimos tiempos, es decir, de los últimos miles de años. 

Para situarnos en una perspectiva fácil de concebir mentalmente, propongo comprimir los 150.000 años de lenguaje en un día de 24 horas, terminando en el momento actual. En ese único día, el primer código escrito habría aparecido hacia las 23:32. Fue allí cuando terminó la prehistoria de la humanidad y empezó la historia. Sabemos muy poco de lo que ocurrió antes de esa hora y, sobre el lenguaje, nada. Las lenguas más antiguas de que tenemos alguna noticia se dejaron de hablar cuando faltaban 39 minutos para la medianoche, y, cerca de medianoche se empezó a hablar en un pequeño rincón de Italia una lengua que se llamaría latín. Unos cinco minutos más tarde, Aristóteles se tomó entre cinco y diez segundos para escribía su Lógica, su Retórica y su Poética. 

A las 23:56h se creaba en Florencia la Accademia della Crusca (la academia de la lengua italiana) y, faltando tres minutos para la medianoche, Felipe V autorizaba en Madrid la creación de la Real Academia Española. Si la primera gran revolución del lenguaje la protagonizó la invención de la escritura, a las 23:32h, la segunda revolución fue la alfabetización universal, que se empezó a procesar hacia fines del siglo XIX, o sea, poco más de un minuto antes de la medianoche. 

Quienes creen que con las faltas ortográficas se «destroza» el lenguaje, como uno oye a veces, deberían explicarnos qué saben sobre las primeras veintitrés horas y 59 minutos de la historia del lenguaje humano. Los que critican los neologismos tendrían que contarnos algo sobre lo que ocurrió con la lengua antes de las once y media de la noche, porque no tenemos la menor idea. 

1 comentario:

  1. El lenguaje con faltas de ortografía es a fin de cuentas lenguaje, si bien es cierto que necesita pulirse, aun así cumple la función comunicativa.

    Para llegar a donde estamos ahora en cuanto a lenguaje, como bien dice usted, tuvieron que pasar muchísimos años. De ahi la importancia que cuando el ser humano está en la etapa de desarrollo del lenguaje se le den diversas oportunidades de tener contacto con la literatura y la convivencia en diferentes contextos a fin de enriquecer su propio lenguaje.

    Gracias por su artículo.

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