domingo, 30 de diciembre de 2012

Poesía catalana de hoy.


Resulta contradictorio que la poesía, siempre tan difícil de definir, se utilice precisamente para explicar conceptos igualmente brumosos (la vida, la muerte, el amor…). Los autores de Paraula Encesa,una antología de poesía catalana de los últimos cien años (hasta la generación del cincuenta), han preferido adoptar justamente la definición de Joan Maragall: “El verso es un estado térmico del lenguaje”, y este libro aúna las flamantes pasiones del exilio, el erotismo, el idealismo y los temas clásicos del arte de nuestra historia reciente en un solo tomo. Pere Ballart, profesor de literatura y ensayista, y Jordi Julià, que además es poeta, reúnen 300 poemas de 150 autores esperando que, después de leerlos, “calienten” al lector durante mucho tiempo con su compañía.
Según los autores, hacía 15 años que no se publicaba una antología tan ambiciosa en lengua catalana. Es por eso que Ballart y Julià han querido darle una vuelta de tuerca presentándose a sí mismos no como críticos literarios, sino como lectores experimentados. “No tenemos la voluntad de abarcarlo todo ni de hacer de profesores. Hay en el tomo una parte importante de nuestro gusto personal”. El esquema es sencillo: los autores se suceden según la línea temporal de su nacimiento, y aparecen bajo su nombre uno o varios poemas elegidos según criterios de extensión, calidad e influencia de su obra, precedidos por una breve explicación del poeta y su trayectoria.
150 nombres: desde Carles Riba, Josep Vicenç Foix y Josep Carner, “sumando a Maragall, siempre en cabeza”, hasta autores aún poco valorados, como la barcelonesa Roser Matheu (1892), hija del célebre escritor Francesc Matheu.
De acuerdo con la convención de que las canciones no son sino poesía popular, la antología también deja espacio para cantautores de la Nova Cançò, como Lluís Llach o Maria del Mar Bonet: “Solo las canciones que se aguantan bien como obra literaria sin el soporte de la música”. No faltan, tampoco, nombres conocidos cuya poesía ha sido, sin embargo, ignorada a lo largo del tiempo, como Mercè Rodoreda, más conocida por sus novelas, o Salvador Dalí. De este último, el poema es una nueva glorificación de Gala, pero esta vez hecha de palabras. “Hay muchos autores de nuestra propia cultura que desconocemos”, afirmó Julià: “Si fuéramos un país normal, hubieran tenido el reconocimiento que se merecen y hubiéramos conectado transversalmente la obra de autores como Dalí con su pintura”.
Afirman fervientemente su fe en la literatura catalana: “Tenemos un lujo de tradición. El problema es que está olvidada dentro de una caja de zapatos, en el desván de nuestros padres”, confesó Batlle. El trabajo les ha llevado dos años de preparación y de búsqueda en librerías antiguas, de venta de libros de segunda mano, o bien en la Biblioteca Nacional de Catalunya.

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