viernes, 8 de febrero de 2013

Paul Auster y J.M.Coetzee, otra plática entre escritores.




    Dos autores de enorme relevancia en la literatura contemporánea que en el reciente libro ''Aquí ahora'', muestran la cocina de una amistad entre adultos
CIUDAD DE MÉXICO (04/FEB/2013).- ¿Qué significa la amistad? ¿Es otra forma de amor? ¿Es la forma de amor más importante a que puede acceder un ser humano? ¿Son los amigos mejores y más necesarios que los amantes? En la amistad, ¿es mejor calidad que cantidad?

Todos estos dilemas atraviesan las cartas que entre 2008 y 2011 se prodigaron el estadounidense Paul Auster (1947) y el sudafricano J.M.Coetzee (1940).

Se trata sin duda de dos autores de enorme relevancia en la literatura contemporánea y que en el reciente libro Aquí ahora, una obra editada en conjunto por Anagrama y Mondadori, muestran la cocina de una amistad entre adultos, esa relación que intenta atravesar los límites de la mera simpatía o coincidencia intelectual, para convertirse en algo más fuerte y trascendente.

Se dice que cuando nos hacemos viejos se cierra la posibilidad de ganar nuevos amigos. Como si esta cualidad, la de la amistad, fuera un privilegio y un derecho de la juventud.

En su acercamiento epistolar al Nobel sudafricano, responsable de títulos como Verano y desgracia, el autor de El Palacio de la Luna y Trilogía de Nueva York, entre otros, desmiente dicha máxima y a lo largo de 265 páginas sustanciosas, los intercambios entre ambos escritores se convierten en un diálogo más que vibrante con el lector.

No se trata –y en eso consiste precisamente la magia del libro- de una conversación entre dos eruditos, sino del encuentro de dos hombres grandes y famosos que, uno presiente, se van a hacer amigos para siempre.

“El mundo sigue enviándonos sorpresas. Y nosotros seguimos aprendiendo”, dice Coetzee, tal vez como un resumen de lo que implica a estas alturas de nuestras vidas entregarnos a la posibilidad de una nueva relación de amistad.

CUANDO LOS ESCRITORES HABLAN ENTRE ELLOS
“Aunque llevaban años leyéndose mutuamente y estaban en contacto desde 2005, Paul Auster y J.M.Coetzee no se conocieron en persona hasta febrero de 2008, cuando Auster y su esposa, la novelista y ensayista Siri Hustvedt, asistieron al Adelaide Literary Festival, en Australia. Poco después, Auster recibió una carta de Coetzee con la que le proponía embarcarse en un proyecto común en el que podamos sacarnos chispas el uno al otro”.

Así presentan las editoriales involucradas en Aquí y ahora, el libro que da cuenta de  la amistad floreciente de dos hombres que han jurado, más o menos en broma, hacer una ceremonia la próxima vez que se encuentren, para con ello convertirse en “hermanos de sangre”.

Si la amistad es una conversación presencial o no, cuando se produce entre dos artistas inteligentes y amorosos, se convierte en un fiel reflejo de nuestros profundos pensamientos al respecto.

Así ha sido a lo largo de la historia de la literatura, que tiene en los diálogos epistolares establecidos por Gustave Flaubert y George Sand, dados a conocer por la editorial catalana Marbot en 2010, un ejemplo de admiración mutua que ayuda a comprender más y mejor la obra de ambos, sobre todo por la diferencia conceptual con que los dos encaran su oficio.

Si para Amandine Aurore Lucile Dupin (George Sand), la escritura es fruto del corazón, para el autor de Madame Bovary no existe mayor obsesión que el estilo, un universo que no admite la íntima confesión del narrador.

Mary McCarthy y Hannah Arendt dieron vida a Entre amigas, un libro que en español editó Lumen y que constituye el registro completo de la correspondencia que la escritora estadounidense y la filósofa alemana se prodigaron durante 25 años.

Las dos famosas intelectuales intercambian ideas acerca de la política, la literatura y la moral, compartiendo además detalles íntimos de sus respectivas existencias.

Pocos pensadores del siglo XX ganaron tanta admiración como Theodor W. Adorno y Walter Benjamin. En nuestros días, de hecho, constituyen dos casos de enorme referencia. La correspondencia entre ambas constó de más de 100 cartas entre los prestigiosos e influyentes representantes de la Escuela de Fráncfort y fue dada a conocer en un libro de 1998, a cargo de la editorial española Trotta.

Los franceses Michel Houellebecq y Henry Levy se mostraron como Enemigos públicos, en un volumen editado en español por Anagrama y en el que escritor y filósofo, respectivamente, mantuvieron una conversación por Internet que terminó siendo un auténtico fenómeno editorial en 2008, el año de salida del libro.

“He estado pensando en las amistades, en cómo surgen, en por qué duran -algunas- tanto tiempo, más tiempo que los compromisos pasionales de los que a veces se considera (erróneamente) que son tibias imitaciones. Estaba a punto de escribirte una carta sobre todo esto, empezando por la observación de que, teniendo en cuenta lo importantes que son las amistades en la vida social, y lo mucho que significan para nosotros, particularmente durante la infancia, resulta sorprendente lo poco que se ha escrito sobre el tema”, dice J.M. Coetzee a Paul Auster.

“Al menos tres de mis novelas tratan directamente de la amistad entre hombres, son en cierto sentido historias sobre la amistad masculina – La habitación cerrada , Leviatán y La noche del oráculo -, y en cada caso, esa tierra de nadie del no saber que separa a los amigos se convierte en el escenario donde se representan los dramas”, comenta Paul Auster.

La infancia, los ídolos del deporte (imperdible las impresiones del autor de Leviatán acerca del juego del tenista suizo Roger Federer) y su trabajo como intelectuales reconocidos en un mundo dominado por los medios de comunicación son otros de los colores con que pintan su arcoíris epistolar estos verdaderos pesos pesados de la literatura contemporánea.

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