viernes, 22 de marzo de 2013

Epéntesis




Figura de dicción que consiste en añadir algún sonido dentro de un vocablo; p. ej., en corónica por crónica y en tendré por tenré.

Amigos, la palabra que hoy os presentamos proviene del latín epenthĕsis, y este del griego ἐπένθεσις, intercalación (acción y efecto de poner algo entre otras cosas). En fonología, da nombre a una figura consistente en añadir algún sonido dentro de un vocablo...

...Su aparición y uso se debe a la evolución que han tenido los idiomas con el paso del tiempo, aunque también se deben a la necesidad de adaptar palabras extranjeras que no tenían equivalencia en nuestro idioma (por ejemplo fraque por frac -del homónimo francés frac, vestidura de hombre-)...

Nuestro custodio Altafulla toma el relevo para contarnos más aspectos acerca de otras figuras de dicción:

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Además de epéntesis, existen otras figuras de dicción que merecen un comentario, para lo que aprovecho el magnífico texto del prolífico escritor aragonésGregorio García-Arista y Rivera (1866 – 1946), que en su ensayo titulado “La Copla Aragonesa o Cantica” (sic), publicado en 1964 por Taurus Ediciones en la antología de J. García Mercadal sobre “La Jota Aragonesa” dentro de la colección “Temas de España”.

“…mientras el aragonés tiene predilección por la epéntesis (adición de letras en medio de la palabra) y decimos hancia, panso, ansa y onso, intercalando la n; el castellano lo tiene por la prótesis (adición al principio), en los vocablos aqueste, aquese, etc, que en Aragón apenas se utilizan; mientras se usa y aún se abusa de la aféresis (supresión de letras al principio), diciendo rabal por arrabal, batir por abatir, zafrán por azafrán, serrar por aserrar. 

Y siente preferencia por la paragoge (adición de letras al final de la palabra); así se dice huespéde (llano), con una e final, que antes llevaron también casi todos los infinitivos del verbo. Porque el aragonés no admite las palabras esdrújulas y dice cantáro y pajáro y arbóles y barbáro…/… Pero hay una figura de dicción que podríamos llamar predilecta del habla aragonesa, y es la metátesis o transposición de letras: bulra por burla, catredal por catedral, Grabiel por Gabriel, que algunos toman por defectos, cuando son las que la Gramática llama “figuras de dicción”, de archilegítimo uso, tanto en castellano como en aragonés.”

Con una cantica me despido entre glarimas:

“ Cuatro cosas bien dichas
dice mi Elena:
escuro, murimento,
zapo cangrena.”

El español, ¿petróleo de España?



Ricardo Soca 

La Real Academia Española, fundada hace trescientos años, se ha erigido en autoridad normativa de nuestra lengua con una fuerza institucional que no se conoce en ninguna otra lengua del mundo. El francés, el italiano, el portugués europeo y el de Brasil tienen sus respectivas academias (el inglés nunca las tuvo), pero ninguna de ellas cuenta con la fuerza y la autoridad casi indiscutida de la casa de Madrid.

Hoy los españoles son apenas el 10% de los hablantes nativos de nuestra lengua en el mundo, mientras incontables variedades florecen en todos los países, pero el reino de Juan Carlos I agarra con fuerza inusitada las riendas del español. La autoridad de la RAE forma parte de un discurso nacionalista y colonialista, que considera a los países americanos como vástagos que deben permanecer atados al viejo tronco madrileño desde donde se imparten las normas.

Esta ideología colonial, que hoy se convertido en lo que en sociolingüística se llama imperialismo lingüístico, ha adquirido particular vigor desde hace dos décadas, cuando el Estado español, a instancias de las multinacionales con sede en Madrid, Bilbao y Barcelona –Telefónica, Santander, BBVA, Repsol, Endesa, etc.– empezó a promover las Cumbres Iberoamericanas, en las que todos somos iguales pero las preside el rey de España. A partir de 1998 se empezaron a celebrar los Congresos Internacionales de la Lengua Española, donde también todas las academias son iguales pero admiten tácitamente la égida de su hermana mayor española. La academia española, así como sus satélites americanos, reconoce la existencia de variantes pero asume, como principio que no se discute, su liderazgo en el papel de «velar» por la unidad de la lengua. 

Para fortalecer esta postura ideológico-lingüística, la Fundación Telefónica ha financiado la elaboración de varios trabajos, luego publicados como libros, en los que se demuestra la importancia de luchar por la unidad del español para favorecer la penetración de las empresas españolas en el vasto mercado de 450 millones de hispanohablantes.

El petróleo de España
Al amparo de esta ideología, el exdirector del Instituto Cervantes, el filólogo Fernando R. Lafuente, afirmó recientemente en un artículo publicado en el diario madrileño abc, que el español era «el petróleo de España», pero al mismo tiempo reconoció que es hoy una lengua «profundamente americana», puesto que en América está el 90% de sus hablantes, y que solo un 5% (del total de hispanohablantes) «pronuncia la c». En el mismo párrafo, Lafuente afirma que este hecho «constituye la razón y el sentido» de la fortaleza cultural de España, que «debe enorgullecerse y maravillarse de su expansión y de su vocación atlántica»: 
«El idioma español es el petróleo de la sociedad española y de las sociedades que se expresan en español. La lengua, hoy, profundamente americana –nueve de cada diez hablantes están al otro lado del Atlántico, y apenas son un 5% los que pronuncian la «c»– constituye la razón y el sentido de la fortaleza cultural de una nación, su expansión, su profunda vocación atlántica, algo por lo que no solo uno debe sentirse orgulloso, sino maravillado y, al tiempo, sentir, también, una formidable responsabilidad».

Según la visión eurocéntrica de Lafuente, «pronunciar la csignifica hacerlo de la misma forma como se pronuncia la zen el centro y norte de España, mientras que hacerlo como el 95% restante de los hablantes de nuestra lengua equivale a no pronunciarla (tal vez crea que en América decimos asa porcasaaeite en lugar de aceite. Según él, el hecho de que los españoles deban sentirse »orgullosos y maravillados» de que los latinoamericanos hablemos español y, más aún, que lo sientan como «una formidable responsabilidad», permite entrever el ángulo imperialista desde el cual el reino del último Borbón concibe su papel con respecto a los hablantes no peninsulares de castellano. Por otra parte, si la lengua es «profundamente americana», no se entiende cómo puede ser el «petróleo de España».

En otro párrafo del mismo artículo, Lafuente explica supuestas dotes petroleras del castellano:
«La lengua española es el gran emblema de la historia de España, su mayor símbolo, su figura más internacional, su fuente de energía inagotable, sí, su petróleo. Porque el español es una fuente de energía renovable que no tiene coste de producción, que no se agota con su uso, que tiene un coste único de acceso, es un bien no apropiable y, además, el valor de uso se incrementa con el número de usuarios. Uno de los hechos determinantes en el presente del español es su honda capacidad, al cabo –como bien señaló Carlos Fuentes, el español es un idioma de frontera; un idioma de andariegos e inmigrantes, de aventureros y soñadores–, de la unidad en la diversidad».

En este párrafo queda más clara la concepción profundamente ideológica de la lengua como símbolo y emblema de España, lo que convierte al reino peninsular, implícitamente, en principal titular del derecho de explotar esa riqueza económica. Reconoce Lafuente que el incremento del número de usuarios merced a los hablantes americanos «incrementa el valor» de este hidrocarburo cervantino, aunque una oportuna cita al autor mexicano Carlos Fuentes sirva para matizar y mitigar el carácter imperialista del pensamiento del filólogo español. 

En cuanto a la curiosa definición del idioma como «fuente de energía que no se agota con el uso» y que «no tiene costo de producción», supongo que debe haber hecho revolverse en sus tumbas desde Adam Smith hasta Karl Marx, pasando por James Watt y Ferdinand de Saussure.


 N. del A.: Los trabajos de los lingüistas españoles Juan Carlos Moreno Cabrera, de la Universidad Autónoma de Madrid, y José del Valle, de la City University de Nueva York sobre nacionalismo panhispanismo, han sido de inestimable ayuda en la redacción de este texto.

Josefina Aldecoa




BIOGRAFÍA
Josefina Aldecoa nació el 8 de marzo de 1926 en La Robla (León) en el seno de una familia de maestros --su madre y su abuela eran maestras que participaban de la ideología del Instituto Libre de Enseñanza, institución que nació a finales del siglo XIX con idea de renovar la educación en España-- y vivió en León, donde formó parte de un grupo literario que produjo la revista de poesía 'Espadaña'.
En 1944 Se trasladó a Madrid en 1944, donde estudió Filosofía y Letras y se doctoró en Pedagogía por la Universidad de Madrid sobre la relación infantil con el arte, tesis que luego publicaría con el título El arte del niño (1960). Durante sus años de estudio en la facultad entró en contacto con parte de un grupo de escritores que luego iban a formar parte de la Generación de los 50: Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre, Jesús Fernández Santos e Ignacio Aldecoa, con quien se casó en 1952 y del que tomó su apellido tras enviudar.
Tradujo para Revista Española, dirigida por Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio y Alfonso Sastre, el primer cuento publicado en España de Truman Capote.
En 1959 Fundó en Madrid el Colegio Estilo, situado en la zona de El Viso, inspirándose en las ideas vertidas en su tesis de pedagogía, en los colegios que había visto en Inglaterra y Estados Unidos y en las ideas educativas del Krausismo, base ideológica de la Institución Libre de Enseñanza.
Ignacio Aldecoa murió en 1969, tras su muerte Josefina pasó diez años sin publicar ni escribir y se centró en la docencia, hasta que en 1981 editó una edición crítica de una selección de cuentos de Ignacio Aldecoa, y continuó su actividad escritora a partir de1983 con Los niños de la guerra.
En 2004 obtuvo el Premio de Castilla y León de las Letras.


BIBLIOGRAFÍA

El arte del niño (1960)
A ninguna parte (1961)
Los niños de la guerra (1983)
La enredadera (1984)
Porque éramos jóvenes (1986)
El vergel (1988)
Cuento para Susana (1988)
Historia de una maestra (1990)
Mujeres de negro (1994)
Ignacio Aldecoa en su paraíso (1996)
Madres e hijas. (1996)
La fuerza del destino (1997)
Confesiones de una abuela (1998)
Pinko y su perro (1998)
Cuentos de fútbol II. Jorge Valdano (Ed.) (1998)
Mujeres al alba (1999)
El desafío (2000), cuento en Cuentos solidarios 2.
Fiebre (2001)
La educación de nuestros hijos (2001)
El enigma (2002)
En la distancia (2004)
La casa gris (2005)
Hermanas (2008)


PREMIOS

Premio de Castilla y León de las Letras (2003)
Gran Cruz Alfonso X El Sabio (2004)
Premio de Castilla y León de las Letras (2004)
Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2005)

VII Premio Julián Besteiro de las Artes y las Letras (2005)
Medalla de Oro de las Bellas Artes (2006)

Premio Internacional de Letras. Fundación Gabarrón (2006)


ENLACES

Anadiplosis


Anadiplosis


La anadiplosis o conduplicación es un recurso literario que consiste en la repetición de la misma palabra o grupo de palabras al final de un verso y al comienzo del siguiente.1 2 El uso continuado de anadiplosis se denomina concatenación (...a/a...b/b...c/c...).

[editar]Ejemplos

Oye, no temas, y a mi ninfa dile, / dile que muero.
Mi sien, florido balcón / de mis edades tempranas, / negra está, y mi corazóny mi corazón con canas.
Nadie ama solamente un corazón: / un corazón no sirve sin un cuerpo.
A veces pienso en ti incluso vestida, / vestida de mujer para la noche, / la noche que cambió tanto en mi vida; / mi vida, deja que te desabroche...'.
Mal te perdonarán a ti las horas; / las horas que limando están los días, / los días que royendo están los años.

Ovejero se lleva el Alfaguara.




    Con un thriller intimista, que habla de la posibilidad de reinventarse y donde la vida tiene como trasfondo la actual crisis económica europea, el escritor español se alzó con el galardón iberoamericano
MADRID, ESPAÑA (21/MAR/2013).- El escritor español José Ovejero, que ganó ayer el Premio Alfaguara de Novela con La invención del amor, considera “sano” que la crisis económica que afecta a gran parte de Europa haya servido para dejar de creer “en una democracia que no es tal, y para despertar del engaño”.

“Lo que hay que hacer es refundar la democracia. Me parece bueno despertar del engaño, pero siempre que eso no lleve a renegar de toda forma democrática y a llegar a un populismo extremista”, dijo ayer en una entrevista telefónica desde Estados Unidos.

El fallo de este premio, dotado con 175 mil dólares, lo comunicó el presidente del jurado, el novelista y poeta español Manuel Rivas, en un encuentro con escritores, editores y periodistas.

Como subrayó Rivas al leer el acta del jurado, la novela ganadora “revela la fuerza transformadora de la imaginación y su capacidad para construir nuevas existencias”.

Ovejero vive entre Madrid y Bruselas, pero el premio le sorprendió en Estados Unidos, donde una llamada lo despertó a media noche.

Al protagonista de la novela ganadora le cambió la vida la llamada que recibió de madrugada, y Ovejero no sabe si a él le pasará lo mismo con este premio.

Ganar el Alfaguara le hace pensar que ha conseguido “algo realmente importante por la difusión” que se le dará a su novela. Saber que este libro llegará a toda América Latina es “una gran alegría”. Es consciente de que tendrá que ir a promocionarlo y eso supone “mucho trabajo”, pero lo hará “encantado. Será muy agradable”, aseguraba este escritor que ha cultivado todos los géneros y que ha ganado numerosos premios, entre ellos el Primavera de Novela, el Grandes Viajeros y el Anagrama de Ensayo.

Como explica el autor, La invención del amor no es una novela romántica aunque sí tiene que ver con la situación personal del protagonista, que es el que cuenta la historia y “que es un hombre que vive un poco adaptándose a las circunstancias, sin complicarse mucho la vida. Y, de pronto, por una casualidad, se encuentra con la posibilidad de reinventarse y de reinventar su vida amorosa”.

Y esa reinvención es lo que da la sensación de “’hriller intimista” porque, “como empieza a inventarse un amor y a contarse historias, comienzan a suceder cosas que escapan a su control”.

Samuel, el protagonista, tiene unos cuarenta años, vive en Madrid, “lleva una vida cómoda con un trabajo que ni le gusta ni le disgusta, sin muchas emociones y, en un momento dado, decide emocionarse, empezar a vivir de verdad”.

La obra premiada “es novela, novela”, pero se nota también que a Ovejero le encanta el cuento “y muchas de las escenas podrían ser casi cuentos independientes”, señala el autor.

Es la primera vez que escribe una novela en primera persona y reconoce que “es difícil”. Sí había utilizado esa fórmula en algunos cuentos suyos.

Los personajes de“La invención del amor viven en Madrid, y es inevitable que la crisis salga a relucir. “Hay un ambiente como de preocupación, de tensión. La empresa en la que trabaja Samuel tiene dificultades económicas, y eso le hace entrar en contacto con el mundo de los obreros, desconocido para él”, comenta Ovejero.

Este escritor ha estudiado Historia y sabe que “todas las crisis, por duras que sean, acaban pasándose, y con esta sucederá igual. Lo que pasa es que, entre medias dejará, y está dejando, muchas víctimas”.

La obra ganadora del Alfaguara fue presentada bajo el título “Triángulo imperfecto” y con el seudónimo Doppelgänger.

José Ovejero es autor también de novelas como “Añoranza del héroe”, “Huir de Palermo”, “Un mal año para Miki”, “Nunca pasa nada” y “La comedia salvaje”, que obtuvo el Premio Ramón Gómez de la Serna 2010.

En la XVI edición del Alfaguara se han recibido 802 manuscritos, lo que la convierte en la edición con más participación en la historia del Premio. España, con 342 originales, México (133) y Argentina con 99, han sido los países donde ha tenido un mayor éxito.

PERFIL
Todos los géneros

José Ovejero (Madrid, 1958) vive en Madrid y Bruselas. Ganó el Premio Ciudad de Irún 1993 con su poemario Biografía del explorador. Con su libro de viajes China para hipocondríacos, mereció el Premio Grandes Viajeros 1998, y su novela Las vidas ajenas, ganó el Premio Primavera 2005. Es autor de novelas como Añoranza del héroe, Huir de Palermo, Un mal año para Miki, Nunca pasa nada (Alfaguara, 2007) y La comedia salvaje (Alfaguara, 2009) —que obtuvo el Premio Ramón Gómez de la Serna 2010—, libros de relatos como Cuentos para salvarnos a todos, Qué raros son los hombres y Mujeres que viajan solas, y  ensayos como Escritores delincuentes (Alfaguara 2011) y La ética de la crueldad (Premio Anagrama de Ensayo 2012).

Libros olvidados buscan un nuevo hogar temporal en Costa Rica.




    Costa Rica se unió hoy a la Tercera Gran Liberación Mundial de Libros
SAN JOSÉ, COSTA RICA (21/MARZO/2013).- Cientos de libros "olvidados", o más bien "liberados" por sus dueños, buscan un nuevo hogar temporal en Costa Rica antes de ser dejados de nuevo en sitios públicos para que otro lector los recoja.
Costa Rica se unió hoy a la "Tercera Gran Liberación Mundial de Libros", un evento promovido desde redes sociales que consiste en motivar a las personas a dejar un libro en algún sitio público para que otra lo recoja y tenga oportunidad de leerlo.

Esta iniciativa nació en Argentina, cuando un grupo de personas creó el "Club de los Libros Perdidos" con el fin de invitar a otros a dejar "olvidado" un libro importante en su vida, y que quisieran compartir con un desconocido.

La idea se ha expandido por el mundo y hoy Costa Rica se unió a la campaña con el apoyo del Ministerio de Educación, la Embajada de Estados Unidos, empresas privadas y de cientos de ciudadanos que decidieron liberar un libro de sus bibliotecas personales.

El ministro costarricense de Educación, Leonardo Garnier, invitó a sus compatriotas a participar en la jornada a través de un vídeo oficial en redes sociales, y además indicó a través de su cuenta de Facebook que hoy "perdió" cuatro libros en la comunidad de Santa Cruz, en la provincia costera de Guanacaste.

Entre los libros que Garnier liberó destacan "Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez, y "Canto a mí mismo", de Walt Whitman.

El ministro publicó además fotografías del momento en que dejaba sus libros en el parque de la comunidad, con la esperanza de que otra persona los recogiera.

Según el "Club de los Libros Perdidos", el único requisito es escribir en la primera página del libro que se liberará, que ese ejemplar es un "libro perdido" que forma parte de la Liberación Mundial de Libros, y luego, dejarlo en algún sitio público como un parque, una tienda, el cine, un museo, un templo o hasta en el transporte público.

El objetivo es que la persona que recoja el libro se comprometa a "liberarlo" nuevamente después de leerlo, para que el texto pueda pasar a un nuevo hogar temporal.

Cada persona que lo encuentre, lo lea y lo deje "olvidado" de nuevo debe escribir en la primera página el día y el lugar donde fue hallado el libro para, de esta manera, poder saber por dónde ha viajado el texto, y cuántos lectores ha tenido.

Cientos de personas han comentado en redes sociales haber "perdido" o encontrado un libro hoy en diferentes partes del país y en diversas circunstancias como autobuses, farmacias, restaurantes, mercados y plazas. 

Analizarán 12 peritos cuerpo de Pablo Neruda.



    El equipo de expertos deberá determinar si efectivamente Neruda murió de complicaciones vinculadas al cáncer de próstata que padecía
SANTIAGO DE CHILE, CHILE (22/MAR/2013).- Al menos 12 peritos, ocho chilenos y cuatro extranjeros, analizarán los restos del Premio Nobel de Literatura chileno Pablo Neruda para determinar las causas exactas de su muerte, en septiembre de 1973, informó hoy El Mercurio.

Según el sitio digital del periódico chileno, los profesionales trabajarán coordinados por el estatal Servicio Médico Legal, el cual exhumará el 8 de abril próximo los restos del poeta desde su sepulcro en Isla Negra, 110 kilómetros al noroeste de Santiago.

El equipo de expertos, que estará encabezado por el director del Servicio Médico Legal, el médico cirujano Patricio Bustos, deberá determinar si efectivamente Neruda murió de complicaciones vinculadas al cáncer de próstata que padecía.

El ex chofer del vate, Manuel Araya, sostiene desde hace unos años la teoría que el Premio Nobel chileno fue envenenado en una clínica de esta capital por agentes de la entonces dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet (1973-1990).

La investigación sobre la muerte del poeta chileno fue ordenada por el juez Mario Carroza, quien decidió exhumar los restos tras revisar informes de especialistas en el sentido de que es factible realizar la diligencia pese al tiempo transcurrido del deceso.

El grupo de profesionales estará integrado, entre otros, por los miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja, Morris Tidball-Binz y Alexandra Manescu, además de la especialista en genética y antropología Mercedes Salgado.

También participará el médico forense español Francisco Etxeberría, quien participó en las pericias a los restos del poeta español Federico García Lorca y del presidente chileno Salvador Allende.

Brujas expone el manuscrito Gruuthuse.




    La muestra constituye la más antigua recopilación de canciones de los Países Bajos del siglo XV
BRUSELAS, BÉLGICA (22/MAR/2013).- El Museo de Brujas (norte de Bélgica) organiza desde hoy una muestra dedicada al manuscrito Gruuthuse, un texto de principios del siglo XV que constituye la más antigua recopilación de canciones de los Países Bajos y un valioso testimonio de la sociedad y la cultura medievales.

El manuscrito fue adquirido en 2007 a una colección privada por la Biblioteca Real Flamenca, y hasta el próximo 23 de junio se exhibirá de forma excepcional en el palacete Gruuthuse de Brujas en el marco de "Amor y Devoción. El manuscrito Gruuthuse", una amplia muestra que reúne otras obras de arte y objetos de la época.

La exposición evoca el clima social y religioso de la Brujas del siglo XV, cuando la ciudad portuaria flamenca conoció su máximo esplendor y se convirtió en un referente del comercio y la cultura del Viejo continente, explicaron hoy los organizadores en un comunicado.

El manuscrito recopila 147 canciones con notación musical, 18 poemas y siete oraciones en verso, fue redactado por cinco copistas de Brujas entre 1395 y 1408 por encargo de un cliente cuya identidad se desconoce y debe su nombre al noble y bibliotecario brujense Lodewijk van Gruuthuse (1427-1492).

La fama de este texto se debe principalmente a la colección de canciones religiosas, románticas y populares, que son las más antiguas que se conservan de la literatura de los Países Bajos.

El resto de la muestra consiste en unos 200 objetos datados en torno a mil 400, que incluyen otros manuscritos, pinturas, esculturas, joyería, reliquias y objetos decorativos y de uso cotidiano.

García Márquez me influenció en el periodismo: Villoro.




    García Márquez, es quien más lo ha marcado en su ejercicio como periodista, por la capacidad que tiene para transformar la realidad
BOGOTÁ, COLOMBIA (22/MAR/2013).-  El narrador mexicano Juan Villoro aseguró aquí que elPremio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, es quien más lo ha marcado en su ejercicio como periodista, por la capacidad que tiene para transformar la realidad.

El autor de "Los culpables" fue invitado a Colombia por la filial en este país del Fondo de Cultura Económica (FCE) para que presentara anoche el libro "Gabo Periodista", que fue editado por la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

En el acto, Villoro aseveró que "sería presuntuoso decir que soy su discípulo. García Márquez es uno de los autores que más me ha marcado, sobre todo en el periodismo".

Añadió que los textos costeños del colombiano, en los que el autor de "Cien Años de Soledad" trata de "descifrar enigmas en situaciones aparentemente comunes, se han colocado en lo que yo escribo".

A juicio de Villoro, para el escritor colombiano ha sido muy importante el compromiso de "entender la realidad, para cambiarla. Él nunca dejó de escribir periodismo, incluso estuvo comprometido en hacer empresas periodísticas".

"Esa actividad quijotesca, que muchas veces tiene que ver con fracasos, gastos y derroches de dinero, él la emprendió porque entiende el periodismo como un instrumento de transformación de la realidad", comentó.

Villoro explicó que "realmente las cosas suceden dos veces: Primero ocurren en el mundo de los hechos y luego en los comentarios que hacemos de los hechos y esa representación de la realidad, que es esencial para transformarla, pasa por el periodismo"

Gabo nunca ha sido comunista, dice su hermano.




    Jaime García Márquez aclara el pensamiento político del autor de ''Cien años de soledad''
BOGOTÁ, COLOMBIA (22/MAR/2013).- El premioNobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, nunca ha sido comunista, aseguró el hermano del escritor, Jaime García Márquez, quien integra el cuerpo directivo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

Ante una pregunta sobre el pensamiento político del autor de "Cien años de soledad", Jaime García Márquez aseveró que éste se encuentra diseminado en todos sus artículos periodísticos, incluso en los primeros que escribió sobre la Unión Soviética.

"Lo que sí te puedo asegurar es que no es comunista", respondió el hermano del escritor, quien asistió la noche del jueves a la presentación del libro "Gabo periodista", en la sede del Fondo de Cultura Económica (FCE) en Colombia.

Puntualizó que "la vida política de Gabito y su pensamiento es lo que falta explorar más y yo no me quiero morir sin conocer esa parte".

Consideró que en los textos periodísticos de García Márquez es donde se puede estudiar más a fondo el pensamiento político del Nobel de Literatura, así como en la novela "Otoño del patriarca" y en el reportaje publicado en libro "Historia de un secuestro".

"En el 'Otoño del patriarca' hay todo un pensamiento político que es importante explorar. Hay que buscarle la quinta pata al gato", puntualizó Jaime García Márquez.

Añadió que "Gabo periodista" es una edición que pone en presente al escritor, quien nunca ha dejado de ejercer el periodismo.

"Gabito no ha dejado de ser periodista, inclusive en sus obras de ficción hay un matiz periodístico", finalizó.

domingo, 10 de marzo de 2013

Palatabilidad




Cualidad de ser grato al paladar un alimento. 

Al proponernos la palabra que hoy os presentamos, nos comenta nuestra custodio Toyita“En los últimos años he leído muchas palabras extrañas, ésta ni siquiera la conocía. En un artículo sobre alimentación de invierno (ustedes ya saben lo friolenta que soy y siempre busco algo que me suba un poco el calor interno, en este caso las sopas) la usaron.” 

Y es que, en efecto, palatabilidad es un término usado para denominar la cualidad del alimento gustoso, sabroso, agradable al paladar... Se trata de una característica que no está relacionada necesariamente con en valor nutritivo del alimento: calorías, grasas, hidratos, proteínas… sino que más bien es una apreciación subjetiva proporcional al placer que se experimenta al degustar un alimento...

Encontramos un curioso e interesante ejemplo de uso en el artículo científico Comportamiento ingestivo de los bovinos, de J.R. Galli (1996):

"En general, hay acuerdo en que los bovinos y ovinos prefieren la hoja al tallo y el material vivo y joven al muerto y maduro. Pero aún no están claros los mecanismos por los cuales  el animal decide seleccionar un determinado material y/o rechazar otro (...)

(...) Cuando hay exceso de forraje con respecto a la demanda animal y heterogeneidad en calidad o palatabilidad  los animales tienen oportunidad de seleccionar cosechando algunas áreas y rechazando otras. Como resultado, en  el tapiz se desarrollan manchones de alta cantidad y baja calidad y manchones de baja cantidad y alta calidad y el animal volverá a seleccionar los manchones ya pastoreados."

Pilar Adón




BIOGRAFÍA
Pilar Adón nació en Madrid el 12 de octubre de 1971.
Estudió Derecho en la universidad Complutense de Madrid y se especializó en Legislación Medioambiental.
A los diecisiete años ganó su primer premio literario en RNE-R3 con un relato breve. En 1995 empezó a publicar relatos en revistas literarias como La Hora Feliz, El Pájaro de Papel y Píntalo de Verde, de Mérida.
Es autora de los libros de relatos Viajes inocentes, y de las novelas Las hijas de Sara y El hombre de espaldas.
En el año 2007 fundó con Enrique Redel y Laura Calvo la Editorial Impedimenta. Desde entonces realiza labores de asesoría literaria y gestión de derechos para dicha editorial.
Ha publicado relatos y poesía en distintas revistas y suplementos literarios: Babelia, ABCD, Público, Eñe, Brèves, Turia, Müsu... Y en formato virtual: Literaturas.com, Ariadna r-c, Fósforo, Impracabeza o Aviondepapel.com.
Ha sido incluida en diversos volúmenes de relato. Entre otros: 22 Escarabajos (Editorial Páginas de Espuma, 2009); Frankenstein (451 Editores, 2008); Contar las olas (Editorial Lengua de Trapo, 2006); Antología de cuentistas madrileñas (Ediciones La Librería, 2006); Todo un placer (Editorial Berenice, 2005) o Ni Ariadnas ni Penélopes (Editorial Castalia, 2002) y Forma parte de las antologías poéticas Los jueves poéticos (Ediciones Hiperión, 2007); La voz y la escritura (Sial Ediciones, 2006); Hilanderas (Ediciones Amargord, 2006) y Todo es poesía menos la poesía (Editorial Eneida, 2004).
Participó en la Primera Exhibición Internacional de Poetas Contemporáneos de la Universidad St. Thomas de Fredericton, Canadá, con el poema Parábola y en los IV Encuentros Hispano-Peruanos de Jóvenes Narradores.
Actualmente ejerce la crítica literaria en el suplemento cultural Caballo Verde del diario La Razón.

BIBLIOGRAFÍA
Narrativa:
Viajes inocentes Páginas de Espuma, 2005
Las hijas de Sara Alianza Editorial, 2003
El hombre de espaldas Editorial Ópera Prima, 1999


Poesía:
Alimento Editorial Celya, 2001
Con nubes y animales y fantasmas 2006

PREMIOS
Premio Regenta de Salamanca 1998
I Premio Ópera Prima Nuevos Narradores 1999
Premio Hucha de oro de cuentos 2004
Premio Ojo Crítico de Narrativa 2005

ENLACES

La ciencia de la Real Academia Española.



La Real Academia Española (RAE) anunció recientemente la introducción de 1.697 cambios en la versión en línea de su diccionario, el DRAE. Los medios de comunicación hicieron especial énfasis en que entre los cambios se encontraba lo que llaman la «aceptación» de algunos vocablos relacionados con ciencia y tecnología, con una visión más publicitaria que crítica. 

Entre los vocablos esperados estaban los estrechamente relacionados con la presencia del ser humano o sus aparatos en el cosmos, cosas como las sondas espaciales, el telescopio espacial y la estación espacial, la ISS, el objeto más grande que el ser humano ha puesto en órbita desde el Sputnik I en 1957. 

No hubo suerte. Hoy, pese a los 1.697 cambios, en el DRAE siguen sin existir las sondas espaciales, no importa que las estemos lanzando hace más de 50 años y que una de ellas, el Voyager I, esté a punto de convertirse en el primer objeto hecho por el hombre que abandona nuestro Sistema Solar, una hazaña de consideración. 

En el remozado diccionario académico tampoco existen los telescopios espaciales. 

De hecho, el único telescopio que incluyen los académicos (en una redacción que probablemente se ha quedado congelada en el tiempo desde el siglo XVIII) es «Instrumento que permite ver agrandada una imagen de un objeto lejano. El objetivo puede ser o un sistema de refracción, en cuyo caso el telescopio recibe el nombre de anteojo, o un espejo cóncavo». El nombre de anteojo, no está de más anotarlo, lo recibía en tiempos de la navegación a vela, cuando no se empleaba para buscar, por ejemplo, agujeros negros. 

El agujero negro académico, por cierto, es un ente asombroso: «Lugar invisible del espacio cósmico que, según la teoría de la relatividad, absorbe por completo cualquier materia o energía situada en su campo gravitatorio». Y ni mención de lo que diferencia a ese lugar invisible de otros, como su masa, responsable también de su «campo gravitatorio» (concepto algo anticuado), ni mucho menos la observación de que los agujeros negros no sólo hacen eso según la teoría de la relatividad. 

¿Y la estación espacial? Pese a que la primera, la Salyut I soviética, se lanzó en 1971 y ha habido muchas de ellas (9 Salyut, la MIR, el Skylab y ahora la ISS), el concepto sigue siendo totalmente ajeno al diccionario. 

¿Qué novedades nos traen entonces en cuanto a léxico científico y técnico los cambios anunciados por la RAE a falta de sondas, estaciones espaciales y agujeros negros más ajustados a la realidad? «Papamóvil», por ejemplo, que les parece más relevante. 

Los cambios son pocos y no muy alentadores
 
Por ejemplo, el recién estrenado USB académico es una «Toma de conexión universal de uso frecuente en las computadoras», definición que deja en el misterio el tipo de conexión y más grave aún, obvia que también es «de uso frecuente» en reproductores de audio, teléfonos móviles, televisores, cargadores de baterías y otros dispositivos bastante más allá de las computadoras. 

Otro vocablo muy celebrado de la lista de nuevas adiciones al DRAE fue «bloguero», definido como «persona que crea o gestiona un blog», que curiosamente deja fuera a los que escribimos blogs. Pero, al margen de eso, una persona que quiera saber qué son los blogs esos creados y gestionados por blogueros puede buscar «blog» y encontrará en las nuevas adiciones que es un «Sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores», que puede pasar. Pero, ¿qué es un sitio web? Quien busque ese concepto se encontrará el silencio: el diccionario no define ese misterioso «sitio web» que cuando es a modo de diario personal es un blog. Y ya que ellos mencionan «sitio web» es un concepto necesario para dar una idea completa como la que se da, digamos, de la navegación a vela. 

Porque si uno busca «mesana», se enterará de que, además de ser el palo más a popa de las embarcaciones de tres palos (que pasaron a la historia a mediados del siglo XIX), es la vela que va contra ese mástil, envergada en un cangrejo. Y tanto «envergar» como «cangrejo» están debidamente definidos, de hecho con mayor prolijidad de la que amerita el estándar USB de cables, conectores y protocolos de conexión y comunicación de dispositivos informáticos (definición un poco mejor que la académica, cosa que tampoco implica un alto grado de dificultad). Por ejemplo, el ya inexistente cangrejo de las goletas académicas es ni más ni menos que «Verga que tiene en uno de sus extremos una boca semicircular por donde ajusta con el palo del buque, y la cual puede correr de arriba abajo o viceversa, y girar a su alrededor mediante los cabos que se emplean para manejarla». 

Y es que la relación de la RAE con la ciencia ha sido, habitualmente, lejana, fría, recelosa y desconfiada, como corresponde a la concepción (perjudicial y de urgente eliminación) de que el mundo está dividido en dos espacios que no tienen puntos de contacto: o se es «de letras» o se es «de ciencias». Y ser «de los dos» no gana tampoco concursos de popularidad. Viven en las dos culturas de C.P. Snow sin esperanza de romper sus cadenas. 

El único requisito que se deben cumplir para ser académico es resultarle simpático o agradable a quienes ya lo son. Cierto que en 1713, cuando Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, fundó la RAE como copia de la Academia Francesa (y empezó a recibir fondos públicos cortesía de Felipe V un año después, sin cesar hasta hoy), la revolución científica era joven y en gran medida extranjera y sospechosa (francesa, alemana, holandesa e italiana, concretamente, cosa de cuidado), Gaspar Melchor de Jovellanos ni siquiera había nacido y el recuerdo de Miguel Servet era un relato cautelar de peso. 

El problema, para muchos críticos de la RAE como el mexicano Raúl Prieto Riodelaloza, que escribió varios libros señalando los problemas de las ediciones de la 18ª a la 21ª, es que la academia española se quedó viviendo en el siglo XVIII, despreciando los avances del mundo a su alrededor. Sus formas, como su diccionario, son de otro tiempo, no adecuadas a los usos, costumbres, conocimientos y avances de los que disfrutamos o padecemos a casi trescientos años de que naciera la institución. 

Las características esenciales de la RAE han sido asunto de preocupación de muchos a lo largo del tiempo. Por ejemplo, el único requisito que se deben cumplir para ser académico es resultarle simpático o agradable a quienes ya lo son, porque son los académicos ya existentes los que eligen a los nuevos, sin mediar ni una exigencia profesional, de experiencia o capacidad haciendo diccionarios. Y se les elige de por vida y sin que puedan ser expulsados, lo que garantiza que la juventud escasee en la casona de Felipe IV. No tienen obligación, ni la han tenido nunca, de ajustarse a los más recientes conocimientos no sólo en física o biología molecular, sino en filología y lexicografía (es decir, la forma de elaborar diccionarios), a una redacción eficiente y clara o a una visión laica y civil. 

La academia, dada su proclividad a mantenerse atrincherada del lado «de letras» así tenga que definir cuásares y aparatos de Golgi, se compone principalmente de escritores y filólogos, y sólo recientemente incluyó a dos científicos, la química Margarita Salas y el físico y divulgador José Manuel Sánchez Ron. Dado su machismo tricentenario, de los 46 académicos sólo 6 son mujeres. 

Más relevante parece que la RAE no justifica ni explica ante nadie sus decisiones, adiciones o supresiones al diccionario, tratos comerciales, uso de presupuesto (varios millones de sus euros provienen de las arcas públicas tanto en España como en el resto de los países hispanoparlantes, donde medran unas academias «correspondientes» patentemente inútiles para más que para los besamanos y la cortesanía, como lo ejemplifica que Juan Pablo II haya sido miembro de honor de la academia chilena «correspondiente de la española») y tomas de posición. En esta presentación de cambios han señalado muy graciosamente que la acepción de «rural» que equiparaba lo campirano con lo basto y bruto fue eliminada a instancias de unos escolares que les escribieron. Eso puede sonar muy bonito, pero ¿así actúan con todos los escolares que les escriben? ¿Con qué criterios aceptan o rechazan los comentarios que algunos les dejan (les dejamos) sobre el diccionario? No lo dicen, no tienen obligación de rendir cuentas. Son, para todo efecto práctico, la tiranía absoluta sobre el idioma de más de 500 millones de personas, y ello sólo porque Felipe V los nombró autoridad sobre el idioma en tiempos del imperio. 

La academia pasea tranquilamente en un jamelgo por la meseta mientras a su lado el mundo pasa en Ferrari. ¿Cuándo trabajan los académicos? 

Por si fuera poco, si alguna persona, colectivo, región, poblado, comunidad cultural o social, nación, sindicato o grupo similar se encontrara en desacuerdo con alguna decisión, añadido, supresión, corrección o metida de pata de la RAE en su diccionario, no tiene instancia alguna ante la cual interponer recurso, apelación o queja. Salvo la propia RAE… que al estilo de la Inquisición realiza sus deliberaciones y emite sentencias y decisiones en el más absoluto secreto. Y al que no le guste, dos tazas. Un ejemplo de los cambios recientes es la definición de manga: «género de cómic de origen japonés, de dibujos sencillos, en el que predominan los argumentos eróticos, violentos y fantásticos». La vaguedad y subjetividad de afirmaciones como «dibujos sencillos» y «predominan» es acojonante (por usar otra palabra que después de ser usada en todo el mundo hispanoparlante durante décadas y décadas, al fin llamó la atención académica. Y, por supeusto, los aficionados, escritores y dibujantes de manga quieren protestar y y mostrar que sus dibujos y argumentos no son tan así… pero no tienen cómo. 

Un detalle que quizá explica mucho de la lentitud desesperante con que se mueve la academia, tranquilamente paseando en un jamelgo mientras a su lado el mundo pasa en Ferrari lleno de novedades es el tiempo que trabajan los académicos. El pleno (los 46 académicos de número) se reúne los jueves por la tarde del curso académico, que dura 9 meses, lo que suma la copiosa cantidad de 38 o 39 tardes al año. 

Uno pensaría, quizá por exagerado, que eso es poco para confeccionar el diccionario que merece una de las lenguas más habladas y en más acelerada expansión del mundo. 

Para hacer una comparación (que, como todas las comparaciones, será odiosa), los 1.697 cambios anunciados con profusa publicidad son el resultado de los debates de la Academia durante cuatro años, de 2007 a 2011. La versión en Internet se ha actualizado en 2004 (2.576 cambios), 2005 (9.029 cambios), 2007 (4.618 cambios) y 2010 (2.996 cambios). 

Los académicos de la R.A.E. introdujeron 1.697 cambios en el diccionario durante cuatro años, la mitad de los que introduce el diccionario de Oxford en un solo mes. 

Por su parte, el Oxford English Dictionary (OED) anunció este mismo año que introducía 2.500 cambios. Son los cambios correspondientes al trabajo de asesores, expertos en distintas ramas, científicos, lexicógrafos, lingüistas, investigadores y redactores durante el último trimestre e incluyen trabajo en palabras científicas y técnicas como BitTorrent, apatosaurio, equinácea y VGA. ¿La anterior actualización? Marzo, 1.700 cambios (incluyendo «ludología» como estudio de los videojuegos y «metamateriales»), y antes la anunciada en diciembre con 1.200 cambios. Y así todos los trimestres. 

Por supuesto, el OED está hecho por una universidad pública que tiene un compromiso académico de primer orden y el compromiso de dar cuentas del uso de los dineros de todos los británicos. Quizá también por eso el OED consigna en su seno 600.000 vocablos ingleses mientras que el DRAE reduce el español a 88.000 palabras, poco más o menos. 

Las definiciones del DRAE suelen ser, por desgracia para todos, incoherentes, desordenadas, desprolijas, a veces con un tufillo a sacristía bastante incómodo y que traicionan de lejos su antigüedad y la visión estrecha de sus autores. Pasemos un momento a la zoología. 

El lobo académico es «Mamífero carnicero de un metro aproximadamente desde el hocico hasta el nacimiento de la cola, y de seis a siete decímetros de altura hasta la cruz, pelaje de color gris oscuro, cabeza aguzada, orejas tiesas y cola larga con mucho pelo. Es animal salvaje, frecuente en España y dañino para el ganado«. 

Cuando termine de asombrarse ante el hecho de que la RAE es el único grupo del mundo que mide el universo en decímetros, pregúntese por qué no nos dice que también es omnívoro, que es de la familia Canidae, que puede ser más alto, que su pelaje en realidad varía desde el blanco purísimo hasta el negro azabache, que es frecuente también en el resto de Eurasia, norte de África y América, y que el ser humano, a juzgar por los resultados, ha sido bastante más dañino para el lobo que éste para el ganado. Y ello sin añadir que quizá sería conveniente señalar que es el antecesor del perro doméstico y comentar que es gregario y vive y caza en manada. 

¿O sería demasiado exigente pedir tanto a una definición? Ya entrar en la familia zoológica y cosas así quizá no sea parte de la labor de un diccionario. ¿O lo es? ¿Qué tan larga debe o puede ser una definición, cuál es el límite máximo y con qué criterios se establece? 

Porque cuando la RAE no ve al lobo con alma de pastorcillo acongojado por sus ovejas, sino que ve más bien al león, que es bicho que suele aparecer en los escudos de armas de la gente de bien y por tanto ya tiene cierta entidad, ve a un «Gran mamífero carnívoro de la familia de los Félidos, de pelaje entre amarillo y rojo. Tiene la cabeza grande, los dientes y las uñas muy fuertes y la cola larga y terminada en un fleco de cerdas. El macho se distingue por una larga melena«. La definición es un catálogo de generalidades (grande, muy fuerte, larga) pero al menos nos informa de la familia taxonómica de este cazador y carroñero de la sabana africana (ah sí, que es de África, omisión menor). 

Y sin embargo, la misma academia, ante el elefante, lo que ve es a un «Mamífero del orden de los Proboscidios, el mayor de los animales terrestres que viven ahora, pues llega a tres metros de alto y cinco de largo. Tiene el cuerpo de color ceniciento oscuro, la cabeza pequeña, los ojos chicos, las orejas grandes y colgantes, la nariz y el labio superior unidos y muy prolongados en forma de trompa, que extiende y recoge a su arbitrio y le sirve de mano. Carece de caninos y tiene dos dientes incisivos, vulgarmente llamados colmillos, macizos y muy grandes. Se cría en Asia y África, donde lo emplean como animal de carga«. Entre otras cosas se omite, claro, que el elefante asiático y el africano son dos especies totalmente distintas y además, al generalizar sin criterio zoológico, ponen en riesgo de convertirse en pegatina a cualquiera a quien se le ocurra usar a un tozudo y malhumorado elefante africano como animal de carga. 

¿Por qué de uno se mencionan ciertas características y de otros no, de uno la familia y del otro, el orden de unos su alimentación y de otros no? 

Uno supone, aventuradamente, que se debe a que las definiciones se hicieron en distintos momentos y con distintos criterios a lo largo de 300 años, y los señores académicos no se han podido poner a la tarea de unificar la forma de presentación de los animales en su lexicón. Bastaría que se pusieran de acuerdo en una plantilla de criterios básicos: ¿se anota su orden, su familia, su nombre científico?, ¿el tamaño se da en longitud, en peso o en ambos?, ¿se mencionan sus costumbres, sus hábitats,su alimentación, sus características físicas, sus peculiaridades de conducta, su valor económico, su papel en el ecosistema o incluso su valor gastronómico (que no pocos animales son definidos por los académicos en función de si se los pueden manducar o no)? ¿Falta o sobra algo? Consensuado esto, se adaptan todos los artículos sobre animales. 

En un apartado sobre animales, pensando en el gregarismo de los lobos buscamos al gregarísimo pingüino y lo que nos encontramos es escalofriante. Para la RAE, el pingüino es «Nombre común de varias aves caradriformes del hemisferio norte, como el alca y sus afines«, y uno piensa en el alca y no recuerda que nadie la llame pingüino, mientras que los pingüinos que todos conocemos, las aves del hemisferio sur, quedan marginados a la definición de «pájaro bobo», que tampoco es para aplaudir: «Ave palmípeda, de unos cuatro decímetros de largo, con el pico negro, comprimido y alesnado, el lomo negro, y el pecho y vientre blancos, así como la extremidad de las remeras. Anida en las costas, y por sus malas condiciones para andar y volar se deja coger fácilmente«. 

Vamos, que mencionar que sus picos también suelen incluir color anaranjado, que viven en grandes grupos y que «sus malas condiciones para volar» en realidad son malísimas: no vuelan nada, aunque nadan con agilidad y elegancia, detalle que no merecen que se mencione estos habitantes de tierras frías del orden de los Spheniciformes. 

Para efectos de paleontología o paleoantropología, no añado nada a lo que ya dijo hace cuatro años Paleofreak en su entrada Paleo-DRAE, altamente recomendable. 

Pero si la RAE no está muy puesta en ciencia, en lo que es pseudociencias, pseudomedicinas y el maravilloso mundo de lo paranormal está puntualmente al día. En ningún momento pone en duda la telepatía («Coincidencia de pensamientos o sensaciones entre personas generalmente distantes entre sí, sin el concurso de los sentidos, y que induce a pensar en la existencia de una comunicación de índole desconocida»), la telequinesia («Desplazamiento de objetos sin causa física, motivada por una fuerza psíquica o mental»), la acupuntura, la homeopatía («Sistema curativo que aplica a las enfermedades, en dosis mínimas, las mismas sustancias que, en mayores cantidades, producirían al hombre sano síntomas iguales o parecidos a los que se trata de combatir»). En la academia se puede levitar (Dicho de una persona o de una cosa: elevarse en el espacio sin intervención de agentes físicos conocidos), profetizar (Anunciar o predecir las cosas distantes o futuras, en virtud del don de profecía), tener estigmas («Huella impresa sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos extáticos, como símbolo de la participación de sus almas en la Pasión de Cristo»). 

Ojalá la academia algún día abandone su arrogante posición de «autoridad» sobre el idioma, que no tiene base alguna, y se ocupe de enfrentar el idioma cotidiano en todos los países hispanoparlantes, el español que usamos también para comunicar ciencia, hay que señalarlo, de registrarlo, de definirlo con claridad y orden, coherencia y las mejores técnicas lexicográficas, creando un diccionario más útil para todos los que somos los dueños del idioma, con profesionales que trabajen una media de 40 horas a la semana 11 meses al año y que tengan que dar cuenta de sus actos, gastos y viajes, con tiempos fijados razonablemente para actualizar el diccionario y que dejen de lado visiones que entre la sacristía, la aristocracia preilustrada y el centralismo que desprecia todo lo que no es el centro de Madrid, adquiriera una vocación hacia el español universal… aunque eso implicara menos birretes esperpénticos, ceremonias de pompa de tiempos del absolutismo, cortesanías alambicadas y comilonas transatlánticas. Y menos telépatas y profecías…