domingo, 10 de marzo de 2013

Fallece Medardo Fraile, el cuentista de nunca acabar.




Hace dos días escribí a Medardo Fraile. Le contaba, feliz, que disfruté con su lectura en el Instituto Cervantes de Estocolmo a primeros de febrero. Me mostraba entusiasmado por la cercana aparición de una antología de sus cuentos traducida al inglés en Puskhin Press. Le felicitaba por su próximo cumpleaños, el trece de marzo. Sin embargo, Medardo Fraile ha fallecido en durante la noche de ayer en Glasgow (Escocia) donde residía. Murió mientras dormía. En la madrugada. Tranquilo.
Medardo Fraile nació en Madrid, en 1925. Fue un niño que conoció nuestra Segunda República y la Guerra Civil Española. Su inquietud literaria se forjó en los años de posguerra y junto a Alfonso Paso y Alfonso Sastre, entre otros, puso en marcha el primer teatro de ensayo tras el conflicto, Arte Nuevo. En esos años, lo encontramos junto a Aldecoa, Martín Gaite, Sánchez Ferlosio, Matute, Fernández Santos y publica unos primeros libros muy elogiados, que habrían de ser el inicio de la carrera del mejor cuentista de su generación. El destino lo llevó a Glasgow desde 1964 (un año después recibiría el Premio Nacional de la Crítica), donde formó su familia y, desde su cátedra, a centenares de estudiantes en el cariño por la literatura española. Medardo no dejó de viajar a su país durante largas temporadas, de participar en actos de toda índole (quiero recordar ahora el homenaje que le regaló la revistaBatarro en el Círculo de Bellas Artes en el año 2005) y, por supuesto, no dejó de escribir. De escribir buenos libros. Después de la edición de sus cuentos completos a cargo de Ángel Zapata, abordó su autobiografía, El cuento de siempre acabar, testimonio ineludible de una época en España, dos libros de ficción, Antes del futuro imperfecto y Laberinto de fortuna y la recopilación de artículos, Entradas de cine.
En estos últimos años, Medardo Fraile era considerado el gran cuentista español por distintas generaciones de escritores, por su militancia con el género, su siempre modernidad literaria y su generosidad con todos, especialmente con los más jóvenes. Cuando lo conocí, le pregunté por qué no abandonaba Escocia, por qué no volvía a vivir en Madrid. Fijó en mí su mirada azul y severa de hombre bueno: “Porque es allí donde tengo mis medicinas”. Podría ser el final de un cuento. Uno de Medardo. El cuentista de nunca acabar.
Juan Casamayor es el editor de Medardo Fraile en la editorial Páginas de Espuma.

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