miércoles, 29 de enero de 2014

Chacota.






1. Bulla y alegría mezclada de chanzas y carcajadas, con que se celebra algo.
2. Broma, burla. Tomar a chacota a alguien o algo. Hacer chacota de alguien o algo.

...Follón, bullanga, jaleo, escandalera, cisco, zarabanda, bochinche, guirigay, rifirrafe, alboroto, trapatiesta, escándalo, bullicio, zapatiesta, gresca, jarana, revuelo, parranda, algarabía, juerga, rumor, barullo, barahúnda, vocería, zalagarda, ruido, trápala, desorden, confusión, trapisonda, vocinglería, estrépito, algazara, tiberio o gritería son algunos sinónimos y voces afines de la que hoy os presentamos,chacota, de origen onomatopéyico.

Escribe José Zorrilla en La sorpresa de Zahara:

"...Cabalgaba el agareno
sobre una yegua de Córdoba
con la crin hasta el estribo,
y hasta la tierra la cola;
y como el cielo la empapa
en las aguas que la mojan,
la cola y la crin parecen
de espumas, algas y esponjas.
La plaza cercan los moros,
donde dos a dos arrojan
los cristianos que cautivan,
los cautivos que sollozan.
Allí mujeres y ancianos,
allí vírgenes y esposas,
juntan a golpes y a gritos
entre algazara y chacota..."

Y el poeta satírico español José Aguilar Jurado nos cuenta en Me guardo el aguijón y la ironía:

"Me guardo el aguijón y la ironía,
me guardo la chacota y la agudeza,
me guardo la diatriba y la aspereza,
la mofa, la indirecta y la osadía.

Me guardo la ocurrente picardía,
me guardo la insolencia y la braveza,
me guardo la embestida, la crudeza
y el cachondeo, en suma, que solía..."

¡Hasta el próximo artículo esculpido en mármol y terracota! ;-)

José Luis Moure: «Nos obligan a elegir los mejores hijos» para el DRAE.

Ricardo Soca 


El nuevo presidente de la Academia Argentina de Letras (AAL), José Luis Moure, es un filólogo argentino que desarrolló su carrera docente superior en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde obtuvo su doctorado. Las áreas a las que ha consagrado sus mayores esfuerzos han sido la Dialectología Latinoamericana y la Historia de la Lengua, de la cual es profesor titular. En el portal de la UBA pudimos saber que es autor de numerosos artículos de su especialidad. Editó la Verdadera relación de la conquista del Perú y provincia del Cuzco de Francisco de Jerez. Es coautor del estudio introductorio de la edición de la Crónica del Rey Don Pedro de Castilla realizada por Germán Orduna, de cuya versión abreviada prepara la edición crítica, así como la Crónica de Enrique III (en colaboración con Jorge Ferro). Es autor del estudio introductorio, edición crítica y anotación de El detall de la acción de Maipú, sainete en lengua gauchesca de autor anónimo de 1818, publicado por la Biblioteca Nacional de la Argentina. 

Preside una academia que fue fundada en 1931 como «asociada», pero que desde el final del siglo pasado perdió esa nota de independencia para convertirse en «correspondiente» de la Real Academia Española, una decisión con la que parece no estar totalmente de acuerdo: Nunca tuve claro cuál era la diferencia específica que implicaba ser asociada pero, si en 1931 la Academia se crea y se dispone que sea asociada y no correspondiente, habrá tenido una significación simbólica de cierta independencia, siguiendo la actitud asumida tradicionalmente por la intelectualidad argentina de la generación de 1837 de distancia, de independencia frente a lo que la academia de Madrid pudiese disponer, expresó. 
Nosotros diremos que, por muchas razones, esa intelectualidad revolucionaria de 1837 y algunos de sus pensadores más importantes –pienso en Sarmiento, en Alberdi, en Juan María Gutiérrez– asumen una actitud de independencia, que quieren que no sea solamente política, como los hechos habían determinado, sino también cultural y lingüística. Esa creación en 1931, después de dos intentos previos de crear academias correspondientes de la española tiene que haber tenido un significado, simbólico al menos. Las razones por las cuales esto se interrumpe entre 1999 y 2000 –en el terreno simbólico– nunca las pude averiguar, a pesar de haber investigado en las actas. Solo sé que hubo una propuesta por parte de la RAE de que la Argentina pasase a ser correspondiente. Eso fue admitido por nuestra Academia; tengo que respetar esa decisión y suponer que respondió a algún tipo de explicaciones que se le hayan podido dar en ese momento, y que convencieron a los miembros. 

La pregunta de este reportero, tanto como la respuesta del filólogo, sugieren una asimetría en las relaciones de poder entre la tricentenaria casa madrileña y sus asociadas americanas. Le pregunté su opinión sobre el hecho de que el presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) tenga que ser siempre, por sus estatutos, el director de la Real Academia Española, y que su tesorero tenga que ser designado, también por disposición estatutaria, entre los miembros de número de la entidad fundada en 1713 por Fernando IV. 

Aun admitiendo la notoria asimetría, Moure identifica algunas razones que explican esta situación: En esto yo siempre me veo en dificultades, porque por un lado, no dejo de reconocer que la Real Academia Española tiene una tradición fortísima, se ha convertido de hecho en la anfitriona de la Asociación de Academias, y tiene, como digo, una tradición lexicográfica importantísima para el conjunto de los países de habla hispana. 

Alguna vez se ha dicho que el peor obstáculo para la expansión del español como lengua internacional es la pobreza que aflige a muchos de los hablantes donde es hablado. Moure reconoce que la RAE financia «buena parte» del funcionamiento de Asale, así como ofrece una sede para las reuniones y para la administración. Algunas academias no están en condiciones económicas ni cuentan con una tradición académica previa que permita convertirlas en centro de estas actividades. Por eso, es un hecho que tenemos que aceptar en cuanto no haya una propuesta mejor por parte de ese conjunto de academias que parecen haber admitido esto como natural. 

Insistiendo en el mismo tema, le comento que la sede oficial de Asale es en la calle Felipe IV, número 4 de Madrid, la misma de la Real Academia Española, que su página de internet está hospedada en el servidor de rae.net y el dominio (designación) en la red mundial –asale.org– no fue registrado en Bogotá, ni en Buenos Aires ni en México, sino en Madrid, a nombre de la gerente de la Real Academia. ¿Qué comentario le merece esta situación? 

Es que funciona allí. De hecho, el trabajo conjunto se hace en el mismo lugar, los fondos bibliográficos son compartidos, es decir esto ha surgido allí, no podemos negarlo ni podemos negar que el conjunto de las academias ha tenido siempre con la Real Academia Española una relación estrecha, yo diría quizás excesivamente estrecha, porque no parecen haber actuado con simetría, respondió. 

El académico argentino explicó que todas las asimetrías institucionales encuentran su explicación en la historia y en las representaciones que se construyen sobre los hechos: España sigue ocupando un rol preponderante en el pensamiento lingüístico de estas naciones que hablan un idioma y que, más allá de los discursos, parecerían no encontrar todavía una manera de manifestar su absoluta independencia. Como tantas otras cosas, esto es la consecuencia dilatada de un desacompasado desarrollo de la historia con respecto a la aceptación de nuestras particularidades lingüísticas. Hoy día la ciencia lingüística no puede admitir la preponderancia de una variedad sobre ninguna de las otras, el concepto de pureza afortunadamente ha sido hace largo tiempo eliminado, pero queda lo que llamo este imaginario colectivo, alimentado por los años de la colonia, alimentado por la observación hecha de la península con respecto a la calidad cultural de las colonias y a las variedades lingüísticas consideradas siempre como un poco bárbaras, un poco marginales. De modo que habiendo cambiado la mentalidad hispánica, hoy habiéndose dado cuenta todos, porque no cabía otra posibilidad, de que nos encontramos simplemente compartiendo variedades de distinta naturaleza, perdura esa idea que da pábulo a que esta visión asimétrica perdure también. 

Moure enfoca las tareas de la Asociación Argentina desde la perspectiva de un lingüista y, sobre todo, de un dialectólogo y de un estudioso de la historia de la lengua. 
Yo creo que la principal tarea de la Academia Argentina de Letras, que no debe delegar, es un estudio, un conocimiento tan completo como sea posible de la variedad argentina o bien de la variedad estandarizada de Buenos Aires. En ese sentido, la obra que yo creo que cumple más adecuadamente esto es el Diccionario del habla de los argentinos, un diccionario contrastivo, que se planteó desde el comienzo incluso desde algunos de los otros intentos de creación de academias previos, pero que se fue concretando y que cobró un renovadísimo ritmo en los últimos años. Seguimos trabajando en eso; existe para ello un material muy rico que se va incrementando a través de reuniones quincenales que hacemos los que integramos en este momento la comisión de argentinismos y que creo que es un muy buen diccionario contrastivo. 

No está conforme con el hecho de que la RAE sea la que decide qué argentinismos deben incorporarse al diccionario que se supone que es de todos, y se pregunta por qué no todas las palabras identificadas como pertenecientes a la variedad rioplatense son «admitidas» por la real casa madrileña: No tengo la respuesta para eso; es decir, nos obligan a elegir los mejores hijos para ir allá. De todo ese corpus de palabras claramente argentinas, claramente estudiadas como propias de este territorio, solamente algunas son admitidas, posiblemente en función de su vitalidad o de su mayor extensión diatópica, como para integrar ese repertorio léxico que hoy llamamos Diccionario de la Lengua Española, que teóricamente representa al conjunto de los países que hablan español. Hay ciertamente en ese diccionario una desproporción, que yo creo que no obedece a mala voluntad sino a la propia historia de la obra, que fue inicialmente un diccionario de autoridades, de la lengua de España, que era la que mejor se conocía, y al que después se fueron incorporando las palabras, los elementos léxicos propios de las propias naciones de América. 

Moure advierte que los hablantes de las variantes peninsulares no son más del diez por ciento del total de hispanohablantes, por lo que desde el punto de vista numérico, proporcional, ese léxico americano tendría que tener una presencia mucho mayor en ese diccionario, lo cual lo haría inmanejable, o prácticamente inmanejable. 
El académico argentino señaló que el DRAE contiene regionalismos peninsulares que en muchos casos representan a comunidades muy pequeñas, mientras que faltan palabras de México o de Colombia que son utilizadas por millones de hablantes. No se ha encontrado todavía la manera de que exista una justicia mayor, una proporción más adecuada que represente a las variedades americanas. Pero eso tiene que ver con la historia del diccionario, que es muy difícil de modificar. Es un poco, hoy, un diccionario histórico, es un poco un diccionario de uso, un poco un diccionario del español general, es un poco un diccionario de regionalismos, y estos están representados de una manera muy poco proporcional. 

Cuando le planteo que los diccionarios contrastivos, como el uruguayo o el argentino suponen de alguna manera una sujeción a la norma peninsular, me explica que se trata de una cuestión metodológica, puesto que el otro camino posible –la confección de un diccionario integral, con palabras patrimoniales como mesa, zapato– es por ahora económicamente inviable para las academias asociadas (o correspondientes). Comentó que esa tarea ya la cumplió en la Argentina una editorial privada, que publicó el Diccionario integral del español de los argentinos y, en México, el lingüista Luis Fernando Lara, con su Diccionario del español usual en México.
Esto ya lo proclamaba el propio Borges en una de sus duras diatribas contra la Academia Argentina de Letras, que él naturalmente integraba. Y hoy se conoce porque aparece en la correspondencia que mantenía con Bioy. Y él reclamaba: ¿por qué tanto elevar palabras a la Real Academia para que allá se elijan cuáles quedan y no hacemos nosotros lo que nos corresponde, es decir, un buen diccionario del español culto que se habla en la Argentina, incluyendo después las particularidades? 

Aristóteles definía la política como «el arte de lo posible»; tal vez esto pudiera aplicarse también a la ciencia lexicográfica en los países americanos, donde el objeto y el método de estudio se enredan en un entramado de tradiciones históricas y de intereses políticos y económicos que poco tienen que ver con la ciencia. Moure intenta deslindar ambos campos:
Nosotros somos países jóvenes y España es una nación secular, de modo que esa presencia y esa tradición lexicográfica y de estudio es muy antigua. Estos son realidades y hechos, digamos científicos y efectivos para hacer frente a los cuales no siempre los caminos son sencillos; otra cosa diferente son las políticas lingüísticas, que a veces pueden tener intereses de otro tipo, que no sean estrictamente los lingüísticos. 

¿Cree que su llegada a la presidencia pueda imprimir un nuevo giro a la AAL?
En este punto soy un poco escéptico, prefiero serlo antes de mostrarme como revolucionario, eso ha sido una constante en toda mi vida y también es fruto de mi experiencia en los años que tengo. Una academia es siempre un cuerpo de pares, formado en el caso de la AAL por gente dedicada a la literatura, por gente dedicada a la lingüística, alguno dedicado a la ciencia exacta, por helenistas y no se puede pretender que todos piensen igual. Lo que me propongo hacer es llevar al terreno de la discusión dentro de la Academia algunos de los aspectos que hemos estado hablando acá, y tratar de dar mis razones, por las que yo creo que la AAL debería volver a poner el énfasis en su carácter de argentina. De otra manera, ¿qué sentido tendría que cada una de las academias tuviera en su nombre un adjetivo que hace referencia a un recorte geográfico o político si no puede mostrar lo que las caracteriza como nación? Todas estas academias fueron creadas como nacionales; se llaman nacionales, y eso significa que tienen que mirar hacia dentro en una proporción importante, sin perder de vista el hecho de que al menos todas decimos pertenecer a un universo cultural cuyo idioma es el castellano. Si es así, hay algo que nos une, y es el respeto por un estándar que consideramos común. Para que eso siga siendo así, y para que esas academias tengan sentido y no sean meras "repetidoras", como se dice en radiotelefonía, de una central, es imprescindible que tomen conciencia de su nación, que tomen conciencia de que tienen que dar respuesta a su propio país acerca de su función. Nosotros no tenemos otras [funciones] que no sean un estudio, una consideración particular de nuestra lengua y de la producción literaria escrita en esa lengua. Pero nos debemos entonces el respeto por esa lengua de cultura, esa lengua que nos aúna, que compartimos, que nos permite leernos los unos a los otros, y seguir diciendo que lo estamos haciendo en una lengua común. Pero para que siga siendo común no puede haber preeminencias de ningún tipo. Es importante, entonces, que si existen imaginarios que dicen lo contrario se vayan desmontando, sin guerras, sin hostilidades, con comprensión y con argumentos. De momento, la relación es asimétrica, el dinero, y mucho dinero, lo han puesto los españoles a través de estas empresas lingüísticas; lo siguen haciendo a través de la Real Academia, lo siguen haciendo a través de esta empresa de la Asociación de Academias con sede en Madrid, lo siguen haciendo a través del diccionario, con el cual nosotros trabajamos. Mientras esto no sea puesto al servicio de intereses menos cristalinos, bienvenido sea. Lo iremos modificando en la medida en que las naciones americanas tomen fuerza y piensen que pueden actuar exactamente en ese plano de igualdad. Hacia eso debemos caminar. 

Le comento el hecho de que en torno de la orientación de la RAE se mueven poderosos intereses económicos.
Ese es uno de los grandes temas que están planteados aquí y que sería bueno empezar a ventilar, empezar a debatir, para no convertirnos en clientes de ese proyecto sino en colaboradores reales de otras academias. Esos son los elementos que están por debajo de las políticas lingüísticas; cuando las políticas lingüísticas van más allá de los intereses lingüísticos que las lenguas mismas exigen, y tienen finalidades meramente económicas, estamos ante un hecho espurio, que no debe admitirse. Se debe explicar claramente, a la luz pública, para que se entienda que hay un proyecto económico y preguntarse a quién beneficia ese proyecto económico. 
España tiene pleno derecho de llevar adelante un proyecto económico y nosotros también tenemos derecho de tener los propios y, en algún caso, de tomar otros caminos si nos parece que ese proyecto económico entra en colisión con el nuestro. 

Con frecuencia leemos o escuchamos llamados a la defensa de la lengua común contra la disgregación, contra el ingreso de vocablos de otras lenguas, en fin, contra fenómenos que han sido propios de todas las lenguas en todos los tiempos. 
Siempre les digo a mis alumnos de Dialectología o de Historia de la Lengua que sabemos que sabemos que las lenguas tienden inexorablemente a la diversificación, a la dialectalización. Eso siempre ha sido así. Los terrores con que a veces hoy se persigue a la opinión pública con respecto al peligro que hoy corre el idioma español, el peligro de la dialectalización o de las variedades es un miedo que no tiene fundamento. En la realidad, en el hoy, simplemente porque me parece un error conceptual o una medida estratégica el suponer que una lengua que tiene más de cuatrocientos millones de hablantes corre algún peligro. Para que ese peligro se advierta y para que sea necesario tomar medidas de defensa tiene que haber un ataque. Y esa situación no se da, por el contrario, lo que se está manifestando es un crecimiento casi exponencial de la presencia del español; no hay peligro alguno, ¿de qué nos estamos defendiendo? 

En el siglo XXI el lenguaje está enfrentando fenómenos que no tienen precedente en la historia humana: la alfabetización y la escolarización prácticamente universales, la revolución de las comunicaciones, que tenderían a frenar el cambio lingüístico, tal vez a hacerlo más lento, a hacer prevalecer la convergencia sobre la dialectalización. 
No hay ninguna duda de que va a haber dialectalización. En el pasado ella fue mucho más rápida por el aislamiento geográfica, por razones políticas. Hoy, en cambio, esa dialectalización se retrasa en la medida en que los medios de comunicación ponen en contacto toda estas variedades como nunca había sucedido antes, lo que nos permite acceder al conocimiento del vocabulario de naciones hermanas, lo que antes hubiera sido impensable. De modo que hoy tenemos razones para suponer que muchos de estos procesos de dialectalización van a retardarse. Lo que nos queda sí es defender el valor de esa variedad estándar, que es no ya geográfica sino que es de estilo, de registro, que implica una lengua de cultura, una lengua elaborada,que es la lengua que nuestro idioma ha venido desarrollando y que es lo que tenemos de absolutamente en común. Si hay algo en lo que nos hermanamos por completo es en ese español estándar, culto, que es el que se ve reflejado en las gramáticas, en la enseñanza, aquel en el que leemos, aquel a cuyo registro le prestamos una ortografía compartida. Ese es el único reaseguro que tenemos, por muchos años, probablemente por siglos, de la existencia de un idioma común. A las otras variedades, las variedades de la gente, las variedades de la calle, las variedades de los pueblos, las variedades regionales hay que dejarlas tranquilas. El pueblo sabe lo que hace con esas formas y también sabe que cuando necesita leer, cuando necesita escribir, cuando necesita dar clase o recibirla o transmitir información, lo va a hacer en esa variedad culta cuya supervivencia hará que la comunicación del mundo hispánico siga durando por mucho tiempo, concluyó. 


Animalización.




La animalización es una figura literaria consistente en la comparación entre personas y animales siendo la persona el objeto real y el animal, el imaginario.


Breve historia de su paso por la literatura española

Esta figura es típica del naturalismo, aunque en la literatura española no es muy frecuente, debido a que la religiosidad característica de este país chocaba frontalmente con este movimiento literario, que otorgaba el motivo de los actos de las personas a la naturaleza y personas que nos rodean, influidos estos últimos a su vez también por más de lo mismo. Todo esto contra la Iglesia que tenía bastante poder durante la época del realismo en dicho país

El horror de Cortázar.


El autor recuerda la peor entrevista de su vida, a pocos meses de la muerte del escritor argentino, coincidiendo con la celebración del centenario de su nacimiento


Fue, creo, la peor entrevista de mi vida. Yo no había podido pensar ni una pregunta –y, pese a lo que suele parecer, una entrevista es algo que debería pensarse. Pero aquella mañana de verano –diciembre de 1983–, en la librería Norte de Buenos Aires, me encontré de pronto con que podría entrevistarlo si lo hacía precisamente allí y entonces. Julio Cortázar me contó que había llegado un día antes, que iba a quedarse una semana y que era una visita muy privada: venía a despedirse de su madre, de noventa y tantos años.
–Ah, lo siento.
Dije, cara de circunstancias.
–Sí, es ley de vida.
Me dijo, y que por eso nadie sabía que estaba en Buenos Aires. Llevaba diez años sin volver: desde su exilio parisiense se había convertido en un gran denunciador de los crímenes de la Junta Militar argentina. Aquella mañana yo quería hablar de literatura y él de política, así que, por supuesto, hablamos de política. La política, esos días, estaba en todas partes: Argentina vivía la última semana de su peor dictadura con esa esperanza que dan los finales que suponen un principio. Había euforia en las calles, alivio en las conversaciones, algún miedo que queríamos disimular; empezaba, tímida todavía, la avalancha de historias del horror. Cortázar estaba entusiasmado, pero tampoco tanto:
–Comparar las juntas militares de Argentina con la democracia es pasar del infierno al paraíso, pero, bueno, como yo siempre sospeché que el paraíso está lleno de defectos, también pienso que la democracia tal como la sentimos aquí no puede quedarse en ella misma, sino que tiene que ser una puerta que se va abriendo a una evolución más amplia, evolución que pueda eventualmente llevar a una revolución.
Fueron horas: Cortázar contaba, recordaba, se reía; yo lo seguía sin aliento. Terminamos comiendo en una casa cercana, todo tan agradable. Cuando nos íbamos –compartimos un taxi–, le pregunté algo que siempre me había intrigado: ¿por qué se le había ocurrido escribir que Johnny Carter, el saxofonista de El perseguidor, uno de sus cuentos más famosos, se hace adicto incurable, sufre terribles abstinencias y por fin muere de una imposible sobredosis de marihuana? Cortázar se rio y me dijo que sí, que era un error, que en 1958, cuando escribió la historia, no tenía ni idea de ninguna droga y puso marihuana como podía haber puesto lavandina, y que se enteró del patinazo cuando se lo dijo su traductor americano –que hipertradujo heroína en lugar de marihuana–, pero que él no quiso cambiarlo. Y hablamos de los grandes errores literarios, del reloj de Hamlet, los leones de Kipling, y después el taxi llegó a ninguna parte.
El perseguidor era una versión libre del fin de Charlie Parker, que murió heroinómano; es raro imaginar ahora una época en la que un escritor latinoamericano en París, ansioso de modernidad, adicto a bajos fondos varios, no sabía qué era la marihuana.
Fue hace tanto. Dos meses después, hace justo 30 años, llegó la noticia de su muerte: justo entonces supimos por qué había venido a despedirse. Este año, Cortázar habría cumplido 100: tiempo de preguntarse qué fue de todo aquello. Por ahora arrecian homenajes. Aquella tarde le pregunté si creía que alguna vez le pondrían su nombre a una calle, una plaza, si esa iba a ser su forma de quedarse en Argentina.
–Uy, qué espanto, ojalá no lo hagan. Nada me daría más horror.
Me dijo entonces. Acaso alguien hoy se cruce estas palabras en un bar de la plaza de Cortázar, en la esquina de Borges con Honduras, Buenos Aires.




Un nuevo imaginario en el regreso de Stanislaw Lem.

La reverenciada figura de Stalislaw Lem (Lvov, 1921 – Cracovia, 2006)está bien situada en un podio o parnaso del género de la ciencia ficción desde la que sigue desplegando su subyugante influencia, pero es cierto que es algo más que eso, como si aún no hubiera llegado todo su reconocimiento. Algunos estudiosos ven detrás del estilo la no tan remota ascendencia judía (nunca fue un religioso practicante) y es muy evidente que el período de la guerra lo marcó para siempre, aquellos años viviendo con identidad falsa, la lucha de la resistencia, y ya terminada la contienda mundial, muy pronto, los primeros encontronazos con los ideólogos comunistas, lo que lleva a un temprano enclaustramiento intelectual. Su primera novela, El hospital de la transfiguración, data de entre 1946 y 1948, pero no se publica en Polonia hasta 1955 por la censura de corte estalinista que irradiaba sobre toda la Europa del este; ya entonces le colgaron el sambenito de contrarrevolucionario; esta obra también editada en castellano por la editorial Impedimenta revela un Lem diferente, todavía no inmerso en los meandro del los mundos futuros e improbables.
En el estilo de Lem la dosis surrealista es parte fundamental al flujo narrativo, a veces poéticamente ligado al relato del inconsciente y sus complejas descripciones; así todos los argumentos se encadenan en rico poso lleno de imágenes (en eso, esta traducción es meticulosamente esmerada), siempre sorprendente al lector, le guste o no la ciencia ficción. Pero en todos está muy presente la que es sin duda su obra más famosa: Solaris (1961), llevada al cine magistralmente por Andrei Tarkovski en 1972 y que esta misma editorial vertió al castellano por primera vez directamente del polaco. En realidad Solarisposee tres versiones cinematográficas; una primera del también soviético Nikolai Nirenburg de 1968 que pasó sin pena ni gloria y una última del estadounidense Steven Soderbergh de 2002 que no logra sobreponerse a su predecesora inmediata. Solaris sigue siendo un enigma infinito de sugerencias y esa primera persona aparece también en estos cuentos de Máscara.
La cronología de esta antología va desde 1957, en los albores de su carrera literaria (“La rata en el laberinto” fue publicado en la edición original de “Diario de las estrellas”), hasta llegar a mediados de los años noventa del siglo pasado
La cronología de esta antología va desde 1957, en los albores de su carrera literaria (“La rata en el laberinto” fue publicado en la edición original de “Diario de las estrellas”), hasta llegar a mediados de los años noventa del siglo pasado. Es verdad que la vasta y erudita obra de Lem (cuya edición de obras completas, sólo accesible en polaco, sobrepasa los 25 tomos) ha sufrido manipulaciones de todo tipo tanto por parte de los sucesivos editores (se evita hablar hoy abiertamente de censura) como el propio autor, que corregía y cambiaba infatigable en cada nueva impresión. Aunque los relatos no siguen una conducción orgánica precisa, sí es cierto, como apunta el prólogo de la edición española, que tanto temas como ideas filosóficas que han sido obsesión y constante en la obra de este prolífico y complejo escritor se repiten en el potente y hasta desbocado imaginario, una escena cambiante donde la visión de la naturaleza como potencia creadora de nuevos y diversos seres domina sobre cualquier otra consideración. La otra gran preocupación ética de Lem, la inteligencia artificial, sus impredecibles límites, su uso y su destino, o la bioingeniería, aparecen en un hechizo de ambientes donde no todo es tornillos, cristales que piensan y naves interestelares. Se trata también de una progresión interior de ese pensamiento visionario, una capacidad de duda y arrastre de las ideas hacia otras preguntas sobre las que siempre es aconsejable dudar antes de responder. Y si Mascara tiene algo de invención kafkiana, sobrevuela todos los escritos una creciente angustia de cerrazón y de verdadero corsé moral, metáfora elocuente donde las hubiera de los tiempos y el lugar que le tocó vivir. El inicio del relato “La verdad” es magistral en este sentido:
“Estoy sentado en una habitación cerrada, con la puerta desprovista de picaporte y cuya ventana tampoco puede abrirse. El cristal es irrompible. Lo he intentado. No porque tuviera ganas de fugarme, o por efecto de la rabia, tan solo quise comprobar si se podía. Escribo sobre una mesa de madera de nogal. Dispongo de suficiente cantidad de papel. Escribo lentamente. Escribo aunque nadie lo lea. No quiero estar a solas, pero no consigo leer. Lo que me traen para leer es todo mentira…”.
Máscara. Stanislaw Lem. Traducción de Joana Orzechowska. Editorial Impedimenta, Madrid, 2013. 417 páginas.


Cristina Pacheco narra los últimos momentos de su esposo.

CIUDAD DE MÉXICO (27/ENE/2014).- La periodista mexicana Cristiana Pacheco narra cómo fueron los últimos instantes de quien fue su esposo, el laureado escritor José Emilio Pacheco, quien esta tarde recibió un homenaje de cuerpo presente en El Colegio Nacional en esta capital.

De acuerdo con la conductora de programa de televisión "Aquí nos tocó vivir", el poeta, novelista, cuentista, ensayista y traductor sufrió una caída en la que se golpeó la cabeza, por lo que el viernes presentó dolor y pidió una pastilla para aliviar el síntoma que presentaba, la cual al final lo dejó inconsciente hasta morir.

"Lo último que platiqué con él fue muy poco, porque lo encontré mal, no le dolía el golpe en la cabeza, pero sí estaba incomodo. Pidió una pastilla para el dolor, por si le daba, me pidió una pastilla para dormir, dormimos juntos, vimos un poco la televisión, las noticias, me comentó algo de mi programa que había visto y que le agradeceré siempre.

"Luego se quedó dormido, intenté despertarlo, me quedé cerca de él en una silla junto a su cama, pues le seguía doliendo la cabeza. No tuve tiempo de decirle si lo llevaba al hospital o llamar al doctor, pero dijo que por un tonto dolor de cabeza no iría al hospital", anota.

Cristina Pacheco expuso que "en la madrugada no dormí, estaba inquieta porque a pesar de que respiraba normal, había algo que no me gustaba; y al día siguiente le dije que ya era muy tarde, que no fuera dormilón, que no porque hizo un articulo bonito lo iba a dejar dormir más, así que le llevé café".

La periodista señala que prácticamente se lo coloco en la boca, pues el autor no había probado nada, "y pensé que quizás le había hecho mucho efecto la pastilla, le hablé fuerte y al oído y nada".

Recuerda haber tomado una toalla con perfume y agua, los cuales se los dio a oler, a fin de que despertara, pero el intento resultó en vano, y en cuanto llamó a su médico de cabecera, éste le comento que José Emilio no estaba dormido sino inconsciente, e inmediatamente fue trasladado al hospital.

"Lo trasladamos en ambulancia, consultamos dos cirujanos y ambos coincidieron en que es tanta la hemorragia que presenta que la operación no iba a resultar bien.

"Hay 95 por ciento de probabilidades de quedar en estado vegetativo, y jamás le hubiera hecho yo algo a José Emilio, no me hubiera gustado verlo convertido en vegetal, tener a una persona que no podía hacer lo que más ama en la vida, que es leer, escribir y caminar.

"Así que preferí que no se hiciera la operación, que lo dejáramos tranquilo y se fue muriendo lentamente y en la absoluta tranquilidad", relató.

Indica que, en cama, el autor de "Las batallas en el desierto" no tuvo quejas ni dolor. Asimismo, expuso que rechazó se le hubieran realizado curaciones absurdas e inútiles, "no hubo medicamentos innecesarios, se quedó dormido y se fue a su sueño, el sueño de su poesía", comenta.


Cristina Pacheco recuerda a su esposo como un hombre honesto, que nunca quiso aprovecharse de temas como la violencia o pobreza, "por el contrario, lo hizo honestamente, desde adentro, nunca trato de ser un francotirador, simplemente por ser amante y fiel a las palabras, simplemente dijo lo que veía y lo que veíamos todos, pero que quizás nadie dijo con precisión".

También indica que la reciente muerte del poeta argentino Juan Gelman le impresionó mucho, tanto que al final le dedicó un articulo. Me decía: ''bueno, al menos siento que ya cumplí con Juan, que era realmente un gran poeta".

Cristina Pacheco afirma que el mejor homenaje que se le puede hacer a quien fuera su esposo es leerlo y respetar este país.

"Nos enseñó que hay que amar este país, que hay que amar las palabras, porque si uno las ama, respeta todas las cosas. Nos enseñó que hay que seguir y hay que hacer lo que se tiene que hacer", continuó la periodista.

Destaca que la vida sin José Emilio no será la misma, pero a pesar de ello saldrá adelante, pues dijo que se trata de una lección maravillosa lo que él le dejó.

"José Emilio dejó de existir y mi primer impulso al ver que no está fue decir: el jueves y viernes, siempre he trabajado esos días para la televisión, y no sé si tomaré un descanso, voy a pensar, no estoy clara y debo de estar clara, así que el jueves estaré donde siempre he estado trabajando, en el calle, y el viernes en mi estudio en Canal Once.

"Sé que estaría muy contento en este momento de saber que aprendí su lección, una lección maravillosa entre muchas otras. Me hace ilusión su obra; no me quedaré sola, porque si voy a una librería encontraré un libro suyo, si voy a la biblioteca pasará igual y la misma experiencia tendrán mis hijas", concluye.




Inicia construcción de la librería 'José Emilio Pacheco'.

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS (28/ENE/2014).- El gobierno del estado y la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) iniciaron la construcción del Centro Cultural Balún Canán y de la primer librería del Fondo de Cultura Económica (FCE) , que llevará el nombre del recién fallecido escritor y poeta José Emilio Pacheco.

El gobernador Manuel Velasco Coello encabezó la colocación de la primera piedra de la construcción de ambos inmuebles, cuya inversión inicial es de 30 millones de pesos, los cuales se ubicarán en la sede de la UNACH, en esta capital.

Velasco Coello aseguró que la educación y la cultura son fundamentales para el desarrollo individual y colectivo. "En Chiapas apostamos por la educación como palanca de nuestro desarrollo; nuestro objetivo y prioridad es la preparación de los jóvenes para sacar adelante a sus familias y sus comunidades", afirmó.

El mandatario señaló que la lectura es "el otro gran brazo" que necesita la juventud para reforzar su formación profesional y ampliar el horizonte del conocimiento.

Al respecto, el director del FCE José Carreño Carlón, dijo que alternativas como el Centro Cultural Balún Canán y la librería "José Emilio Pacheco", contribuyen a la formación y reconstrucción del tejido social.

Afirmó que éstos son "espacios privilegiados de encuentros para el análisis riguroso y la discusión informada de los asuntos públicos nacionales y mundial, "lo cual es algo indispensable en esta hora y en este estado de frontera donde se afirma con fuerza lo local en relación con los grandes temas de la globalidad".

A su vez, el rector de la UNACH, Jaime Valls Esponda precisó que el Centro Cultural Balún Canán y la librería del FCE, "José Emilio Pacheco", inicialmente beneficiarán a más de 20 mil estudiantes de esa casa de educación superior.

Puntualizó que ambos espacios culturales mejorarán la atención de los alumnos y fomentarán la cultura del pueblo chiapaneco.



'Cortázar de la A a la Z', un viaje por la vida de Julio Cortázar.



MADRID, ESPAÑA (29/ENE/2014).- A Julio Cortázar, que era una maestro para mezclar la fantasía y la realidad y para experimentar con formulas narrativas, seguro que le hubiera encantado el libro que desde hoy está en la calle "Cortázar de la A a la Z. Un álbum biográfico", un recorrido artístico por su vida con imágenes y sus propios textos. 

El libro editado por Alfaguara se publica en España y América con con motivo del Año Cortázar. El 12 de febrero se cumplen 30 los años de la muerte del escritor argentino, quien hubiera cumplido cien años el 26 de agosto. 

"Cortázar de la A a la Z" es el título de este novedoso libro, muy "cortaziano", muy libre, plagado de imágenes, con edición de Aurora Bernárdez, la viuda del escritor, y Carles Álvarez Garriga. 

Unas imágenes a las que acompañan textos dispuestos de forma alfabética, como un diccionario, y que en su mayoría pertenecientes a las diferentes obras de Cortázar, entrevistas o fragmentos de su correspondencia. 

Estos textos se inician con la A: Abuela, Aurora, Axolotl, Azar, sigue con la B: Barcelona, Buenos Aires...C: Casa, Crítica, Cronópio...G: Gabo, Galicia, hasta llegar a la Z, en una suerte de diccionario, de álbum que se complementa con las imágenes que encajan como si fuera un puzzle. 

Entre las entradas del libro destaca la dedicada a "Rayuela", en la que aparecen 28 ediciones distintas en varios idiomas, entre ellas, una del autor, que se nota gastada y hasta doblada. 

También bajo la categoría de "Recuerdos", el libro muestra un "boleto especial de turismo para maestros y alumnos", de 1941, acompañado en un texto presente en "Ultimo round", donde el escritor también lo evoca. 

"Se trata de un libro muy de Cortázar. No hemos querido hacer un catálogo, sino hacer un libro vivo en el que dialoguen los textos con la imágenes, explica a Efe Álvarez. 

"Las imágenes se dividen en dos grupos; por un lado, las fotos de familiares y amigos y por otro las imágenes de objetos que hemos seleccionado de entre las primeras ediciones de libros, algunas revistas y objetos personales, como su máquina de escribir o la medalla del bautismo, entre otras muchas, subraya el editor", subraya el editor. 

Muchas de estas imágenes pertenecen al Centro Gallego de Artes de la Imagen de Galicia, la entidad a la que Aurora Bernárdez entregó las imágenes y grabaciones fílmicas de Julio Cortázar. 

El volumen también recoge bastantes manuscritos, cartas inéditas e imágenes personales, con los amigos y objetos que rodearon la vida del autor de "Cronopios y de famas" y que componen un libro objeto, un cajón de sastre lleno de color, diseñado por Sergio Kern. 

Así, "Cortázar de la A a la Z" es un libro en el que se cruzan las fronteras de los géneros, como a él le gustaba con el juego de la fragmentación que da como resultado un meta Cortázar. 

"Que quien mire las imágenes y lea las palabras que siguen, sepa como la invitación que es su obra, como fue su vida: 'abrir las puertas para salir a jugar'", dice en el prólogo del libro Carles Álvarez Garriga. 

A lo largo de este año se celebrarán homenajes y actos para celebrar los cien años del nacimiento de Julio Cortázar. Bajo el nombre "Año Cortázar 2014" Argentina se volcará en este aniversario, con exposiciones, jornadas internacionales de literatura, un concurso de guiones, videojuegos y la edición de un libro de historietas, entre otras propuestas. 

También se inaugurará un centro cultural permanente en Chivilcoy, una localidad bonaerense donde Cortázar trabajó como profesor durante cinco años. 

En Madrid, también el día doce, cuando se cumplen las tres décadas de su muerte, en Casa de América se desarrollará el espectáculo: "Música para cronopios", con dramaturgia de José Sanchis Sinisterra, dirección de Natalia Menéndez, y con la actuación de Clara Sanchis y Fele Martínez, acompañados por el piano y bandoneón de Rocío Terán y Fabián Carbone, respectivamente.




domingo, 26 de enero de 2014

Muere José Emilio Pacheco

José Emilio Pacheco, poeta, narrador, ensayista y traductor mexicano, nació en la ciudad de México el 30 de junio de 1939 y falleció este domingo a los 74 años de edad luego de sufrir un paro cardiorespiratorio tras ser internado desde este sábado en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, Salvador Zubirán, por una caída.
En declaraciones de su hija Laura Emilia Pacheco a los medios de comunicación, señaló que su padre tuvo un paro cardiorrespiratorio, "se fue tranquilo hace 20 minutos (18:25 horas), se fue en paz, murió en la raya como él hubiera querido".
Perteneció a la llamada "Generación de los 50" y entre sus obras más destacadas se encuentran "El principio del placer", "Las batallas en el desierto", "Alta traición" y "Los elementos de la noche".
Pacheco estudió las licenciaturas de Derecho y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde además fue profesor.
Asimismo, impartió clases en la Universidad de Maryland (College Park), en la Universidad de Essex, así como en otras universidades de Estados Unidos, Canadá, y Reino Unido. Fue investigador del Centro de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Fue merecedor del Premio Cervantes en 2009, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en el mismo año, el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1992, José Donoso en 2001, Octavio Paz en 2003, Premio Internacional Alfonso Reyes en 2004, Xavier Villaurrutia en 1973 y el Premio Alfonso Reyes por El Colegio de México en 2011, entre otros.
Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en mayo de 2006 y del Seminario de Cultura Mexicana.
Sus actividades literarias comenzaron en la revista Medio Siglo y posteriormente dirigió al lado de Carlos Monsiváis el suplemento de la revista Estaciones.
Fungió en el cargo de secretario de redacción de la Revista de la Universidad, así como de México en la Cultura, del diario Novedades. También trabajó como jefe de redacción de La Cultura en México, suplemento de Siempre!.


jueves, 23 de enero de 2014

Patizambo.

Que tiene las piernas torcidas hacia afuera y junta mucho las rodillas.

Nuestro custodio Mecmoc nos envía esta curiosa palabra que procede la fusión de los términos pata (de origen incierto, "pierna de una persona") y zambo (del latín vulgar strambus, bizco, de forma irregular, este del latín strabus, y este del griego στραβός, derivado de στρέφειν, torcer).

Escribe el genial poeta argentino Oliverio Girondo en su Rebelión de vocablos:

"De pronto, sin motivo:
graznido, palaciego,
cejijunto, microbio,
padrenuestro, dicterio;
seguidos de: incoloro,
bisiesto, tegumento,
ecuestre, Marco Polo,
patizambo, complejo;
en pos de: somormujo,
padrillo, reincidente,
herbívoro, profuso,
ambidiestro, relieve;
rodeados de: Afrodita,
núbil, huevo, ocarina,
incruento, rechupete,
diametral, pelo fuente;
en medio de: pañales,
Flavio Lacio, penates,
toronjil, nigromante,
semibreve, sevicia;
entre: cuervo, cornisa,
imberbe, garabato,
parásito, almenado,
tarambana, equilátero;
en torno de: nefando,
hierofante, guayabo,
esperpento, cofrade,
espiral, mendicante;
mientras llegan: incólume,
falaz, ritmo, pegote,
cliptodonte, resabio,
fuego fatuo, archivado;
y se acercan: macabra,
cornamusa, heresiarca,
sabandija, señuelo,
artilugio, epiceno;
en el mismo momento
que castálico, envase,
llama sexo, estertóreo,
zodiacal, disparate;
junto a sierpe... ¡no quiero!
Me resisto. Me niego.
Los que sigan viniendo
han de quedarse adentro."