lunes, 25 de agosto de 2014

FUSIFORME

De forma de huso

(Artículo escito por Rodrigo del Río)

Del latín fusus (huso) y -forme (con forma de)

Adjetivo. Que tiene forma de huso. Es decir con forma alargada, elipsoide y con las extremidades más estrechas que en el centro. Los delfines, tiburones y muchos otros animales acuáticos tienen esta forma, pues es la que mejor reduce la resistencia del agua a los movimientos.




Las aves y otros animales que vuelan adoptan esta forma al zambullirse en los mares y ríos por el mismo motivo. Los aviones, submarinos y otros objetos que se desplazan en el agua, también se construyen con esta forma. Otro ejemplo de algo fusiforme es la forma de los músculos de las extremidades y de algunas células como la que conforman los tejidos de ciertos órganos como el intestino delgado.


Una clase de insecto que ha adoptado esta forma es la lepisma de azúcar, vulgarmente llamado pececillo de plata. Este insecto pertenece al orden thisanura y su nombre hace referencia a que su cuerpo está cubierto de unas pequeñas escamas plateadas. Mide algo más de un centímetro, es áptero y de forma fusiforme. Además se caracteriza por tener un par de finas antenas y tres apéndices en la parte posterior.
******

Las verdades de Houellebecq.




Cuando el periodista lanza la pregunta, Michel Houellebecq (Saint-Pierre, isla de La Reunión, 1958) se toma su tiempo. Cinco segundos. Diez. Un titubeo. Paciencia, el escritor tiene fama de huraño, de ausente hasta lo enfermizo. Transcurren otros 20, y el silencio del patio del céntrico hotel se vuelve atronador. A los 40 segundos el escritor regresa de ese lejano espacio mental en el que parece almacenar respuestas. El equipo de prensa del filme El secuestro de Michel Houellebecq, fabulación sobre su desaparición en 2011 en la que se interpreta a sí mismo, respira de alivio. También el periodista. Da igual lo que conteste: suena a gloria.
En cualquier caso, los atemorizados periodistas coinciden en que el escritor parece estar de buen humor. Su figura desgarbada, su piel blanca hasta la transparencia, ese cuerpo que parece haber sufrido más de lo que permitiría su edad inspiran incluso ternura. Este lado afable se corresponde con el que muestra en lo que le ha traído hasta su adorada España, el estreno el 29 de agosto de este filme producido por la cadena Arte y estrenado en la Berlinale, una especie de falso documental sobre uno de los episodios más conocidos de su turbulenta historia mediática.
Me reconozco más en la película que en mis novelas
“La primera estrella literaria desde Sartre” (como le definió la revista Le Nouvel Observateur) acababa de ganar el premio Goncourt, la medalla de oro de la novela francesa, por El mapa y el territorio. Sus agentes le esperaban para comenzar una gira por los Países Bajos, pero el escritor no acudió a la cita, ni contestaba a correos electrónicos ni llamadas. Alarma, pánico. ¿Habría recaído en la depresión psicótica que sufrió en los ochenta?¿Habría desaparecido del globo, como hacía en su libro el personaje llamado Houellebecq?¿Le habría secuestrado Al Qaeda en respuesta a sus ofensas al islam, como se llegó a rumorear en la web? Decepción: el escritor apareció a los tres días. Simplemente la línea telefónica de su casa en Almería no funcionaba. O eso aseguraba.
Lo sigue afirmando, aunque el filme de Nicloux parte de otra idea: ¿Y si la hipótesis del secuestro hubiera sido cierta? Para ello, sitúa al escritor real en medio de una situación ficticia. “Todo eso de Al Qaeda era finalmente muy lúdico y me servía como coartada ficcional para mostrar momentos de Michel que los medios no han expuesto. Es de las personas que más me hacen reír, y me parecía una pena que el espectador no pudiera tener acceso a esa parte de su personalidad”, explica el director, que ya había trabajado con el literato en su película para televisión L’affaire Gordji (2012). El escritor parece haberle cogido el gusto a la actuación. En breve estrena el largometraje Near death experience (dirigido por Benoît Délépine y Gustave Kervern), en cuyo trailer se le puede ver bailando rock.


Chile y Argentina conmemorarán natalicio de Borges.




    El miércoles 27 de agosto Chile rendirá un homenaje y fiesta cultural organizada en el Café Literario del Parque Bustamante al escritor
CIUDAD DE MÉXICO (23/AGO/2014).- A propósito del natalicio de Jorge Luis Borges, en Chile y Argentina se desarrollan múltiples actividades conmemorativas, entre ellas la presentación de la reedición de un libro sobre su vida y una exposición acerca de su obra.

Por un lado, la reedición de 'La Novia de Borges' de Omar Pérez Santiago, será presentada el miércoles 27 de agosto durante el homenaje y fiesta cultural que se organiza en el Café Literario del Parque Bustamante en Chile.

El texto, que rescata los amoríos y las actividades musicales del escritor, se volverá a presentar el domingo 31 de agosto en la librería 'Los Perros Románticos', también en Chile.

Por otro lado, en el marco de su cumpleaños 115, concluirá el periodo de exhibición de la muestra "Borges: itinerarios 1949-1952", que se presenta en la Dirección Letras del Instituto de Cultura del Chaco, en Argentina.

Inaugurada el pasado 25 de julio, la exposición incluye libros, notas y manuscritos de su puño y letra, material que pertenece a la Colección Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, cita el portal web del recinto.

Asimismo, el también poeta y ensayista es evocado con la inactiva online 'yoborges.com.ar', que mediante la combinación de textos 'Borgianos' pretende probar que el 'poema perfecto' de Borges fue escrito por él y está escondido entre todos sus versos.

“Borges hay uno solo. Pero hay más de 415 billones de combinaciones para que busques el poema perfecto con sus versos. Juega, prueba y combina", se lee en el portal de Internet de esta propuesta.

lunes, 18 de agosto de 2014

Antojos y caprichos de la RAE.

 RAE desdeña preferencias de autores como Carlos Fuentes



Por Andre Moskowitz

Con el pasar de los años y el haberme convertido en un cincuentón para el que quedaron atrás los años “ardorosos” –aquellos referidos en el bambuco Yo también tuve veinte años de José. A. Morales– tal vez se pensaría que mis críticas y reclamos a la Real Academia Española se habrían comedido y suavizado pero, por suerte o por desgracia, ha sucedido lo contrario, pues parecería que cuanto más viejo me pongo (o “más viejo me hago”, como diría un español), más recias y audaces se hacen mis recriminaciones a la docta casa, hasta el punto de tener el objetivo de zamarrear a los pobres académicos de Madrid para convencerlos de sus errores y que sientan la urgencia de corregirlos. Me doy cuenta de lo inútil de dicha empresa, de lo incorregibles que somos (tanto los académicos de la RAE como yo mismo), y de la casi imposibilidad de que los leopardos cambiemos nuestras manchas, sean como fueren. Pero a pesar de ello sigo en estas andanzas por costumbre, acaso por diversión y porque, a diferencia de cuando era más joven, ahora me permito esos desahogos sin preocuparme por el qué dirán. Como en muchas cosas, en esto el paso de los años tiende a mejorar lo bueno y empeorar lo malo. No obstante, espero, con este artículo, dar a los académicos, y al público en general, la oportunidad de considerar otras perspectivas sobre algunas cuestiones relativas a la “norma” del español.

Comillas y paréntesis

La RAE insiste en que los puntos se coloquen siempre después de los paréntesis y comillas de cierre, es decir, que se escriba “).” y “».”, nunca “.)” y “”. No estoy de acuerdo con que siempre deba ser así. Por ejemplo, no me parece que tenga sentido que los comentarios parentéticos y las citas que constan de más de una oración tengan su último punto después del cierre de comilla o del cierre de paréntesis; para mí esto se ve poco estético, por no decir feo. La RAE no aborda el caso específico de los enunciados parentéticos o entrecomillados que constan de varias oraciones ni en el Diccionario panhispánico de dudas ni en la Ortografía.

En cuanto a la supuesta necesidad de poner siempre los puntos después de los paréntesis y las comillas de cierre, el argumento de los académicos es que el punto no puede ir antes porque en una oración tiene que ser el último signo de puntuación. Por lo tanto, una secuencia como (No entendía el problema.) es incorrecta porque es necesario que la oración termine en punto y no en cierre de paréntesis. Pero eso es fácil de refutar. En el ejemplo anterior, el punto es efectivamente el signo que cierra la oración. Los paréntesis no son parte de la oración, son signosque aíslan y enmarcan la oración. La oración es: No entendía el problema. Igual sucede con los enunciados entrecomillados.

También me molesta que en los respectivos apartados del DPD y de la Ortografía no se haga ninguna mención del hecho de que (o ninguna mención al hecho de que…) en obras de autores de la talla de Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes frecuentemente hay puntos seguidos antes del paréntesis o de la comilla de cierre. Los siguientes ejemplos, con secuencias entrecomilladas, son de Terra nostra, novela de Carlos Fuentes de 1975:

Al oír estas noticias, el rey Herodes se turbó primero, luego se irritó sobremanera y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en sus términos de dos años para abajo, pero antes el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto.” Y allí permanecieron hasta la muerte de Herodes, a fin de que se cumpliera lo que había pronunciado el Señor por su profeta, diciendo: “De Egipto llamé a mi hijo.” (p. 93).

Jesús, lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto y tentado allí por el diablo durante cuarenta días. No comió nada en aquellos días, y pasados, tuvo hambre. Díjole el diablo: Si eres hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús respondió: “No sólo de pan vive el hombre.” (p. 101).

…para el perro la escalera no existía porque el can no podía ver en ella al Señor y sin embargo olía su presencia, pero esa presencia no era la del momento que el perro vivía, sino la de la hora que el Señor había encontrado por accidente; el fuego se apagó en sus entrañas, no pudo creer más en el retorno de su exaltación juvenil, maldijo la noción de la madurez y la identificó con la corrupción; maldijo la ciega voluntad de acción que un día le había alejado y, ahora, separado para siempre de la única eternidad posible: la de la juventud. “La manzana ha sido cortada del árbol. Su único destino es pudrirse.” (p. 107).

Con los lujosos ropajes con que aquí me vistieron, pero con mis rasgadas ropas de marinero pegadas a mi piel temblorosa, di la espalda a esta compañía, descendí lentamente las gradas, mirando hacia mi nueva meta, el volcán que en el atardecer se distanciaba y esfumaba y tornaba del color del aire, como si me rechazara ya, como si me advirtiera:

“Mira, me alejo de ti, envuelto en el aire transparente del atardecer. Haz tú lo mismo. Toma otro rumbo. Conviértete en aire, para que yo no te convierta en hielo.” (p. 444).

¿Cómo es posible que, en un análisis serio del tema, no se tomen en cuenta estos ejemplos (y los de otros autores que se podrían presentar) y que, dadas estas evidencias, la RAE plantee lo del tema del orden de signos de puntuación como una regla fija, monolítica y estándar, sin admitir discrepancia ni disidencia algunas? Quien haga estas preguntas, asombrado e incrédulo, no sabe de lo que la RAE es capaz. Como hemos visto, el ignorar y suprimir evidencias y verdades inconvenientes que no respalden su posición sobre determinado tema es una de sus especialidades. Tradicionalmente, lo hacía sin mayores críticas porque pocos la cuestionaban, pero parecería que eso está cambiando y en estos tiempos la RAE ya no puede evitar que sus afirmaciones carentes de solidez susciten rechazo. Los que detentan el poder no siempre se salen con la suya por la fuerza o “por sus pistolas”.

Ahora bien, será posible descartar los textos citados de Carlos Fuentes, emitiendo el siguiente tipo de juicios:

Carlos Fuentes podrá ser un gran escritor y todo lo que quieras, pero lo cierto es que ignoraba las reglas básicas sobre el orden de las comillas y los puntos, las cuales están explícitamente indicadas en las obras de la RAE. ¡Ahí están, tan claras como el agua! La culpa no se la echo a Fuentes –que en paz descanse y que obviamente no sabía– sino a su corrector de textos que no tuvo el valor de señalarle el error.

Pero se podrá tomar, igualmente, la actitud contraria:

¿Por qué he de seguir lo que dice la RAE, ese antro de prepotencia y perdición? Pues, no. Yo me atengo a lo que hace Carlos Fuentes, autoridad tan importante y digna de seguir como la que más. Y si la RAE padece de tanta inseguridad que carece de la valentía para citar y reconocer a autores de prestigio que violan sus reglas “sagradas”, eso, para mí, le quita cualquier autoridad que podría tener.

Convencer (de) que

Otro ejemplo de la rigidez y testarudez de la RAE es el caso de convencer (de) que. La RAE insiste en que la única forma correcta es convencer de que y tilda a convencer que de uso incorrecto, inculto, “desaconsejado”, queísta, lo que se quiera, algo siempre negativo. Por un lado, los académicos hacen caso omiso del hecho de que autores de prestigio como Mario Vargas Llosa han escrito convencer que; ese hecho lo callan, o bien lo desconocen (si nunca han leído a Vargas Llosa). Por otro lado, para respaldar su posición, sostienen que hay que decir convencer de queporque se dice convencer de algo y no *convencer algo.

Pero si este argumento fuera 100% válido, no se debería decir nunca, como muchos hispanohablantes cultos efectivamente dicen y escriben, antes quedespués quedarse cuenta queacordarse queolvidarse queestar seguro quecaber duda quecon tal que y otras locuciones sin de debido al hecho de que se dice antes de algodespués de algodarse cuentade algo y acordarse de algo, etc. en vez de *antes algo, *después algo, *darse cuenta algo y *acordarse algo, respectivamente. Tampoco tiene mucho sentido que se pueda decir seguro que tal cosa pero no *estoy seguro que tal cosa, o fíjese que tal cosa pero no *se fijó que tal cosa: los académicos insisten en que solamente se diga estar seguro de que tal cosa y fijarse en algoporque no se dice *estar seguro algo ni *fijarse algo. Según el DPDantes (de) que y después (de) que son casos aparte porque las formas más tradicionales son las que no llevan de (antes quedespués que), las cuales derivan del latín ante quampost quam, y en el pasado antes de que y después de que eran tildadas de dequeístas por aquellos más lingüísticamente conservadores.

Las siguientes citas con convencer que son de La guerra del fin del mundo, novela de Mario Vargas Llosa de 1981 [los resaltados son míos]:

«Se convenció que João había hecho pacto con el Maligno y temió que, para seguir haciendo méritos, lo sacrificara a él como había hecho con la señorita.» (p. 39). || «El Consejero los haconvencido que mientras más cosas posea una persona menos posibilidades tiene de estar entre los favorecidos el día del Juicio Final.» (p. 57). || «Al comienzo del atardecer, cuando figuras rojiazules y verdiazules comenzaron a perforar las líneas de los elegidos, João Abade convencióa los otros que debían replegarse o se verían cercados.» (p. 112). || «Los había convencidoJoão Abade que debían atacar ahora mismo, ahí mismo, todos juntos, pues ya no habría después si no lo hacían.» (p. 113). || «El hecho es que al terminar el espectáculo preguntó por su casa, la encontró, se presentó a los padres y los convenció que se lo dieran, para volverlo artista.» (p. 150). || «Pero la primera vez que João Abade trató de convencer a los yagunzos que usaran uniformes de soldados había habido casi una rebelión.» (p. 436).

Sobre este tema, doy por concluido mis alegatos o, como diría en inglés, I rest my case.

De acuerdo a versus de acuerdo con

acuerdo… 3 De acuerdo con, a Conforme a, en concordancia con, según: “De acuerdo con la ley”, “De acuerdo con tus criterios…”, “De acuerdo a las estadísticas…” (Definición del Diccionario del español usual en México y del Diccionario del español de México).

Ahora que hemos podido apreciar la definición citada en dos diccionarios mexicanos (ambos dirigidos por el lingüista y lexicógrafo Luis Fernando Lara), en la que de acuerdo con y de acuerdoa se presentan sin preferencia alguna, como equivalentes lisos y llanos, quisiera analizar lo que elDPD sostiene sobre de acuerdo con y de acuerdo a. He aquí la “alhaja” en cuestión:

de acuerdo con. Locución preposicional que significa ‘según o conforme a’: «El agente, de acuerdo CON el sumario, se llamaba Leandro Pornoy» (GaMárquez Crónica [Col. 1981]); «Todo sucedió de acuerdo CON el plan previsto» (Pombo Metro [Esp. 1990]). Esta es la forma preferida en la lengua culta, tanto de España como de América, aunque existe también la variante de acuerdo a, más frecuente en América que en España, surgida posiblemente por influjo del inglésaccording to y solo válida si lo que introduce se refiere a cosas: «Aquello que en la vida real es o debe ser reprimido de acuerdo A la moral reinante [...] encuentra en ella refugio» (VLlosa Verdad[Perú 2002]); «Nosotros continuaremos de acuerdo A lo planeado» (Allende Ciudad [Chile 2002]). Cuando la locución introduce un sustantivo de persona y significa ‘con arreglo o conforme a lo que dice u opina esa persona’, el uso culto solo admite de acuerdo con: «De acuerdo CON Einstein, esta debía de ser de 1.745 segundos de arco» (Volpi Klingsor [Méx. 1999]).

Los académicos de la RAE afirman que de acuerdo con “es la forma preferida en la lengua culta, tanto de España como de América” y luego, en el mismo párrafo, ¡nos informan que Mario Vargas Llosa e Isabel Allende utilizan de acuerdo a! Entonces, nos quedamos rascándonos la cabeza y preguntándonos: ¿cuán poca cultura debe tener un hispanohablante para que diga o escriba de acuerdo a? Por lo visto, podría tener tanta como Mario Vargas Llosa e Isabel Allende y –no cabe duda– ¡muchísima más que muchos miembros de número de la Real Academia Española! De acuerdo con es la forma preferida entre hablantes cultos de España y también entre muchos de Hispanoamérica pero, más importante, de acuerdo con es la forma predilecta de los académicos de la RAE, lo que no quieren confesar. En vez de admitirlo, indican, sin vacilar, que es la preferida de los hablantes cultos en todo el ámbito hispánico. Pero del dicho al hecho hay gran trecho. ¿Dónde está la prueba de que, en la lengua culta de América, se prefiere de acuerdo con en lugar de de acuerdo a? ¡La RAE no la presenta porque no la tiene!

También porque la RAE está acostumbrada a mandar y no a justificarse; su forma de entender la labor lingüística es decretar que las cosas son así o asá, no presentar las evidencias disponibles y, con base en ellas, tratar de persuadirnos de que así son o de que así no son pero deberían ser. Ese es, lamentablemente, su estilo: autoritario, terminante, oscurantista. ¿Hasta cuándo se lo vamos a aguantar? En algún momento alguien, o algún grupo, tendrá que decirle: ¡Basta! Ustedes, los de la docta casa, no tienen ninguna autoridad en estas tierras. ¡Lárguense! ¡Académicos go home!

Tal vez México, Colombia, Argentina, Perú o Venezuela, por ser los países hispanoamericanos con mayor población, deberían ser los primeros en plantárseles. Pero como la RAE tiene comprado y hechizado a casi todo el mundo hispánico es difícil que esto vaya a suceder. Desde luego, existen excepciones, por ejemplo, científicos, lingüistas, ensayistas, traductores y otros especialistas que no veneran a la RAE ni piensan que es la última coca cola del desierto (o la última chupada del mate o del mango), pero estos constituyen una pequeña minoría.

Lo que sí es cierto con respecto a de acuerdo con y de acuerdo a es que, hoy en día, gracias en gran medida a la minicampaña de terror que ha llevado a cabo la RAE (y otros) en contra de esta última frase, existen muchísimas personas que utilizan de acuerdo con y que tratan con desdén el uso de de acuerdo a. En cambio los que usan de acuerdo a y miran con malos ojos de acuerdocon son muy contados o, dicho de otra manera, los que emplean de acuerdo con suelen acarrear más prejuicios que los que utilizan de acuerdo a.

En vez de limpiar la lengua, fijarla o darle esplendor, su campaña en contra de de acuerdo a logra dos objetivos fatuos: por un lado, aumenta la inseguridad lingüística de los que usan esta variante, haciéndoles creer erróneamente que no es aceptable o que lo es menos que de acuerdocon. Por otro, fomenta la altivez –y quizás también la inseguridad– de aquellos que emplean de acuerdo con y se imaginan, a menudo sin mucha convicción, que por eso son superiores. ¡Qué panorama más absurdo!

Antes que indicar que de acuerdo a es peor que de acuerdo con, lo cual es subjetivo, si no directamente falso (no respaldado por los hechos presentados), deberían presentar las dos variantes en pie de igualdad y tratar un tema mucho más interesante: ¿quiénes son los hispanohablantes que tienden a usar de acuerdo a más que de acuerdo con? Por ejemplo, en la pequeña muestra que expusieron, vimos que García Márquez, colombiano, usó, en la cita, de acuerdo con, mientras que Vargas Llosa y Allende, un peruano y una chilena, respectivamente, usaron de acuerdo a. ¿Estos datos son sólo casuales o pertenecerán a alguna pauta general? De acuerdo a lo usan muchísimos hispanohablantes cultos –eso ya lo sabemos– pero… ¿qué rasgos tienen los que lo emplean y de dónde son oriundos? Abordar el tema de quiénes y en dónde sería mucho más jugoso y provechoso que pronunciarse, como el Papa, sobre la idoneidad o falta de idoneidad de de acuerdo a. ¡Y cuánto más valdrían las obras de los académicos si investigaran más, cuentearan menos y dejaran de sermonear! Pero soñar no cuesta nada, ¿verdad?

Otro tema importante es el origen de de acuerdo a: ¿surgió por influjo de la frase inglesaaccording to, o no? Es posible que se haya acuñado independientemente del inglés, considerando que existe conforme a, locución, a veces sinónima, que nadie achaca al inglés. Como hemos visto, también existen asociar(se) a / concontactar(se) a / con y corresponder(se) a / con y nadie alega que ninguna de ellas haya surgido porque en inglés se use towith o ninguna preposición en las frases equivalentes. De ahí que convenga preguntarnos: ¿Por qué a la lengua española le hubiera hecho falta recurrir al inglés para formar de acuerdo a? ¿Acaso no es capaz de crearla por sí sola, sin ayuda de nadie, y menos que menos de los gringos? (Me refiero a los de habla inglesa). Tal vez la clave para resolver la etimología de de acuerdo a, establecer o bien su alcurnia, abolengo, pedigrí y estirpe honrosa –o su ignominia, genealogía bochornosa o linaje bastardo– está en determinar a qué fecha se remonta el primer documento en el que esta frase aparece: cuanto más antiguo sea dicho texto menos probabilidad hay de que el inglés sea el seductor y corruptor que engendró de acuerdo a. No descartemos la posibilidad de que, en esta ocasión, el inglés sea inocente, un chivo expiatorio que no tuvo nada que ver con el nacimiento de la frase.

Cierro este artículo con una cita del filólogo, dialectólogo y ensayista Ángel Rosenblat que parece ser tan cierta hoy como cuando la escribió a mediados del siglo xx:

En el terreno gramatical, cuando coexisten dos formas se tiende hoy a considerar una de ellas como incorrecta: haiga era en la época clásica tan legítimo como haya (se apoyaba además en la analogía con caiga y traiga), y hoy es evidente vulgarismo. En la lucha por la existencia triunfa siempre una de las dos, y no siempre la más legítima. (Rosenblat, Estudios sobre el habla de Venezuela. Buenas y malas palabras. Tomo I. p. 300).

Notas

1Este trabajo fue publicado originalmente en “Manual de dialectología hispánica: verbos variables II” (páginas 312-317) de Andre Moskowitz en Proceedings of the 54th Annual Conference of the American Translators Association, San Antonio, Texas, EE.UU., del 6 al 9 de noviembre de 2013. Caitilin Walsh, comp. CD-ROM. American Translators Association, 2013.

2En este texto, cuando se alude al DRAE, se refiere a la vigésima segunda edición (publicada en el 2001), pero con los avances de la vigésima tercera que aparecieron en la versión en línea hasta mediados del 2013.


BIBLIOGRAFÍA

Asociación de Academias de la Lengua Española (2010): Diccionario de americanismos (DA). 1a edición. Lima (Perú): World Color Perú, Santillana Ediciones Generales.

— (2005): Diccionario panhispánico de dudas (DPD). 1a edición. Madrid (España): Santillana Ediciones; en línea: <http://buscon.rae.es/dpdI>.

Colegio de México (en línea): Diccionario del español de México: <http://dem.colmex.mx>.

Lara, Luis Fernando (1996): Diccionario del español usual en México. 1a edición. México (México): El Colegio de México.

Real Academia Española (2001): Diccionario de la lengua española (DRAE). 22a edición. Madrid (España): Editorial Espasa-Calpe; en línea: <http://buscon.rae.es/draeI>.

Rosenblat, Ángel (1993 [1956]): Estudios sobre el habla de Venezuela. Buenas y malas palabras. Tomo I. Caracas (Venezuela): Monte Ávila Editores.

Ortega, sin orteguianos y sin ortegajos.




Si es verdad que los más grandes escritores son los que soportan las críticas más duras, entonces José Ortega y Gasset es, quizá, el mayor escritor español del siglo XX, porque nadie ha soportado ataques, tergiversaciones, burlas y parodias tan sangrantes como él. Hay muchas razones que explican este hecho. Una es el lugar desmesurado que Ortega ocupó desde muy joven en la vida intelectual española, lo que hizo que ofreciera un blanco desmesurado. Otra es el secuestro de Ortega por los orteguianos, que han estado a punto de convertirlo en un pensador repipi, reaccionario e insustancial. Otra, claro está, son sus propias debilidades, cada vez más acusadas a medida que envejece: su pedantería, sus cursiladas, su arbitrariedad, su prepotencia, su egolatría, su nacionalismo mal disimulado y su autoritarismo de salón, su gusto por las señoronas y los señorones y por supuesto sus ortegajos (como los llama Sánchez Ferlosio), esas sentencias lujosas pero huecas que de vez en cuando afligen su obra: “orquídeas verbales”, las llamaba Josep Pla.
A mi juicio, el mérito principal de la apasionante biografía de Ortega que acaba de publicar Jordi Gracia consiste en no ocultar ninguno de los defectos de Ortega recordándonos todas sus virtudes; es decir, recordándonos lo que nunca ha dejado de ser: un pensador vivísimo, jovial, subversivo, pletórico de estímulos, radicalmente ateo y anticatólico, radicalmente vitalista, radicalmente radical, porque va a la raíz de los problemas. Gracia subraya paradojas fundamentales y ofrece más de una sorpresa a quienes creíamos conocer a Ortega; menciono dos. Goethe advirtió con razón que hay que tener mucho cuidado con lo que se quiere ser de mayor, porque puede acabar consiguiéndose; pero se le olvidó advertir que hay que tener todavía más cuidado con lo que no se quiere ser de mayor, porque también puede acabar consiguiéndose. Es lo que le ocurrió a Ortega. Nacido en una familia de periodistas, de joven Ortega aspiró a huir del periodismo y a hacer “labor objetiva y científica en libros”, como escribe en una carta casi adolescente a su padre. La realidad, sin embargo, es que Ortega fue ante todo un escritor de periódicos, que sólo publicó un libro como tal y que el resto de su obra consta de recopilaciones de artículos. Lo curioso es que fue precisamente ese género, el artículo, el que le permitió a Ortega dar lo mejor de sí mismo, el que lo convirtió en el pensador asistemático y literario que es, lleno de intuiciones, vislumbres y fogonazos deslumbrantes; en cambio, cuando, ya de mayor, sintió la urgencia de forjar un sistema filosófico, fracasó. Paradojas aparte, quizá la mayor aportación de Gracia reside en haber documentado al detalle la total imbricación de Ortega con la política de su país, su ciclotímica pero absorbente pasión política. Aquí Gracia destroza los clichés propagados con éxito sorprendente por quienes no han leído a Ortega o lo han leído con mala intención: Ortega no sólo no tuvo la más mínima connivencia con el fascismo, sino que parte importante de su obra –La rebelión de las masas, sin ir más lejos– está escrita contra él; Ortega fue siempre un liberal –un liberal izquierdista de joven y un liberal conservador de viejo– y un demócrata casi siempre radical, lo que de joven hizo de él un antisistema y de mayor le convirtió en un defensor de la República, su gran proyecto político y su mayor fracaso, como el de toda su generación.
“¿Es el gran filósofo español?”, le preguntó Tereixa Constenla a Gracia en este periódico; la respuesta a esa pregunta fue otra pregunta: “¿Hay otro?”. La tradición del pensamiento español es la que es, y parece evidente que, al menos en el siglo XX, casi nadie ha pensado en español con la potencia, la inteligencia y la brillantez de Ortega. Para apreciarlo, no hace falta estar siempre de acuerdo con él. Al contrario. “Ricordati, Fabrizio”, le dice un amigo al protagonista de Prima della revoluzione, la película de Bernardo Bertolucci, “non si può mica vivere senza Rossellini”. Nosotros podemos pensar contra Ortega, quizá incluso debemos hacerlo; pero no podemos pensar sin Ortega, porque, al menos en español, no se puede vivir sin Ortega. Sin el Ortega que nos devuelve Gracia, por lo menos: un Ortega sin orteguianos ni ortegajos.
No podemos pensar sin Ortega, porque, al menos en español, no se puede vivir sin Ortega

El Principito' en otomí rescata y preserva la lengua indígena.




    Aseguran que esta obra se hizo para depositar la semilla del saber en los niños indígenas
CIUDAD DE MÉXICO (16/AGO/2014).- Convencido de que la literatura es un medio para fomentar la lengua y practicarla a través de lecturas, el académico Raymundo Isidro Alavez tradujo al otomí la novela corta "El Principito", de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).

En entrevista con Notimex, Alavez sostuvo que con la traducción de esta obra al hñahñu, como llaman a su lengua los otomíes del Valle del Mezquital, no sólo se rescata esta lengua indígena en peligro de extinción, sino que, además, se preserva esta cultura, la cual se concentra actualmente en los estados de Hidalgo, Estado de México y Querétaro.

El académico del Centro de Enseñanza de Idiomas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán refirió que tradujo esta obra porque él es parte de esa cultura y por tratarse de un clásico que nunca pasa de moda.

"Siempre está vigente en su forma de escritura, además de que siempre se encontrará uno cosas positivas durante su lectura, aunque todo depende del estado anímico del lector, porque en ocasiones uno encuentra cosas importantes y no le damos importancia", dijo.

De acuerdo con el traductor, la obra francesa más traducida de todos los tiempos es muy significativa, pues además de transmitir valores como la amistad, la disciplina y la sonrisa, despierta el intelecto de los niños, al tener como protagonista a alguien a quien no le satisface la explicación que le da la gente adulta y que desea seguir investigando.

Con más de dos décadas desempeñándose como académico, Alavez expuso que si algo caracterizó a Saint-Exupéry fue su sentido humanista, cualidad que está presente en este libro.

Detalló que para traducir esta obra primero se dedicó a investigar más sobre el autor, a fin de conocer su mentalidad, y luego intentó enriquecer el vocabulario de la lengua hñahñu.

"No fue fácil, pero conté con el apoyo de otros colegas. Hoy en día empleamos muchas palabra, pero hispanizadas, y no es lo mismo nombrar un objeto o sensación en español que en mi lengua, porque se contamina o corrompe", explicó.

En ese sentido, señaló : Yo no sólo traduzco el texto, sino que trato de enriquecer mi lengua, una de las variantes que se encuentran en peligro de extinción.

"Si traducimos literalmente se pierde el sentido, entonces me tengo que adecuar de acuerdo a la escritura del hñahñu", agregó el traductor, para quien esta lengua ocupa el quinto lugar en la cantidad de hablantes, siendo el náhuatl el primer lugar, seguido del maya, zapoteco y mixteco.

"La satisfacción es que contribuyó para dar lecturas a los niños, pues es ahí donde hay que depositar la semilla del saber, porque si eso se cultiva en la adolescencia, imaginemos cuál será la cosecha que se tendría en la edad adulta.

"De tal manera que contribuyó para la preservación de mi cultura, porque en mis clases no sólo hablo de la lengua, sino que les brindo nociones de la historia de mi etnia", mencionó.

Contento y satisfecho por este texto, Alavez adelantó que próximamente saldrán a la luz las traducciones al otomí de "Árbol adentro", de Octavio Paz, y "El Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes Saavedra.

Es de mencionar que otros títulos que ha traducido al otomí son: "La visión de los vencidos", de Miguel León Portilla; "El Llano en llamas", de Juan Rulfo, y "Aura", de Carlos Fuentes.

Recuerdan a Balzac a 164 años de su muerte.




    El escritor francés logró publicar 90 obras narrativas, lo que lo convirtió en un insuperable
CIUDAD DE MÉXICO (17/AGO/2014).- Su capacidad narrativa, insuperable en su época, hicieron de Honorato de Balzac, quien es recordado a 164 años de su muerte, que se cumplen mañana, uno de los novelistas más importantes de todos los tiempos.

Además, su talento para producir un gran número de obras con elementos de la sociedad francesade sus tiempos, lo convirtieron en un pionero de la forma tradicional de la novela, así como del relato realista.

Honorato de Balzac, cuyo nombre original es Honoré Balssa, nació en Tours, Francia, el 20 de mayo de 1799, en una casa donde le impusieron el estudio de las leyes, y le obligaron a dejar de lado la idea de la escritura, según el sitio de El poder de la palabra "epdlp.com".

Pasó tres años como trabajador de un abogado y a la par creó sus primeros escritos, de los que destaca "Cromwell" (1819), el cual pese al poco éxito lo motivo a retirarse del derecho para enfocarse de lleno en la literatura con nuevosestilos de redacción.

Tras haber generado obras cargadas de un contenido místico y filosófico, Balzac buscó poner en pie un negocioimpresión y fundición tipográfica, el cual no funcionó y le generó una deuda de la cual no se repondría nunca.

En 1829 realizó "Los Chuanes", primera publicación en la que tuvo la suficiente confianza para plasmar su nombre y en la cual narró la historia de los campesinos bretones y su participación en la rebelión monárquica de la Francia en 1799.

Otro de los libros que publicó en ese año y que marcaría su despunte como literato fue "La fisiología del matrimonio", el cual trata sobre la infidelidad conyugal, las causas de este fenómeno, así como su cura.

Este par de creaciones, así como el texto "Escenas de la vida privada", colocaron al escritor en la élite de la sociedad, lugar en el que se mantuvo gracias a su incontrolable gasto de las ganancias por adelantado, que lo figuró como un "dandy".

Su rutina de escritura de 16 horas acompañada de solamente café, le redituó conseguir alrededor de 95 novelas en un periodo de 20 años, cuyos escritos eran constantemente alabados por gente de la alta sociedad por medio de cartas.

Una de estas misivas vino por parte de la condesa polaca Eveline Hanska (1805-1882), quien compartió romance con Balzac, y tras coincidir en Suiza, acordaron casarse cuando el esposo de la polaca muriera, según información de la Enciclopedia Británica "brtannica.com".

La relación con Hanska incentivó a Balzac a tal grado de crear en sólo tres años, más de 20 obras, de las cuales destacan "El doctor de campo", "Eugenia Grandet", "El ilustre Gaudissart" y una de sus obras maestras "Papá Goriot".

También, durante ese periodo, tuvo la intención de realizar obras por varios tomos, pero su idea más brillante fue la de conjuntar todos sus trabajos para realizar su creación más importante; "La comedia humana", la cual cobró vida con una serie de sus escritos que abarcaron desde la Revolución francesa hasta su época.

Con sus variados ejemplares, Balzac destacó como cronista supremo de la sociedad francesa, y escribió unidades narrativas insuperables gracias a su diverso tipo de personajes y su hincapié por los usos y costumbres de los franceses.

En ese sentido, destacó por darle a cada personaje una exigencia específica de la vida cotidiana, pues lejos de llevar vidas idealizadas, los personajes permanecían inmersos en un entorno materialista de transacciones comerciales y crisis financiera.

La edición definitiva de su compendio de obras la realizó entre 1869 y 1876 la cual se tuvo que publicar en 24 volúmenes comprendiendo alrededor de 90 obras, las cuales fueron divididas entre estudios analíticos, de costumbres y filosóficos.

Luego de una larga espera, se casó con Evelline Hanska en marzo de 1850, pero pocos meses después, el 18 de agosto de 1850, Honoré de Balzac murió en París, Francia.