martes, 21 de octubre de 2014

La industria editorial segrega a la literatura femenina



    Todavía existen prejuicios de género en el mundo de los libros, coincide panel en el 'Festival de la Palabra Viejo San Juan 2014'
GUADALAJARA, JALISCO (17/OCT/2014).- Del 14 al 19 de octubre, la ciudad de San Juan, Puerto Rico, será la sede del “Festival de la Palabra Viejo San Juan 2014”; en su primer día de actividades se llevó a cabo el foro “Mujeres de letras; rebeldes y malditas”, en el cual las escritoras Veronique Ovaldé de Francia, Paola Oloixarac de Argentina y Mara Pastor de Puerto Rico,  junto con el escritor Alberto Ruy Sánchez  de México discutieron sobre ser mujer en el mundo de la literatura.

Las autoras coincidieron en que ser mujer es una condicionante dentro del mundo literario, donde hay una clara segregación de género. “El mundo editorial ha condenado a las mujeres al susurro, no se puede ser mujer y tener una voz fuerte, porque entonces te señalan de escribir como hombre”, apunta la argentina Olaixarac, autora de “Las teorías salvajes”.

Por su parte, Veronique Ovaldé comenta que en Francia aparecen más o menos 600 títulos de literatura al año; la mitad son escritos por hombres y la mitad por mujeres, pero cuando llegan los grandes premios de 15 obras seleccionadas, 13 son escritas por varones y sólo dos por mujeres. “El mensaje es claro: para el mundo editorial los libros de las mujeres son ´menos buenos´ que los de los hombres”, señala la escritora francesa.

Durante el debate, Mara pastor recordó cómo las grandes mujeres poetas de Puerto Rico durante el siglo pasado tuvieron que salir del país, auto exiliadas, para poder realizar su carrera como escritoras y algunas de ellas sufrieron muertes trágicas, como fue el caso de Julia de Burgos, hoy llamada la poetisa nacional y a quien está dedicado el Festival.

No es fácil encontrar una voz como mujer. Tanto Veronique Ovaldé como Paola Olaixarac coincidieron en que cuando decidieron dedicarse a la literatura, en realidad pensaron en ser escritores… Hombres escritores, que hablaran de temas de hombres pues a lo largo de su vida como lectoras lo que habían leído eran hombres.

Sus personajes eran también hombres, varones mayores, de preferencia alcohólicos, y no fue hasta años después que encontraron su propia voz, una voz femenina pero que va más allá del espacio al que parecen haber sido relegadas las mujeres en el mercado editorial.

“Casi todas las contraportadas o reseñas de libros escritos por mujeres dicen algo así como ´en este  texto la autora explora el cuerpo y la intimidad´, caricaturiza irónicamente Ovaldé, como si las mujeres sólo pudiéramos hablar de eso y encima sólo podemos escribir para mujeres; nunca falta el alcalde que cuando por razones protocolarias tiene que saludarte te dice ´yo no la he leído, pero mi mujer sí´, dando a entender que a las mujeres sólo las leen las féminas”, enfatiza.

Alberto Ruy Sánchez, por su parte, aclaró que el mercado editorial no solo ha relegado a las mujeres; sino en general ha olvidado toda aquella literatura que se atreva a explorar el lenguaje más allá de las historias de acción con escenas eróticas intercaladas.

Premio “Las Américas”


La cuarta edición del premio “Las Américas” que se entrega durante el Festival de la Palabra de Puerto Rico a la mejor novela publicada el año anterior fue para “La Sangre de la Aurora”, de la narradora peruana Claudia Salazar Jiménez (Lima, 1976).

La opera prima de Salazar  Jiménez, es una novela de menos de cien páginas en la que cuanta una historia en el Perú de los años noventa, el tiempo del miedo, cuando el Estado libraba la batalla frente a Sendero Luminoso. 

1 comentario:

  1. Si hay más premios para varones que para mujeres: machismo.

    Si hay más premios para mujeres que para varones: reconocimiento.

    Perdón, pero ¿no podría ser que más varones obtienen premios simplemente porque son mejores obras? Esto no tiene nada que ver con el sexo (no "género", ya que la lengua nos preocupa) de quien escribe. Lo mismo podría decirse que obtienen más premios los escritores altos que los bajos, los morenos que los rubios, y cualuquier otra forma de "discriminación" que se pes ocurra.

    Por último, la estupidez de "explorar el cuerpo y la intimidad" es uno de los tópicos femiprogres más remanidos cuando tienes que reseñar a una escritora inepta. Vale ya con quejarse de lo que ustedes mismas inventan.

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